Mercados emergentes amargan a los bancos

Un crecimiento menor en Asia y América afectó las ganancias de firmas como HSBC y Santander; la mayor competencia de los bancos locales también mermó sus resultados en el primer trimestre.
hsbc  (Foto: CNN)
Patrick Jenkins

Debido a que el crecimiento se ha estancado o ha retrocedido en gran parte del mundo occidental en los últimos años, los bancos comprensiblemente han estado puliendo sus credenciales en los mercados emergentes.

Cualquier prestamista con un plan creíble para aprovechar los mercados más dinámicos del mundo ha sido debidamente recompensado.

No es casualidad que el arquetípico banco de mercados emergentes, el británico Standard Chartered, haya registrado un alza en su cotización de más de 130% desde su punto más bajo a principios de 2009, superando al índice de bancos globales FTSE en 38%.

Sin embargo, si retrocedemos un par de semanas, ese destacado desempeño era aun más dramático. Hasta principios de marzo, era un auge accionario no adulterado, con un rendimiento que superaba el 65%.

La caída reciente se produjo como resultado de algunos resultados decepcionantes la semana pasada. El banco sólo publica información trimestral esquemática, pero la revelación de que las ganancias cayeron "ligeramente" en los tres primeros meses del año fue suficiente para presionar hacia abajo el precio de las acciones en más de 10% durante los cuatro días de negociación que pasaron desde entonces.  

La razón es bastante simple. Las operaciones centrales del banco no están rindiendo como antes; los mercados emergentes de alto riesgo están entregando el mismo crecimiento cercano a cero que los mercados desarrollados de menor riesgo.

Standard Chartered no está solo. Otros bancos globales con grandes operaciones en Asia y América Latina también sufrieron un desempeño decepcionante en el primer trimestre.

Toma como ejemplo Santander, con operaciones en América Latina que durante años proporcionaron un rápido crecimiento para compensar los problemas en el mercado interno español del grupo. En lo que va de este año, ese beneficio por diversificación se ha convertido en un lastre. A pesar de los continuos aumentos en los préstamos y los depósitos, el banco sufrió una disminución de 13% en su margen de intermediación, el excedente que los bancos consiguen de la diferencia entre prestar y pedir prestado. La situación se vio agravada por un empeoramiento de las pérdidas por préstamos en la región.  

Al igual que en otros mercados alrededor del mundo, los bancos locales, cada vez más fuertes ,están intensificando la competencia contra los operadores globales. La resultante contracción en los márgenes se ha visto agravada por la saturación de oferta de dinero barato que ha sido inyectada en la economía por los responsables políticos alrededor del mundo, especialmente en Estados Unidos y Japón.

En Santander, el resultado final fue una caída de 18% a menos de 990 millones de euros en el importe de la operación latinoamericana generada para su matriz española.

HSBC experimentó un desarrollo similar. Sus ganancias en América Latina se redujeron en una cuarta parte durante el primer trimestre del año, ya que tanto el margen de intermediación como las operaciones de banca de inversión del grupo disminuyeron. En Asia, hubo algunas tendencias paralelas. Si bien el resultado global fue empañado por una serie de partidas extraordinarias, la rentabilidad subyacente del negocio minorista y de gestión de patrimonio del grupo en Asia se ubicó 44% por debajo de su nivel hace un año. Las ganancias de la banca de inversión cayeron casi 10%.

Citigroup pareció tener un desempeño ligeramente mejor en las dos regiones, con un ingreso neto plano en América Latina, a medida que el grupo compensaba la reducción en los servicios de transacción y banca de inversión mediante la expansión de su banca de consumo. Los negocios asiáticos de Citi también fueron planos, afectados por los servicios de banca de consumo y transacciones.

Sin embargo, para HSBC y Citi, los beneficios de la diversificación global reforzaron el rendimiento general del grupo. El grupo británico cotizado en Bolsa produjo sólidos resultados en sus dos mercados centrales - Hong Kong y Europa, en particular en Reino Unido. Citi se benefició de una recuperación espectacular en el mercado estadounidense, con un estímulo particular por una liberación de 652 millones de dólares de reservas por préstamos incobrables.

HSBC reportó una ganancia trimestral antes de impuestos de casi el doble con 8,400 millones de dólares, mientras que Citi ganó 3,800 millones de dólares, un alza frente a los 2,900 millones de dólares de hace un año. Es más, ambos bancos siguen realizando grandes reestructuraciones.

HSBC ya ha reducido su plantilla de más de 300,000 empleados a menos de 260,000, y planea recortar miles de empleos más este año. Stuart Gulliver, tras un par de años en el cargo de presidente ejecutivo, está convencido de que hay más trabajo por hacer para convertir las formas tradicionalmente pesadas del grupo y su estructura de gestión excesivamente estratificada en una máquina más simple.

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De igual manera, Citi está recortando 11,000 empleos y Mike Corbat, el nuevo presidente ejecutivo, ha acelerado una campaña para generar más eficiencia.

Los beneficios de la reestructuración, por supuesto, son finitos. Bancos como Standard Chartered seguirán teniendo esa opción como recurso potencial. Pero para todos, la incómoda verdad es que, a menos que el crecimiento subyacente vuelva a los mercados emergentes, incluso los bancos mejor diversificados lucirán mucho menos atractivos.

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