Bancos japoneses apuestan al extranjero

Beneficiados por la debilidad de sus rivales en EU y Europa, la banca japonesa busca ser global; su débil demanda doméstica impulsa a estas firmas a financiar grandes proyectos extranjeros.
japon 1  (Foto: AP)
Michiyo Nakamoto*
Financial Times -

Después de décadas de mirar con envidia el tren bala de Japón, el legendario shinkansen, los atribulados viajeros británicos ahora pueden esperar que algo de su calculada puntualidad llegue a Reino Unido.

Hitachi, la empresa que ha ayudado a construir estos trenes de alta velocidad durante 40 años, lidera el consorcio Agility Trains que ganó una licitación en julio para modernizar la red interurbana de Reino Unido. Crucialmente, el financiamiento es tan japonés como la tecnología. El préstamo de 2,200  millones de libras (3,540 millones de dólares) que Agility requirió para inversiones iniciales provino de un consorcio de nueve bancos. Seis eran japoneses.

Ese financiamiento por parte de Tokio es parte de una evidente tendencia de los prestamistas japoneses que están saliendo de su exilio interno y vuelven a la ofensiva en todo el mundo, aprovechando la debilidad de los rivales estadounidenses y europeos limitados por la crisis financiera y una mayor regulación.

Pocos rincones del mundo parecen intactos por los bancos japoneses, que también están siendo impulsados a expandirse por una economía nacional estancada donde la demanda de préstamos es débil.

Bank of Tokyo-Mitsubishi UFJ y Sumitomo Mitsui Banking Corporation están participando como aseguradores de un centro de comercio financiero con valor de 1,500 millones de dólares para el Consejo de Cacao de Ghana el próximo otoño. SMBC también ha sido elegido como asesor financiero exclusivo para el Gobierno de Arabia Saudita en la privatización del aeropuerto de Medina.

Esos acuerdos representan un fuerte cambio psicológico para los prestamistas japoneses que se batieron en retirada rápidamente de vuelta a su mercado doméstico durante la crisis financiera de Japón en la década de 1990, cuando una fuerte caída en los precios de los activos sobrecargó a los bancos con préstamos incobrables.

Tres grandes grupos bancarios de Japón -Mitsubishi UFJ Financial Group, Sumitomo Mitsui Financial Group y Mizuho- están ahora consiguiendo acuerdos de crédito más importantes, desde proyectos de infraestructura a largo plazo en partes remotas del mundo hasta grandes préstamos sindicados en economías desarrolladas.

En los últimos dos años, el balance de préstamos en el extranjero de Mizuho ha aumentado 52% a 127,800 millones de dólares, mientras que el de SMFG ha crecido 42% a 128,000 de dólares. El balance de préstamos en el extranjero de MUFG ha aumentado casi 20% desde 16.7 billones de yenes a finales de marzo de 2010 a 19.9 billones de yenes a finales de marzo 2012.

"Éste es un buen momento para fortalecer nuestra relación con los clientes en el extranjero debido a que la crisis financiera ha reducido el número de bancos con los que pueden hacer negocios", dice Nobuhide Hayashi, director de Banca Internacional de Mizuho.

Otro alto ejecutivo de negocios internacionales en uno de los llamados ‘tres grandes bancos', dice que está impresionado por la amplia gama de clientes en busca de servicios financieros extranjeros de Japón.

"Se nos han acercado incluso empresas de tamaño medio y hemos sido capaces de actuar como coordinadores principales de préstamos sindicados, por lo que estamos muy contentos", dice.

Aún así, los ejecutivos financieros japoneses se resisten a la arrogancia debido a que ya se han embarcado en nefastas incursiones en el extranjero previamente. En 1990, había cerca de 100 oficinas de bancos japoneses solamente en Nueva York, pero la crisis financiera de Japón forzó a muchos de estos aventureros a retroceder.

