El presupuesto, la próxima batalla en EU

El acuerdo logrado ayer en el Congreso no clarifica la postura de ambos partidos para negociar; coinciden en que para reducir el déficit se requieren una reforma fiscal y de prestaciones sociales.
economía eu  (Foto: Thinkstock)
Jeanne Sahadi
NUEVA YORK (CNNExpansión) -

El acuerdo temporal aprobado por el Congreso de Estados Unidos para evitar una suspensión de pagos y financiar al Gobierno durante unos meses también exige que los legisladores hagan el trabajo para el cual fueron elegidos: sentarse a negociar un presupuesto.

El resultado que puedan alcanzar esas negociaciones no quedó muy claro el jueves. Las expectativas de un gran acuerdo de largo alcance son bajas. Y los expertos tampoco son muy optimistas de que los legisladores resuelvan con éxito decisiones presupuestarias a corto plazo.

"Dado que el acuerdo no aborda ninguna de las diferencias políticas fundamentales entre los dos partidos, Washington simplemente posterga el tema hasta un nuevo plazo sin estar mejor preparada que en esta ocasión", advirtió Sean West, director de política estadounidense para Eurasia Group.

El acuerdo pactado ayer no demanda nada específico de los negociadores del presupuesto salvo concluir las negociaciones el 13 de diciembre, y no utilizar las negociaciones como un vehículo para nuevos aumentos del techo de la deuda.

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La decisión más inmediata: -¿Qué hacer con los recortes generalizados de gastos conocidos como ‘el secuestro' y cómo financiar al Gobierno durante el resto del año fiscal 2014?- se queda en el aire. El acuerdo sólo proporciona financiación hasta mediados de enero.

Si los legisladores no renegocian el denominado secuestro presupuestario, que es visto por muchos como una torpe maniobra para reducir el déficit, el 15 de enero de 2014 la financiación se recortará automáticamente por 19,000 millones de dólares adicionales a los cortes ya realizados este año.

Los legisladores, claro está, no han podido ponerse de acuerdo en cómo sustituir el secuestro desde que fue creado por primera vez como un castigo en 2011.

Los republicanos quieren que los recortes aplicados a la defensa sean menores y, en su lugar, incrementar los recortes a los fondos destinados a programas no relacionados con la defensa, una propuesta a la que se oponen tajantemente los demócratas.

Los demócratas, entre tanto, quieren una mayor financiación para 2014 que la estipulada en el secuestro, y para compensarla proponen ahorros presupuestarios a  más largo plazo procedentes de los recortes de gastos y los aumentos de impuestos, algo que rechazan categóricamente los republicanos.

Estos desacuerdos subsistirán en las discusiones generales sobre la financiación del gobierno para el 2014. Si el Congreso no llega a un compromiso el 15 de enero, se producirá otro cierre o shutdown gubernamental.

En términos más generales, los miembros de ambos partidos reconocen que la reforma fiscal y la reforma de las prestaciones sociales ayudarán a reducir los déficits a largo plazo del país y contribuirán a impulsar la economía con el tiempo. Pero disienten enconadamente en el camino a seguir.

Y aquí está el punto: 2014 es un año de elecciones intermedias en el Congreso de Estados Unidos. Y al electorado no le gusta escuchar que tal vez se reduzcan las prestaciones sociales y se suban los impuestos. Tampoco está claro que las facciones más radicales de ambos partidos estén con ánimo de negociar.

Sin embargo, existe la posibilidad de que la conferencia del presupuesto, que será encabezada por el republicano Paul Ryan de la Cámara baja y la demócrata Patty Murray del Senado, arroje una solución no cortoplacista.

 "Yo tengo cierta esperanza de que pueda darse una combinación de la reforma fiscal y reformas menores a las prestaciones sociales. Soy más optimista ahora que el asunto está en manos de Ryan y Murray", dijo Steve Bell, director del Economic Policy Project, un proyecto dependiente del organismo Bipartisan Policy Center.

Su colega, William Hoagland, también está esperanzado, pero no es tan optimista. Tal vez el comité concierte alguna reducción del déficit, dijo el también vicepresidente del centro. Pero no está seguro de que así sea, "puedes llevar un caballo al agua, pero no puede obligarlo a beber."

El experimentado experto en presupuesto Stan Collender, ex miembro del personal demócrata en el Congreso, no guarda ninguna esperanza. "Ellos (los legisladores) no han hecho nada en dos años. ¿Por qué pensar que algo podría pasar en unos pocos meses?"

¿Qué opinan los principales negociadores? Están en el grupo de los optimistas.

"Somos conscientes de los retos que enfrentamos para alcanzar un acuerdo. Pero queremos hallar puntos de encuentro y lograr un acuerdo bipartidista. Tenemos la intención de centrarnos en lo que podemos lograr," expresaron Ryan y Murray en una declaración conjunta después de que el acuerdo fue aprobado por la Cámara.

Los dos se reunirán nuevamente este jueves.

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