GB busca cobrar por salud a extranjeros

El ministro de sanidad propuso limitar el acceso a la salud pública para los residentes no europeos; los extranjeros tendrían que pagar 235 euros al año por los servicios del NHS.
Medico Getty  (Foto: Getty)
LONDRES (Reuters) -

El Gobierno del Reino Unido podría cobrar a los extranjeros no europeos que residan en Inglaterra durante un periodo de hasta cinco años unas 200 libras anuales (235 euros) para acceder al sistema público de salud (NHS, según sus siglas en inglés).

Esa es una de las recomendaciones efectuadas por el ministro británico de Sanidad, Jeremy Hunt, en un documento presentado este miércoles por su departamento para estudiar la reforma de las leyes sobre inmigración y que afecta, sobre todo, a los ciudadanos excluidos del llamado Espacio Económico Europeo (EEE).

En un comunicado remitido al Parlamento de Londres, Hunt explicó que el proceso consultivo sobre los cambios propuestos durará ocho semanas y se cerrará a finales del próximo agosto.

Estas medidas solo serían aplicables al NHS en Inglaterra puesto que las competencias sobre sanidad en Irlanda del Norte, Escocia y Gales corren a cargo de sus respectivos gobiernos autónomos.

El texto propone que cualquiera que haya pagado seguridad social en Inglaterra durante al menos siete años y resida ahora en el extranjero, podrá recibir tratamiento médico gratis cuando se encuentre de visita en este país.

Además, se pide una mejora en el mecanismo de identificación y cobro a los "visitantes de breve estancia" que proceden de países no vinculados al EEE, formado por la Unión Europea (UE) y la Asociación Europea del Libre Comercio (AELC).

Las "tarifas hospitalarias" se harán también extensivas a las visitas al médico de cabecera y a "otros tratamientos del NHS" para los "residentes no permanentes".

Según el documento, el gobierno debería "contemplar" la posibilidad de que el NHS, los ministerios y otras agencias estatales compartan "información personal relevante".

Por contra, Hunt defiende que los tratamientos contra "enfermedades infecciosas" o de "transmisión sexual" continúen siendo gratuitos para todo el mundo.

Con estas y otras medidas, el Gobierno de coalición entre conservadores y liberal demócratas pretende acabar con lo que califica de "turismo sanitario".

Algunas asociaciones médicas han advertido de que las restricciones previstas para los inmigrantes podrían provocar problemas sanitarios para el resto de la población, pues muchos no podrían costearse una visita al hospital.

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A este respecto, el primer ministro británico, David Cameron, recordó hoy en una intervención ante los Comunes que las "familias británicas" pagan unas 5,000 libras (5,870 euros) anuales en impuestos para financiar "nuestro NHS".

Cameron dio también por hecho que no contará para reformar la legislación con el apoyo del Partido Laborista, en la oposición, cuya portavoz de Sanidad, Diane Abbott, consideró "xenófoba" la actitud del ejecutivo.

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