Listos para llevar a cabo un segundo intento internacional, los banqueros japoneses insisten en que han reparado algunas de las carencias que debilitaron a sus bancos en el pasado, mejorando sus sistemas de gestión de riesgos y su capacidad para construir relaciones internacionales.

A pesar de ello, reconocen que hay peligros concretos en salir al extranjero de nuevo.

Hay especial preocupación por la falta de ejecutivos extranjeros y la dificultad para captar depósitos internacionales, lo que supone implicaciones para el financiamiento en dólares. Los bancos más grandes de Japón también parecen haber entrado en una guerra de precios agotadora en su regreso al mercado internacional, incluso debilitándose unos a otros con préstamos baratos.

Sin embargo, en muchos aspectos los bancos de Japón parecen sólidos, tras haber evitado gran parte de la inversión en valores empañados que hicieron caer a los bancos occidentales. Los tres grandes han recaudado un capital sustancial y han fortalecido sus balances generales, los cuales ahora pueden desplegar para aumentar sus negocios en el extranjero.

Un área donde las dificultades de los bancos europeos han aumentado la presencia de bancos japoneses es el financiamiento de proyectos, donde los bancos europeos, liderados por Royal Bank of Scotland, habían sido particularmente activos.

MUFG fue el coordinador principal de los acuerdos globales de financiamiento durante los nueve primeros meses de este año. SMFG fue el tercero, y Mizuho, que clasificó en el lugar 21 hace sólo dos años, fue el cuarto, según Reuters.

Petroleum Geoservices de Noruega está comprando dos nuevos buques con 250 millones de dólares en préstamos del Banco Japonés para la Cooperación Internacional y el SMBC, reflejando el retroceso de los bancos europeos en el envío de financiamiento.

La crisis que afectó a las instituciones financieras occidentales ha dado a los bancos japoneses una oportunidad única de recolectar los activos de los bancos afectados, como RBS.

El avance de MUFG a la cima de la tabla de financiación de proyectos se debe mucho a la adquisición del negocio de financiamiento de proyectos de RBS en Europa, Oriente Medio y África en 2010.

SMFG unió fuerzas con otras entidades del grupo Sumitomo para comprar el negocio de arrendamiento de aeronaves del banco británico este año.

"Es una época en la que cosas que nunca se venderían se están colocando en el mercado. Ésa es la cosa más maravillosa", dice un alegre alto ejecutivo de uno de los tres grandes.

Aunque los problemas de los bancos occidentales han ayudado a los grandes bancos de Tokio a hacer incursiones a nivel mundial, no pueden ocultar las dificultades que ellos mismos atraviesan. Japón tiene una débil demanda de préstamos y altos ahorros corporativos.

Los préstamos pendientes de bancos en Japón han caído 13.5% desde un máximo de 493 billones de yenes en 1997 a 426 billones de yenes al año pasado, mientras que los depósitos han crecido un 26% durante el mismo período, de 475 billones de yenes a 599 billones de yenes, indica el Banco de Japón.

Los márgenes también han sido reducidos a medida que los bancos compiten por un negocio limitado. El rendimiento de Mizuho sobre los préstamos nacionales disminuyó 1.79% en los primeros seis meses de 2008 a 1.33% en el primer trimestre de este año.

La situación ha obligado a los bancos japoneses a tratar de obtener rendimientos atractivos en sus fondos mediante la compra de bonos del Gobierno japonés, que ahora constituyen hasta 22% de los activos totales de MUFG.

"El mayor problema de los bancos japoneses es que tienen demasiado dinero, lo cual es un terrible problema para cualquier banco", dice Brian Waterhouse, analista bancario de CLSA en Tokio.

Todo esto hace que los bancos estén más dispuestos a recurrir a los mercados de ultramar en busca de una mayor demanda y mejores márgenes.

MUFG tiene como objetivo aumentar las ganancias netas operativas de sus negocios a nivel mundial en 35% en el año a marzo de 2015, desde 265,000 de yenes año pasado. SMFG está tratando de elevar la proporción de sus utilidades bancarias en el extranjero a 30% del total en el mismo período, desde 26% a finales de este marzo.

