BCE, ¿sin acción ante la desaceleración?

El crecimiento en la zona euro se reduce, pero se prevé que el banco central mantenga sus tasas; el BCE ha detallado los límites de sus acciones y no se espera una nueva acción de estímulo.
Europa bloque  (Foto: Thinkstock)
Michael Steen
Financial Times -

Desde esta época hace un año, otros 1.9 millones de personas, equivalentes a más de la mitad de la población en edad de trabajar de Finlandia, se han unido a las filas del desempleo ya récord en la zona euro.

La tasa de desempleo en el bloque de 17 naciones llegó al 11.9% en enero, un promedio que palidece frente a la tasa de 26.2% de España, más de cinco veces la de Alemania. Entre los jóvenes, las estadísticas son aún peores. Si eres español, menor de 25 años y tienes empleo, perteneces a una minoría. En Italia, cerca de 39% de los menores de 25 años están desempleados.

La economía está encogiéndose en lugar de expandirse, y todas estas personas sin trabajo naturalmente están gastando menos, así que la inflación está bajando. Los bancos, por lo menos en los países afectados por la crisis, generalmente no están prestando a las empresas y las empresas no están invirtiendo.

Todo esto puede sonar como una lista de síntomas que exigen una intervención del banco central en forma de un recorte de tasas de interés u otras medidas para estimular la economía.

Cuando los 23 legisladores que conforman el consejo de gobierno del Banco Central Europeo (BCE) se sienten el jueves por la mañana para discutir las tasas de interés, también revisarán las últimas previsiones económicas del propio personal del BCE.

La última de ellas, publicada en diciembre, pronosticó que la zona euro se contraería 0.3% este año y que la inflación se desaceleraría a un 1.6% este año y a 1.4% en 2014. Cualquier cosa que no sea una nueva revisión a la baja en las previsiones sería una sorpresa.

Y, sin embargo, la expectativa generalizada entre los observadores del BCE y el tono de los comentarios recientes de los responsables políticos sugieren que el banco mantendrá su tasa principal de refinanciamiento en 0.75% por noveno mes consecutivo.

A diferencia de la Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos, el BCE no tiene un papel formal en la gestión del desempleo. Su única finalidad es la de garantizar la estabilidad de precios, manteniendo la inflación "cerca, pero por debajo" del 2% durante un mediano plazo deliberadamente sin especificar.

Por lo tanto, ¿es un trabajo concluido entonces? No del todo. Como el banco ilustra en una caricatura educativa que hizo para niños estudiantes, su objetivo es mantener tanto al monstruo azul de la inflación como al monstruo café de la deflación firmemente restringidos.

Con una inflación del 1.8% en febrero, el monstruo de la deflación todavía está claramente bajo control, pero la tendencia a la baja, que probablemente se agravará aún más por la fortaleza relativa del euro, podría ser utilizada como un argumento para una mayor flexibilización. En vez de eso, Mario Draghi, presidente del BCE, y otros miembros del Consejo han subrayado en repetidas ocasiones que la postura del banco ya es "acomodaticia". (Demasiado, sería la réplica de algunos responsables políticos en Alemania, donde el desempleo es bajo, el mercado de la vivienda es fuerte y se espera que el crecimiento regrese este trimestre).

Otro argumento en contra de un recorte es que podría no hacer una gran diferencia en los lugares donde es más necesario, debido a la fragmentación financiera que aún aqueja al bloque, la cual hace que sea relativamente más difícil para una empresa española o italiana pedir prestado en comparación con una alemana, con independencia de la tasa del BCE.

Hace una semana, Draghi optó por detallar algunos de los límites de las acciones del BCE. "No podemos reparar presupuestos irracionales. No podemos reformar bancos en dificultades. No podemos resolver problemas profundamente arraigados en la estructura de las economías europeas".

Después de haber ofrecido a los bancos financiamiento barato y de haber puesto en marcha un programa de compra de bonos para evitar la ruptura del euro, los funcionarios del BCE quieren asegurarse de que los políticos hacen un buen uso de la calma en las tensiones en los mercados financieros.

El "contagio positivo" de los mercados financieros más tranquilos hacia la economía real que Draghi esperaba en enero todavía no se ha materializado, y el jefe del BCE ha tenido cuidado de moderar sus comentarios más optimistas.

Lo que el banco quiere es que los gobiernos de la eurozona sigan aplicando la disciplina presupuestaria e implementando reformas estructurales con la esperanza de que esto siente las bases para un crecimiento sostenible.

Pero como las elecciones de Italia han demostrado, lo que el pueblo quiere y por lo que vota pueden ser dos cosas distintas.

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