Deuda asiática, ¿en riesgo de burbuja?

El floreciente mercado de bonos del sudeste asiático genera temor por los altos flujos de capital; pero la región puede resistir de mejor forma los impactos de lo que estaba a fines de los noventa.
tailandia  (Foto: Getty)
Paul J. Davies
HONG KONG -

Gresik es una pequeña ciudad industrial de menos de 100,000 personas, justo al norte de la segunda ciudad más grande de Indonesia, Surabaya, en Java Oriental. Pero su posición es crítica. Se encuentra cerca del estrecho de Lombok, la segunda puerta de embarque más importante entre el Océano Índico y el mar de China Meridional, y una ruta comercial vital para el transporte de combustible y recursos entre China y Australia.

Por eso AKR Corporindo ha elegido a Gresik para lo que espera se convierta en uno de los mayores puertos marítimos del este de Java y el único ligado directamente con la zona industrial. El grupo de logística con sede en Indonesia tiene un sitio de 2,500 hectáreas y ha invertido 675,000 millones de rupias indonesias (70 millones de dólares) de una cifra proyectada de siete billones a ocho billones de rupias indonesias en la primera fase del desarrollo de ambas instalaciones.

Una de las cosas más notables de esta inversión es dónde obtuvo el dinero AKR: de los mercados de bonos en moneda local de Asia. Estos mercados tienen sus raíces en la crisis financiera asiática de 1997-1998, pero han florecido desde que el colapso financiero global de 2008 liberó grandes cantidades de dinero fácil.

Sin embargo, el dinero caliente que fluye a raudales desde Occidente en busca de mayores rendimientos en los mercados en crecimiento ha avivado los temores sobre el mayor auge crediticio en Asia desde la espectacular implosión de finales de 1990.

AKR es sólo una de cientos de empresas asiáticas que nunca han pedido dinero prestado en los mercados de deuda pública antes. Los mercados de bonos por lo general dan a las empresas financiamiento a más largo plazo que los bancos y no hay necesidad de poner activos como garantía. Pero hasta hace apenas un par de años, muchas empresas, como AKR, habían tenido poca o ninguna posibilidad de recaudar dinero de esta manera.

Desde el comienzo de 2012, una quinta parte de los bonos en moneda local de Asia han sido emitidos en acuerdos iniciales, según Dealogic. En Estados Unidos y Europa, esta proporción es típicamente de menos del 3%.

Algunos prestatarios debutantes han sido capaces de recaudar grandes cantidades de dinero. Por ejemplo, Maxis, una empresa de telecomunicaciones de Malasia, recaudo 2,450 dólares malayos (810 millones de dólares) en su primera salida. Ofertas como ésta han provocado que los mercados asiáticos casi dupliquen su tamaño desde finales de 2008 a un valor de 6.5 billones de dólares de bonos en circulación. Ahora, las empresas representan más de un tercio de ese mucho más grande mercado en comparación con alrededor de un cuarto a finales de 2008.

Así que, muchas empresas nuevas -y a menudo más riesgosas- están pidiendo prestado fondos a tasas cada vez más bajas, lo cual está provocando temores acerca de una burbuja en Asia, y del papel del dinero extranjero que está fluyendo desde Estados Unidos y Europa. ¿Qué sucederá cuando las tasas de interés comiencen a subir eventualmente, sobre todo en Estados Unidos? ¿Cuánto de ese dinero dará media vuelta y huirá?

Thiam Hee Ng, un economista del Banco Asiático de Desarrollo, dice que los gobiernos deben tener cuidado con el reciente aumento de entradas de capital extranjero. Tienen que estar "preparados para una posible reversión cuando las economías de Estados Unidos y Europa repunten de nuevo".

Cada nueva ronda de política monetaria ultraflexible de los bancos centrales occidentales, conocidas como flexibilización cuantitativa (QE, por sus siglas en inglés), ha impulsado crecientes flujos de dinero en fondos de renta fija que invierten en Asia, pero no en Japón. Más de 5,600 millones de dólares solamente en dinero minorista han inundado esos fondos desde febrero de 2012, según las estimaciones de Citigroup.

El dinero está llegando por razones obvias. Las bajas tasas de interés y los bajos niveles de crecimiento en el occidente hacen de Asia un lugar mucho más atractivo para invertir. En consecuencia, los extranjeros poseen más de la deuda de Asia. Una tercera parte de los bonos del gobierno en rupias indonesias, por ejemplo, son propiedad de extranjeros, frente a menos de un sexto a finales de 2008, estima el Banco Asiático de Desarrollo. Otros estiman que la cuota es tan alta como 50% en Indonesia y alrededor de 40% para Malasia y Filipinas.

