La economía mexicana está en recesión

Datos del INEGI muestran que el PIB ya registra caídas en los dos primeros trimestres del año; analistas sugieren aplicar políticas contracíclicas para revertir la tendencia de la economía.
Enrique Peña Nieto  (Foto: Agencias)
Isabel Mayoral Jiménez y Gustavo de la Rosa
CIUDAD DE MÉXICO (CNNExpansión) -

La economía mexicana enfrenta un panorama desolador, pues la cifra del Producto Interno Bruto (PIB) muestra que entró en recesión tras registrar dos trimestres consecutivos con signo negativo durante primera mitad del año.

La serie desestacionalizada del PIB de tendencia ciclo que elabora el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) revela que en el segundo trimestre de 2013 la economía cayó 0.44% en comparación con los tres meses anteriores, cuando acumuló una contracción de 0.02%.

Esta serie -que compara el indicador de un periodo respecto al inmediato anterior- incorpora también los efectos de corto plazo y de tendencia de la economía.

"La recesión económica no sólo se puede calificar por variaciones negativas del PIB durante dos trimestres; tienen que conjuntarse al menos otras variables como empleo, inversión y consumo con cifras negativas para calificar técnicamente una recesión", explicó el director de la carrera de Economía del Tecnológico de Monterrey, Campus Santa Fe, Raymundo Tenorio.

De esta forma, el desempleo en México que tenía una tasa de 4.47% de la Población Económicamente Activa (PEA) en diciembre de 2012 pasó a 5.1% en julio de este año; la inversión fija bruta (bajo tendencia ciclo) lleva cinco meses con datos negativos, mientras que el consumo interno enero-junio cayó 7.25%, precisó.

Los indicadores económicos del segundo trimestre en México dan un panorama de recesión, aseguró a su vez la directora de Análisis Económico de Banco Base, Gabriela Siller.

Estimó que la recesión podría ser ligera en términos de la caída del PIB dando lugar a salidas masivas de capitales que seguirían depreciando al tipo de cambio hasta 13.66 pesos por dólar, en un escenario en el que el factor "desilusión" ha sido determinante.

Para la Secretaría de Hacienda no es correcto utilizar los datos de la serie tendencia-ciclo para comparar el crecimiento del PIB "debido a que esta serie de datos se obtiene a partir de un proceso de suavizamiento que elimina información económica relevante", dijo la dependencia en una declaración emitida vía correo electrónico. 

Sin embargo con la caída, la situación para México se ha complicado, aseguró el director de Análisis Económico de la Casa de Bolsa Vector, Rodolfo Navarrete.

Un ajuste en el crecimiento desde el estimado original de 3.5% a 1.8% implica revisar a la baja los ingresos públicos y si esto es así el déficit fiscal tenderá a subir, a no ser que reduzcan el gasto público y con ello la posibilidad de crecimiento de la economía, aseveró.

Estimó que el crecimiento del PIB en 2013 será de 1.2%, pero anticipó que el panorama no será sencillo cuando la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) comience a retirar los estímulos monetarios, ya que eso generaría más salida de capitales, con los consecuentes efectos para los mercados financieros.

Los agentes que se verán más afectados serán aquellos que se apalancaron más y en el caso de México será el sector público que ha sido financiado por el sector privado nacional y extranjero.

Para el director de América Latina de Moody´s Analytics, Alfredo Coutiño, México no se encuentra en recesión, pero si está en el umbral. Caer o no en ella dependerá de cómo evoluciona en el tercer trimestre y qué tan malo haya sido el estimado del PIB en el primero y segundo trimestres que hizo el INEGI, porque si hace correcciones a la baja se podría ver más adelante que la economía sí entró en recesión.

Para enfrentar este entorno, Raymundo Tenorio sugirió que se apliquen medidas contracíclicas, como abandonar el propósito de déficit cero, ya que con una menor actividad económica el Gobierno federal captará menores impuestos y gastará menos; "no va a pasar nada si se incurre en déficit y si insisten el crecimiento no será ni de 1%", aseveró.

En contraste, Coutiño aseguró que ya es tarde para aplicar este tipo de medidas, porque si la economía ya cayó en recesión no hay nada que se pueda hacer. Las medidas debieron haberse tomado desde finales del año pasado para evitar que el factor que está debilitando a la economía, que es el presupuesto público, no hubiera tenido efecto importante sobre la actividad económica.

"Aplicar medidas de emergencia cuando la economía no tiene capacidad de crecer más de 2% es ocioso, lo que se tiene que hacer es aprobar y poner en marcha los cambios estructurales que necesita la economía y esas son las verdaderas fuentes de crecimiento; pedir ahorita que se acelere el gasto público todo lo que se pueda o incurrir el déficit es populista y contraproducente porque el país no tiene flexibilidad fiscal para darse el lujo de incurrir en déficit público".

Entorno económico complica la reforma fiscal

Héctor Villarreal,  director del centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP), expuso que "no queremos ser alarmistas de que las finanzas públicas van a tronar y vamos a una crisis, pero tenemos un sistema fiscal poco robusto, muy sensible a lo que pasa en el mercado petrolero".

Se está llegando a la discusión de la reforma fiscal con muy poco margen de maniobra y advirtió que si ésta no se aprueba, el Gobierno federal se encontrará atado de manos en lo que resta del sexenio, con reducidas posibilidades de acción para el desarrollo de infraestructura, en momentos en que se quisiera reactivar la economía y con limitaciones para instrumentar una política social más agresiva.

"Al tener menor crecimiento económico la presión sobre la deuda se ve reflejada en automático y ciertamente eso complica el marco en el que llegan a negociar una reforma fiscal. El haber reducido crecimiento le quita margen de maniobra al Gobierno en la negociación de la reforma fiscal porque pensamos en términos de bolsas menores y habrá mucho más presión en cómo compensar esos ingresos", subrayó.

Consideró necesario que la reforma fiscal que se apruebe sea muy amplia, de lo contrario alertó que servirá de muy poco. Una reforma que dé dos puntos del PIB, y metido el sector energético, provocaría que en tres o cuatro años se discuta otra.

La reforma deseable debe hacer que el sistema fiscal de mediano plazo vuelva a ser viable, tomando en cuenta una transición demográfica, la desigualdad y las finanzas públicas petrolizadas y muchos piensan que generalizar el IVA a una tasa de 16% y aplicarlo en medicina y alimentos, es ideal, pero solo daría 0.5 puntos del PIB y no alcanzaría para lo que necesita el país. La discusión de fondo no debe ser este impuesto y hay que buscar buna gran reforma al sistema renta, puntualizó.

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