Bancos centrales, ¿adiós al estímulo?

Estos programas retrasan las reformas de impulso económico, dice el Banco de Pagos Internacionales; cuestionó si las entidades aún pueden hacer ‘lo que sea necesario’ para alentar el crecimiento.
draghi bernanke  (Foto: Cortesía CNNMoney.com)
Emily Jane Fox
NUEVA YORK -

Tan solo bastó el indicio del titular de la Reserva Federal, Ben Bernanke, de que Estados Unidos podría iniciar la retirada de su programa de estímulos más adelante en el año para que los inversionistas del mundo se estremecieran.

Sin embargo, un grupo poderoso, que representa a los bancos centrales mundiales, quiere más.

El Banco de Pagos Internacionales (BPI, en inglés Bank for International Settlements) en su informe anual sugirió que los bancos centrales del mundo deben dejar de depender de estímulos para hacer crecer sus economías y en su lugar alentar a las autoridades para acelerar las reformas.

"Hemos pasado ya lo peor de la crisis, y el objetivo de las políticas ha cambiado. Ahora toca lograr que las economías todavía ralentizadas vuelvan a un crecimiento sólido y sostenible", indicó el BPI, un consorcio que agrupa a entidades como la Reserva Federal y el Banco Central Europeo.

"¿Pueden los bancos centrales hacer realmente ahora ‘lo que sea necesario' para lograr ese objetivo?", cuestionó el BPI.

El informe afirmó que el propósito inicial de los programas de estímulos era hacer ‘lo que fuera necesario' para evitar el colapso financiero.

Pero a estas alturas, el BPI consideró dichos programas como "dinero barato" que retrasa las reformas necesarias en la economía y el sistema financiero.

Los inversionistas, por su parte, han estado muy nerviosos ante cualquier referencia que apunte al final del estímulo monetario inyectado por el Banco Central. Los mercados estadounidenses cayeron durante dos semanas consecutivas luego de que la Fed sugiriera que podría empezar a disminuir su polémico programa de estímulo, que bombea 85,000 millones de dólares cada mes en la economía de EU.

La acción de los bancos centrales de China y Europa también ha inquietado a la comunidad inversora.

El Banco Popular de China, que mantiene un estricto control sobre el sistema bancario, ha adoptado una línea dura con los prestamistas chinos. La semana pasada se negó a inyectar dinero en el sistema financiero a pesar de la extraordinaria subida en los costos de endeudamiento a corto plazo, agitando los nervios de los inversores.

El BCE, entre tanto, ha asumido una actitud de esperar y ver, y al parecer está listo para  moverse en la dirección opuesta. El banco dice que está preparado para hacer más si la recuperación económica no llega a materializarse a fines de este año. Y ha analizado la implementación de tasas de interés negativas para aliviar la contracción del crédito alentando a los bancos en el deprimido sur europeo a prestar más dinero a las empresas y los consumidores.

El viejo continente lleva tiempo inmerso en un debate en torno a la conveniencia de los recortes de gastos y aumentos de impuestos, medidas que han formado el núcleo de la respuesta de la zona euro a su crisis de crédito. En los últimos meses, las autoridades europeas han reconocido que existen límites a los programas de austeridad.

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