Pero si las tasas de interés en Occidente comienzan a subir de nuevo, ¿cuánto riesgo supondrían para la estabilidad de las economías asiáticas?

Uno de los grandes temores es que, aunque el dinero que fluye es significativo para los mercados asiáticos, es mucho menos significativo para los inversores que lo han enviado aquí. En otras palabras, una pequeña decisión de trasladar el dinero de vuelta hacia el Occidente podría tener un impacto muy grande en Asia.

Sin embargo, los grandes inversores de la región estiman que el dinero que está llegando a Asia es parte de una distribución estratégica a largo plazo. Administradores de activos, como Pimco y BlackRock, que operan cientos de miles de millones de dólares invertidos en deuda en todo el mundo, han aumentado el número y la capacidad de su personal en centros como Singapur.

Ramin Toloui, codirector global de mercados emergentes de Pimco, quien se mudó a Singapur para construir un negocio más profundo en Asia en 2011, dice que los mercados emergentes se han transformado desde el caso perdido que eran hace una década. "Han pasado de ser deudores del mundo, a acreedores del mundo", dice.

Debido a este cambio, algunos de los mayores inversores en bonos alrededor del mundo han empezado a mirar los mercados de forma diferente. El fondo soberano de Noruega dijo el año pasado que dejaría de tomar decisiones de inversión global utilizando los índices del mercado de bonos que están basados en la cantidad de deuda que existe en cada país y, en vez de eso, comenzaría a observar la contribución de cada país al producto interno bruto global. Esto significa que en lugar de invertir en bonos de países desarrollados más endeudados, invertirá en los mercados emergentes de más rápido crecimiento. Se espera que otros grandes fondos de riqueza soberanos y de pensiones sigan este ejemplo.

"Hay una gran dimensión estratégica referente al dinero que está llegando a Asia. No es sólo un esfuerzo de corto plazo hacia el rendimiento impulsado por la acción del banco central en los mercados desarrollados", dice Toloui. "Los inversionistas globales siguen estando tan subexpuestos a los bonos de los mercados emergentes que cualquier pequeña asignación adicional a través de la industria significa nuevas entradas masivas".

Low Guan Yi, quien dirige los fondos de bonos para Eastspring, el brazo de gestión de activos asiático del grupo británico Prudential, una compañía de seguros, dice que la QE simplemente ha obligado a las instituciones occidentales a actuar con mayor rapidez. Sin embargo, añade que el dinero local es cada vez más importante en los mercados de bonos a medida que las sociedades se vuelven más viejas y las clases medias crecen.

"Las ideas de la gente están cambiando debido a los cambios demográficos", dice Low. "Antes todo eran acciones, pero ahora la gente está mucho más interesada en los productos de renta fija".

Otros operadores e inversores son menos optimistas. Se estima que la mitad del dinero que proviene del exterior podría demostrar ser voluble cuando el Occidente comience a recuperarse. Pero ellos siguen señalando el crecimiento de los fondos de pensiones, las compañías de seguros de vida y los fondos mutuos de bonos enfocados localmente en Asia como un respaldo importante.

Sin embargo, el factor más importante para la estabilidad financiera es que las empresas asiáticas están pidiendo prestado cada vez más en monedas locales en lugar de en dólares estadounidenses. Dejando al mercado maduro de Corea del Sur a un lado, las economías emergentes de Asia tienen cinco veces más cantidad de bonos en circulación en monedas locales, que en dólares estadounidenses, según Deutsche Bank.

Durante la crisis financiera asiática, las empresas y los gobiernos tenían la gran mayoría de su deuda en dólares. Cuando el dinero occidental se retiró de Asia, puso presión a la baja en sus monedas locales, haciendo que la deuda en dólares estadounidenses fuera más cara para los prestatarios. Esto causó dificultades a empresas y gobiernos, y preocupaciones acerca de bancarrotas. En un círculo vicioso, la salida del dinero occidental incrementó aún más la presión sobre las monedas locales.

El colapso del baht tailandés de 25 por dólar a 56 por dólar en su peor momento desencadenó una ola de colapsos monetarios en la región.

Si el dinero occidental huye de los mercados en moneda local ahora, aún así deprimirá a esas monedas. Pero lo crucial es que no aumentará la carga de deuda sobre las empresas y los gobiernos locales en la forma en que sucedió en la década de 1990.

Thomas Meow, responsable de los mercados de crédito de CIMB en Kuala Lumpur, dice: "Si hay una salida creo que el impacto podría sentirse en los precios y los rendimientos, que han caído en al menos un punto porcentual en el último par de años. Pero la demanda local seguirá siendo fuerte y los prestatarios no se verán afectados".