Los grandes bancos están especialmente interesados en desarrollar sus redes en Asia, donde tienen un largo historial, y la demanda de financiamiento aumenta en línea con el crecimiento económico. "Nuestra competitividad se encuentra en Asia y en nuestra base de clientes", dice Hayashi de Mizuho, que tiene aproximadamente la mitad de sus 85 oficinas y sucursales extranjeras en la región de Asia-Pacífico.

Los escépticos señalan que Japón fue excesivamente confiado en los negocios internacionales durante las décadas de 1980 y 1990, cuando era igualmente impulsado por balances sólidos y un yen alto. Pero después de que la propia crisis de Tokio los golpeara, los préstamos japoneses en el extranjero se redujeron de 84.3 billones de yenes en su punto máximo en 1997 a 13.5 billones de yenes en 2004, según estadísticas de Bank of Japan.

Sin embargo, los banqueros insisten en que han aprendido las lecciones de sus anteriores incursiones internacionales.

"En la década de 1990, los bancos japoneses no observaban la relación general entre su riesgo y su capital. Observaban muy de cerca al otro prestatario específico, pero no el panorama general, y tomaban riesgos más allá del nivel de su capital, tanto dentro como fuera de Japón", dijo Norio Nakajima, un ex ejecutivo de Mizuho, que ahora es presidente ejecutivo de Diam, una compañía de gestión de activos.

Por otra parte, a los bancos japoneses les gustaban los acuerdos llamativos en aquel entonces, pero no desarrollaban vínculos estrechos con sus prestatarios. Por lo tanto, cuando la crisis financiera japonesa llegó, lo más fácil fue vender sus activos en el extranjero y regresar a casa, dice Nakajima.

Ahora, tienen una gestión de riesgos más sofisticada basada en el capital y, por tanto, están más enfocados en mantener las relaciones a largo plazo con clientes en el extranjero, dice. Agrega que los bancos de Japón también están haciendo más hincapié en las operaciones regionales, ofreciendo garantías de que no repatriarán sus activos en tiempos difíciles.

Sin embargo, los analistas advierten que hay mucho por qué preocuparse.

"Una de las preocupaciones es que los depósitos en el extranjero no estén creciendo tanto como sus préstamos", dice Nana Otsuki, analista bancaria de Bank of America Merrill Lynch en Tokio. A menos que puedan aumentar sus depósitos en el extranjero, los bancos japoneses tendrán que depender del financiamiento más caro y menos estable de los mercados de capitales. "Si hay una preocupación, es que el financiamiento en dólares se seque", dice un banquero de alto nivel.

El ratio de morosidad, ahora cómodamente en los bajos niveles de un solo dígito, también podría ser susceptible de aumentar si la economía mundial se agravara. "El riesgo de impago, a nuestro juicio, probablemente aumentará de aquí en adelante", dice Otsuki.

El enfoque en el financiamiento de proyectos también tiene sus riesgos, debido a que los grandes proyectos de infraestructura podrían enfrentar retrasos y problemas regulatorios, que requieren un alto nivel de habilidades de gestión y aseguramiento de riesgos para ser gestionados con éxito, dice Naoko Nemoto, analista bancario de Standard & Poors en Tokio.

Incluso si los bancos japoneses son capaces de gestionar mejor los riesgos que enfrentan, una pregunta clave es si los préstamos en el extranjero realmente pueden compensar su mediocre negocio doméstico.

En primer lugar, los bancos japoneses se han enfocado en empresas de primera línea para reducir al mínimo el riesgo, pero eso mantiene bajos sus márgenes.

Además, con los tres mega-bancos de Japón desesperados por aumentar sus préstamos en el extranjero, ya hay signos de exceso de competencia. Un banquero se queja de que un competidor ha estado arrojando préstamos, ofreciendo atractivas tasas de interés que se encuentran por debajo del costo de capital de su propio banco.

