Crisis fiscal en EU, ¿quién se preocupa?

Wall Street y las agencias calificadoras no parecen temer que el país caiga en un impago; aunque se dé un cierre de Gobierno, no es probable que se rebaje la calificación de EU: analistas.
moodys  (Foto: CNN)
Nin-Hai Tseng

Estados Unidos puede estar a días de una crisis fiscal. Casi todo el mundo parece muy asustado ante la posibilidad de un ‘cierre' del Gobierno (la suspensión de servicios y actividades, conocida como government shutdown), o peor, de un impago de la deuda del país si Washington no puede lograr un acuerdo. Pese al drama, un segmento importante de la economía estadounidense parece estar impávido: Wall Street.

A días de que el Congreso afronte un plazo crucial, las acciones han subido, en tanto que los rendimientos de la nota del Tesoro a 10 años se encuentran en un bajísimo nivel de 2.61%, una señal de que todavía hay un buen apetito por la deuda de Estados Unidos a pesar de todas las señales de advertencia de un default. No obstante, esto no debería sorprendernos. En 2011, los mercados reaccionaron de manera similar en las semanas previas al frenesí legislativo para elevar el techo estatutario de la deuda antes de alcanzar una fecha límite en agosto.

Lo que es diferente esta vez es la forma en que las agencias de calificación crediticia han reaccionado... o mejor dicho, no han reaccionado.

Más información: La farsa del debate de la deuda en EU

En 2011, las tres grandes calificadoras de riesgo -Standard & Poor's, Moody's y Fitch Ratings- advirtieron que degradarían la calificación de la deuda estadounidense si Washington no adoptaba medidas para reducir su endeudamiento. S&P fue la única que aplicó la rebaja, pero en esta última crisis del techo de la deuda, dos de estas tres grandes firmas se han quedado calladas. Fitch ha mantenido una perspectiva negativa sobre la deuda estadounidense desde 2011 y ha advertido que podría sufrir una degradación, mientras que S&P y Moody's mantienen una perspectiva estable.

Esta situación puede ser interpretada positivamente, pero también es preocupante en el sentido de que refleja que la disfunción del Congreso es aceptada como la "nueva norma". Estados Unidos quizás evitó un default en el pasado, pero tal vez no tenga la misma suerte en el futuro.

Durante el verano, S&P y Moody's mejoraron su perspectiva de negativa a estable, argumentando que la economía está creciendo moderadamente y el déficit está disminuyendo. A diferencia del pasado, ninguna de las agencias ha emitido una advertencia de degradación, aun cuando el Congreso se acerca a dos plazos cruciales: uno el 30 de septiembre, cuando los legisladores deben aprobar una ley de gastos a fin de financiar al Gobierno para que pueda seguir operando; y otro el 17 de octubre, cuando al país se le agoten las opciones de préstamos para pagar sus cuentas, corriendo el riesgo inminente de un impago o default.

No elevar el límite de la deuda sería peor que un cierre del Gobierno, según un informe de Moody's divulgado el martes. La agencia espera que Estados Unidos evite ambos resultados, pero si llegara a ocurrir el llamado shutdown por falta de financiamiento, la administración aún sería capaz de pagar su deuda. Por el contrario, si el Congreso no eleva el techo de la deuda, eso podría afectar teóricamente tanto el gasto público como el pago de la deuda.

En cualquier caso, es poco probable que el incumplimiento de los dos plazos cambie la calificación de la deuda soberana, comentó a Reuters un analista de Moody's.

"En este momento no vemos una reducción de la calificación como consecuencia de estos acontecimientos", dijo Steven Hess, principal analista de crédito soberano de EU de Moody's. "La calificación se basa más en las perspectivas a largo plazo de la deuda, no depende de eventos que pensamos serán de corto plazo", agregó.

A pesar de que S&P rebajó el rating de la deuda estadounidense hace dos años, la agencia no tiene intenciones de volver a hacerlo, a menos que, por supuesto, la nación comience a incumplir sus obligaciones de deuda. "Ya hemos incorporado en nuestra calificación esta discordia política", explicó un portavoz de S&P.

A detalle: La economía de EU peligra por parálisis

Puede ser, pero este tono moderado de la calificadora se produce un mes después de que S&P acusó al Gobierno de demandarla en "represalia" por haber rebajado su calificación despojando al país de su estelar nota triple A en 2011. También viene precedido por innumerables advertencias apocalípticas sobre el déficit que nunca se materializaron. ¿Recuerdas cuando todo el mundo parecía alertar que la rebaja de S&P perturbaría los mercados y aumentaría los costos de endeudamiento? Eso no sucedió. Los rendimientos de los bonos del Tesoro son más bajos y el dólar es más fuerte.

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¿Y recuerdas cuando los recortes automáticos al gasto público (el secuestro presupuestario) se activaron al comienzo del año? Algunos advirtieron que paralizarían la recuperación económica, pero eso tampoco ocurrió. Las acciones bursátiles y los precios de la vivienda han seguido subiendo. Quizás S&P y Moody's tienen razón: los estadounidenses deben esperar que el drama y enfrentamiento político dominen hasta el último minuto, porque al final, el Congreso ultimadamente llegará a un acuerdo. Después de todo, la noche del miércoles, los senadores llegaron a un acuerdo que podría reducir la probabilidad de un cierre del Gobierno.

Washington sería increíblemente miope si necesita una gran crisis financiera antes de recapacitar y superar sus desavenencias.

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