Paulson urge activar reformas en China

El exsecretario del Tesoro de EU afirmó que el crecimiento del país asiático ha perdido ritmo; llamó a Beijing a poner mayor énfasis en el sector servicios.
paulson.jpg  (Foto: FORTUNE)
David Whitford

Cai Hongbin, decano de la Facultad de Administración Guanghua de la Universidad de  Beijing, ha identificado un patrón en la forma en que las personas responden a los grandes desafíos -sociales, ambientales y económicos- que enfrenta la China moderna: "Los que vienen a menudo a China son bastante optimistas. Los que rara vez, o nunca vienen, dicen que se está derrumbando".

Cai, huelga decirlo, es optimista como la mayoría de los panelistas que participaron en una conversación sobre la cambiante economía china en el Foro Fortune Global 2013, celebrado el viernes en Chengdu, en el suroeste de China. Pero ninguno subestima la magnitud del desafío que el país tiene por delante.

"Lo que me resulta evidente es lo mismo que sabe el Gobierno chino", dijo Henry Paulson, exsecretario del Tesoro de Estados Unidos y anteriormente CEO de Goldman Sachs. "El actual modelo de crecimiento se está agotando. Ellos necesitarán reactivar la reforma, está claro".

La tasa de crecimiento de China, aunque todavía robusta para los estándares globales, se ha ralentizado drásticamente desde 2010; fue del 7.7% en el primer trimestre de 2013, por debajo de los dos dígitos registrados hasta hace poco. China "depende demasiado de la inversión, la infraestructura y la industria estatales," continuó Paulson. "Es demasiado dependiente de las exportaciones. No hay suficiente crecimiento liderado por el mercado interno. Necesita más de la industria de los servicios".

Dominic Barton, director general mundial de la consultora McKinsey, señaló que es "optimista" a pesar de todo, en virtud de lo que él llamó "la fuerza subyacente de crecimiento" de China, a saber, la rápida expansión de sus ciudades. McKinsey ha predicho que la población urbana alcanzará los 1,000 millones en 2030. Esa cifra es una "proyección", no una certeza, admitió Barton; y el flujo proveniente de las zonas rurales puede de hecho estar disminuyendo. Sin embargo, el país está apenas "en la fase final del principio" de su transformación urbana, sostuvo. "Todavía seguirá cambiando".

La forma en que se logre dicho crecimiento, advirtió Paulson, tendrá graves consecuencias ambientales. China ya ha pagado un alto precio por la prosperidad en la contaminación del aire y el agua -serios problemas para China, y potencialmente catastróficos para el resto del mundo- a menos que deje de construir centrales eléctricas de carbón y disminuya su dependencia en los combustibles fósiles.

Paulson, por lo demás, elogió al nuevo liderazgo del gigante asiático por "comprender la importancia del sector privado y la necesidad de una reforma" en general. Pero dijo que el Gobierno tiene que involucrarse más, no menos, cuando se trata de salvaguardar el medio ambiente. "Es necesario tener leyes y hacerlas cumplir", dijo Paulson, agregando que eso es difícil de hacer a nivel local cuando "los líderes locales están centrados en impulsar el crecimiento".

La conclusión de Paulson es la siguiente: "La buena noticia es que las expectativas (del nuevo liderazgo) son ​​altas. La mala noticia es que será casi imposible cumplir esas expectativas. Son líderes fuertes. Precisarán ser muy fuertes".

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