Los negocios de los bancos en el extranjero han sido capaces de frenar la disminución de sus márgenes domésticos, pero no de revertirla, lo cual era la intención, dice Waterhouse de CLSA.

Con el fin de competir eficazmente, los bancos japoneses también tienen que globalizar aún más sus operaciones. La red de MUFG de 519 sucursales y oficinas en el extranjero es la mayor entre los tres grandes, pero sigue siendo una fracción de las 5,661 oficinas de HSBC fuera del Reino Unido.

También llama la atención que ninguno de los tres tenga a un miembro no-japonés en su junta directiva. "¿Pueden cruzar el Rubicón al hacer la necesaria transformación estructural para convertirse en bancos globales?, pregunta Ken Takamiya, analista bancario de Nomura.

Pese a esas preocupaciones, la necesidad de contrarrestar las bajas perspectivas de crecimiento doméstico mantendrán la presión sobre los bancos japoneses para expandirse en el extranjero. También se espera que la crisis de la zona euro dure varios años más, proporcionando a los bancos japoneses el crecimiento de dos dígitos en los préstamos en el extranjero durante algún tiempo futuro, dice Takamiya. "Para cuando la crisis de la eurozona haya acabado, la presencia de bancos japoneses en el extranjero será muy diferente de la actual".

Gestión bancaria: No hay lugar para los extranjeros en Consejo

Los grandes bancos de Japón tienen un largo camino por recorrer en lo que respecta a globalizar su gestión.

Han nombrado a extranjeros para dirigir sus operaciones foráneas, como Debra Hazelton de Mizuho, quien es gerente general de la operación del banco en Sydney, pero cuando se trata de los puestos más altos en el país, hay una notoria ausencia de ejecutivos no japoneses.

Ninguno de los tres principales ‘megabancos' tiene miembros no japoneses en su consejo directivo.

Sumitomo Mitsui Banking Corporation cuenta con dos directores ejecutivos fuera de Japón que no son japoneses: William Ginn, gerente general en Estados Unidos, y Chris Chan Chi Keung, gerente general en Hong Kong.

En Japón, SMBC designó este año a Rajeev Kannan como gerente general del departamento de Financiamiento de Proyectos y Exportaciones, el primer gerente general en Japón de origen extranjero y el cargo más alto en manos de un no japonés.

En Mizuho, el gerente extranjero de mayor rango es Andrew Dewing, director ejecutivo del negocio europeo de banca corporativa de Mizuho, y el único extranjero entre los 53 directores ejecutivos de Mizuho Corporate Bank .

Mitsubishi UFJ Financial Group, el mayor grupo bancario de Japón por ingresos, que tiene un 22% de participación en Morgan Stanley, tiene gerentes de sucursal de diversas nacionalidades en otros países, pero no ejecutivos extranjeros

En contraste, siete de cada 13 directores de Aozora Bank, que es controlado por Cerberus, no son japoneses, a pesar de que el banco está enfocado en construir su negocio en el país.

Nomura, que adquirió partes de Lehman Brothers, tiene tres directores extranjeros de un total de 11.

Los grandes bancos están tomando algunas medidas tentativas hacia la globalización de las operaciones.

SMBC tiene un programa para llevar al personal foráneo a Tokio durante un periodo para que el banco se cohesione como una organización, dice Kannan.

Mizuho también está tratando de dar al personal japonés más experiencia en el exterior, planeando enviar este año a 120 empleados japoneses a puestos en el extranjero, un alza desde 80 el año pasado.

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A medida que los bancos expanden sus operaciones globales y aumentan su dependencia de las ganancias en el extranjero, la sustentabilidad de esta estrategia dependerá en gran medida de si están decididos a convertirse en instituciones verdaderamente globales, dice Ken Takamiya, analista de Nomura.

*El autor es jefe de la oficina del Financial Times en Tokio.

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