Déficit en EU cambia la batalla política

Republicanos y demócratas cambiarán su plataforma a medida que el déficit deja de ser un foco rojo; la brecha presupuestaria del país se está reduciendo rápidamente, pasando de 13% del PIB a 4.5%.
dolares en fajos  (Foto: Getty)
Robin Harding
WASHINGTON -

Cuando se puso de pie para dar su discurso de victoria después de las elecciones legislativas de 2010, John Boehner fue claro acerca de por qué creía que los republicanos habían ganado entonces el control de la Cámara de Representantes.

"En todo el país en este momento, estamos siendo testigos de un repudio hacia Washington, un repudio hacia el gran gobierno y hacia los políticos que se niegan a escuchar a la gente", declaró Boehner. La prioridad, dijo el entrante presidente de la Cámara, era reducir el gasto en lugar de aumentarlo.

La deuda y el déficit han dominado la política de Estados Unidos desde entonces, desde el acuerdo fiscal de diciembre de 2010 hasta la pelea por el techo de la deuda en agosto de 2011 y por el abismo fiscal a finales de 2012. Pero a pesar de que Washington se prepara para otra lucha por el presupuesto -por los proyectos de ley de gasto del próximo año y de nuevo por el techo de la deuda- un cambio fundamental en las circunstancias está en camino. El déficit estadounidense está en declive y el ritmo de esa disminución es muy rápido.

Las cifras del Fondo Monetario Internacional (FMI) muestran que el déficit presupuestario de Estados Unidos alcanzó un máximo de más de 13% del Producto Interno Bruto en 2009. Según las últimas estimaciones de Goldman Sachs, se situaba en sólo 4.5% del PIB en el primer trimestre de 2013.

La principal razón para el cambio es el resurgimiento de los ingresos públicos. Estos subieron 16% en los primeros siete meses del año fiscal estadounidense, principalmente debido a una recuperación de la economía y de los precios de los activos. Más ingresos provendrán este año debido a un aumento de impuestos sobre los ingresos más altos.

Pero lo que ha sucedido en el ámbito del gasto es casi igual de notable. Los desembolsos de hecho están cayendo -hasta 2% en los primeros siete meses del año fiscal- incluso antes de ser ajustados por la inflación. El gasto militar, las prestaciones por desempleo y otros gastos discrecionales se han reducido considerablemente, y los 85,000 millones de dólares en los recortes generales en todos los sectores, también llamados 'secuestro', pagaderos en el año fiscal 2013 apenas están comenzando.

Cuando la Oficina de Presupuesto del Congreso (CBO, por sus siglas en inglés) publique sus proyecciones presupuestarias actualizadas esta semana, el resultado será claro: es probable que prediga una trayectoria sustancialmente menor para el déficit. Si el secuestro es sostenido, el déficit podría estar de vuelta en el 3% del PIB en un par de años, el mismo nivel que antes de la recesión.

Si la tendencia continúa, las consecuencias políticas podrían ser de gran alcance.

Las elecciones de 2010 se libraron en el contexto de un déficit del 11% del PIB, y la de 2012 con un déficit del 8.5%. En 2014, el déficit podría ser plausiblemente del 4% del PIB, mientras que las previsiones de la Reserva Federal (Fed) sobre la tasa de desempleo podrían estar por debajo de 7%.

En ese contexto, es poco probable que las políticas sobre el déficit de los últimos años resuenen entre los votantes en la misma medida. Eso plantea un reto particular para los republicanos: van a tener que vender su mensaje de un gobierno más pequeño en términos más positivos, en lugar de como una cuestión de necesidad urgente. Pero la retórica democrática de la reducción equilibrada del déficit sonará igual de obsoleta. Para ambas partes, será una oportunidad para reformular la conversación nacional.

El presidente Barack Obama todavía quiere un "gran acuerdo" sobre los impuestos y el gasto, pero la ventana para tal acuerdo se está cerrando rápidamente. Las grandes alzas de impuestos y los recortes a los subsidios para el cuidado de la salud y las pensiones eran difíciles de promover cuando el déficit era del 10% del PIB. ¿Quién va a hacer sacrificios para cerrar los últimos tres puntos porcentuales de un déficit presupuestario?

Esto podría dar lugar a una oportunidad perdida. El verdadero problema del déficit del país comenzará alrededor de 2022, cuando la generación del baby boom comience a sufrir las enfermedades de la vejez. Una gran ganga, impulsada mediante la corrección del déficit presupuestario, es probablemente la última oportunidad para cambiar los términos de su fondo de pensiones de una manera que sea justa para los grupos más jóvenes.

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Sin embargo, un menor déficit también podría presentar una oportunidad para reflexionar sobre los propósitos de los impuestos y el gasto, en lugar de solamente sobre el tamaño de la brecha entre ellos.

Es difícil recordar cómo se comportaban los políticos estadounidenses cuando el déficit no era su preocupación primordial electoral. A finales del próximo año, podríamos descubrirlo.

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