Es igualmente crucial el hecho de que los niveles generales de endeudamiento de las empresas han sido significativamente mayores en el pasado. El FMI los describe como moderados. Los analistas de Forensic Asia señalan una marcada división entre el norte y el sur respecto al endeudamiento. Gillem Tulloch, de la casa de investigación independiente calcula que el ciclo de crecimiento del crédito otorgado a las empresas todavía tiene años por delante en el sureste de Asia. Por el contrario, muchas empresas en China y Corea del Sur están ya sobreendeudadas, él calcula, y están sufriendo problemas de liquidez como resultado.

Pero todavía hay una gran cantidad de crédito que está siendo creada en los mercados emergentes de Asia. La relación entre el crédito bancario y el PIB ha llegado a niveles superiores a los alcanzados antes de la crisis financiera de Asia, de acuerdo con Citigroup. Sin embargo, Johanna Chua, economista asiática de Citi, dice que esto ha sido impulsado por Hong Kong, China y Vietnam, el cual ya está pasando por una crisis bancaria. Indonesia, Filipinas, Tailandia y Malasia todavía tienen tasas más bajas que en 1997, dice.

Existe una preocupación creciente de que el crédito está siendo creado mucho más rápidamente en el sector de consumo que en el sector empresarial. Un alto funcionario de un fondo de riqueza soberana regional dice: "Los países emergentes tienen que tratar de mantener su moneda relativamente débil para seguir siendo competitivos en la economía global, pero esto significa importar los estándares de crédito ultraflexibles del Occidente. Esto está impulsando el crecimiento del crédito de consumo en Malasia, Tailandia y Filipinas; lo cual será un gran problema si esta situación continúa demasiado tiempo".  

El factor más tranquilizador para el sudeste de Asia es que sus economías son más autosostenibles y solidarias que hace 15 años. Tailandia, Malasia, Filipinas, Indonesia y Singapur han formado un bloque comercial importante entre ellas. De hecho, el FMI estima que el comercio regional es más valioso para cada país que el comercio con cualquier otro socio externo. Puertos como el previsto para Gresik serán mucho más importantes para el comercio regional que como un punto de escala global.

Pero a medida que crece el consumismo, los países del sudeste asiático tendrán que asegurarse de que no sigan el ejemplo temerario de Occidente de acumular deuda.

Crédito: La deuda de los consumidores amenaza la estabilidad

Los concesionarios de automóviles en Tailandia están teniendo el mejor momento de sus vidas. Vendieron un récord de 1.4 millones de nuevos modelos del año pasado, han tenido su mejor primer trimestre y en marzo registraron las mayores cifras de ventas mensuales que se hayan registrado, con casi 156,000 unidades.

La historia es similar en Malasia. El país también alcanzó un nuevo récord en 2012 con ventas por 552,000 unidades, y tuvo otro excelente primer trimestre de este año.

En Tailandia, una de las razones del frenesí de compras fue una exención tributaria para los compradores de primera vez - los comerciantes están preocupados por que las ventas bajen ahora que el programa ha terminado. Pero quizás lo más importante fue el enorme crecimiento del crédito al consumo que ha tenido lugar en ambos países en los últimos años.

Algunos economistas están preocupados de que el creciente crédito al consumo está amenazando con convertirse en una fuente de inestabilidad financiera - especialmente si el crecimiento regional sigue disminuyendo. Tailandia ya reportó esta semana un crecimiento económico más lento. En Malasia, algunos están preocupados porque cada el último año cada dólar malayo de crecimiento económico ha sido casi igualado por un dólar malayo adicional de deuda de consumo.

Entonces, la gran pregunta es: ¿Hasta dónde puede seguir creciendo el crédito? ¿Y qué tan saludable es su nivel actual?

En Tailandia, la respuesta es positiva. El crédito al consumo ha crecido de 16.5% del producto interno bruto en 2007 a 25.3% en la actualidad, dejando mucho espacio para un nuevo aumento, de acuerdo con Johanna Chua, economista de Citigroup.

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En Malasia, sin embargo, donde la deuda del consumidor ha llegado a 76.6% del PIB desde 65.9% en 2007, la respuesta es más complicada. Tiene con la relación de deuda de los hogares más alta de la región y Chua cree esto hace vulnerable a la economía de Malasia, sobre todo porque los hogares de menores ingresos tienen una mayor proporción de la deuda total.

Sin embargo, Daniel Martin de Capital Economics dice que, entre todas las economías emergentes, es Asia la que todavía tiene más espacio para créditos de consumo fresco que mantengan el crecimiento en marcha.

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