S&P acusa represalia del Gobierno de EU

La agencia dice que la demanda que enfrenta se debe al recorte que hizo a la nota soberana del país; en 2008, S&P sabía con anticipación que el sistema financiero de EU colapsaría, pero no hizo nada.
standard poors  (Foto: CNN)
Nin-Hai Tseng

Innumerables víctimas sufrieron grandes pérdidas durante la crisis financiera: entre ellos inversores individuales, propietarios de viviendas, bancos comunitarios y municipios. La lista es interminable. Y ahora, cinco años después, Standard & Poor's, una de las tres grandes agencias de calificación crediticia, también se considera a sí misma una víctima.

Recordemos que el Departamento de Justicia de Estados Unidos interpuso en febrero una demanda por 5,000 millones de dólares contra la firma calificadora por presuntamente engañar a bancos y uniones de crédito adjudicando calificaciones falaces antes de la crisis de 2008. Los primeros días de este mes, S&P presentó una impugnación, argumentando que el Gobierno está demandando a la firma en "represalia" por haber despojado a la nación de su estelar calificación "AAA" en 2011.

Ante la defensa de S&P, es fácil perder de vista quiénes son las víctimas reales.

Efectivamente resulta extraño que el Departamento de Justicia sólo vaya tras S&P cuando otras empresas fueron responsables de casi destruir el sistema financiero estadounidense. En los años previos a la crisis financiera, otras agencias de calificación otorgaron notas muy altas a activos esencialmente tóxicos que los bancos, a su vez, vendieron a los inversores. Cuando estos activos se deterioraron en la medida en que el mercado de la vivienda colapsaba, la crisis puso de manifiesto los defectos más profundos en la forma en que estas firmas calificadoras llevan su negocio, es decir, reciben pagos de las mismas empresas y gobiernos que califican.

Entérate: Calificadoras, una relación perversa. 

El Departamento de Justicia ha puesto en el banquillo a S&P, pero ¿por qué no a Moody's o Fitch Ratings? Como sostiene S&P, la demanda de la dependencia judicial busca castigarla por ejercer su derecho de libre expresión protegido por la Primera Enmienda de la Constitución del país. La firma fue la única agencia de calificación importante que rebajó la nota de Estados Unidos tras poner en duda la capacidad de Washington para atajar su abultada deuda pública. Moody's y Fitch lanzaron la advertencia de una degradación, pero nunca la han aplicado.

S&P puede o no tener razón, pero eso empieza a perder importancia cuando revisamos los resultados de la investigación conducida por el Gobierno, que comenzó en 2009, unos dos años antes de que S&P degradara la nota de Estados Unidos. Las pruebas son irrefutables, y las víctimas son muchas: Hubo un analista de S&P que envió a sus colegas un frívolo correo electrónico donde se burla de las inversiones tóxicas que luego conducirían a una desastrosa crisis de hipotecas subprime, según la demanda civil del Departamento de Justicia en contra de S&P. Y se sabe que desde 2007 la firma calificadora sospechaba que el mercado inmobiliario colapsaría detonando una ola de millones de impagos y embargos. En lugar de sonar la alarma, S&P infló las calificaciones para obtener más comisiones de los emisores de esos activos, de acuerdo con el Departamento de Justicia.

Un portavoz de S&P declinó comentar al respecto.

La agencia calificadora puede autodenominarse una víctima, pero es difícil comprender por qué el Departamento de Justicia estaría en busca de venganza. Desde que S&P rebajó la calificación de la deuda soberana estadounidense en agosto de 2011, no ha sacudido a los mercados tanto como algunos esperaban. Esto no es de extrañar, ya que la confianza de los inversores en las agencias de calificación se deterioró más y más a raíz de la crisis financiera.

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Desde la rebaja, los rendimientos de los bonos del Tesoro son más bajos, el dólar es más fuerte y el índice bursátil S&P 500 ha alcanzado niveles récord. Y cuando en el mes de junio S&P elevó su perspectiva sobre la calificación crediticia de Estados Unidos de "negativa" a "estable", la noticia prácticamente no tuvo repercusión en los mercados.

Si hay alguna víctima aquí, no es S&P.

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