Reviven créditos automotrices ‘subprime’

Este tipo de préstamo de alto riesgo está regresando a los niveles previos a la crisis de 2007; la morosidad es baja, pero los pagos de autos se priorizan sobre otras deudas, como las hipotecas.
llaves, auto, fortuna,  (Foto: Getty)
Nin-Hai Tseng

La crisis financiera destacó los riesgos de prestar a los usuarios con un crédito imperfecto, pero esas lecciones no han ahuyentado a los inversores. Los préstamos subprime (de alto riesgo) están protagonizando una reaparición. Sólo que hoy se encuentran en los préstamos automotrices en lugar de en las hipotecas, que en 2007 destruyeron a bancos y casi provocaron la caída del sistema financiero mundial.

En agosto, el Banco de la Reserva Federal de Nueva York señaló que los préstamos automotrices subprime estaban empezando a regresar a los niveles previos a la crisis. De todos los créditos para vehículos nuevos realizados este año, el 33.8% fue destinado a prestatarios con calificaciones menores a 700 durante los meses de verano, de acuerdo con un informe de TransUnion publicado el lunes. Eso es más alto que el 32.6% del año anterior y más cerca del 38.04% registrado antes de la Gran Recesión en el segundo trimestre de 2007.

Es más, 17,200 millones de dólares (mdd) en bonos respaldados por esos préstamos fueron emitidos este año, apenas debajo de los 20,000 mdd emitidos en 2005.

Esta reaparición podría no ser del todo sorprendente, argumenta Matt Yglesia de Slate. Los prestamistas tienen un mayor poder si un prestatario no cumple con un préstamo automotriz en comparación con una factura de tarjeta de crédito o una hipoteca, así que hay un impulso natural hacia productos crediticios asegurados, como los préstamos para automóviles. Los prestamistas pueden quitarte tu coche, pero no tu título si no pagas un préstamo estudiantil. Y toma meses, si no es que años, quitarte tu casa si no pagas tu hipoteca. Y aunque otros tipos de préstamos de consumo son regulados por la Oficina de Protección Financiera del Consumidor (CFPB, por sus siglas en inglés) creada en virtud de la ley Dodd-Frank, los préstamos para automóviles no.

A pesar de que más personas con crédito imperfecto han sido aprobados para recibir préstamos automotrices, la tasa de morosidad se ha mantenido relativamente estable desde 2009, de acuerdo con TransUnion, una agencia de crédito con sede en Chicago. La relación de los prestatarios que tienen 60 o más días de morosidad subió a 5.6% durante el tercer trimestre. Eso es ligeramente superior a la tasa de 5.3% respecto al año anterior, pero todavía dentro del rango de entre 5.45% y 6.59% desde 2009.

"La morosidad automotriz no es un riesgo significativo", dijo Pete Turek, vicepresidente automotriz para TransUnion. Turek añade que, a diferencia de otros préstamos de consumo, los distribuidores pueden recuperarse de los prestatarios morosos más rápidamente y evitar pérdidas prolongadas.

Puede que eso sea cierto, pero los riesgos de los préstamos automotrices subprime son mayores que lo que las estadísticas sugieren, dicen defensores de los consumidores. Y los reguladores federales están pasando por alto los riesgos para los consumidores.

Los prestatarios han estado pagando sus préstamos automotrices antes que la mayoría de sus otros grandes pagos mensuales de deuda. Según la encuesta de TransUnion hecha a prestatarios desde que el mercado inmobiliario colapsó en 2007, los consumidores han sido más propensos a pagar su préstamo automotriz antes que sus hipotecas y sus tarjetas de crédito. Eso puede ser una buena noticia para los prestamistas automotrices, pero la tendencia enmascara la tasa real de morosidad de los préstamos automotrices, dice Chris Kukla, vicepresidente del Center For Responsible Lending. Kukla agrega que la tasa es probablemente mayor, ya que los prestamistas son capaces de embargar tu auto más rápido que, por ejemplo, tu casa debido a las leyes que protegen a los propietarios de viviendas. Una vez que embargan tu coche, ya no estás en mora.

Antes de la recesión, los consumidores tendían a pagar sus hipotecas antes de sus autos, pero a medida que un sinnúmero de personas vieron desplomarse el valor de su propiedad y se declararon en ejecución hipotecaria, muchos prestatarios se quedaron en sus casas sin hacer pagos, sacando provecho de las leyes que protegen a los propietarios de viviendas. Aunque un banco podía tomar posesión de tu coche en una cuestión de días, podían pasar meses o incluso años antes de que tu casa fuera embargada.

"No es que estos préstamos se estén desempeñando mejor", dijo Kukla. Los prestatarios subprime son vulnerables a pagar mayores tasas de interés, además de las ya elevadas tasas que de otra manera tendrían que pagar por sus historiales de crédito imperfectos. A diferencia de otros préstamos de consumo, los distribuidores a menudo acuerdan los préstamos automotrices a través de prestamistas terceros. Los concesionarios pueden decidir cuánto quieren cobrar por ese servicio -a menudo incluyen su cuota en la tasa de interés de la entidad crediticia- pero los costos por lo general pasan inadvertidos a los prestatarios debido a que los concesionarios no están obligados a revelar qué porción del pago de intereses reciben ellos.

Todo esto deja a los clientes con poco poder de negociación. Y las minorías son especialmente vulnerables, ya que representan una parte desproporcionada de los prestatarios de alto riesgo. Después de todo, la triste realidad para aquellos que han antepuesto sus préstamos automotrices a sus hipotecas ha sido: "Puedo vivir en mi coche, pero no puedo conducir en mi casa al trabajo".

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Kukla apunta a un estudio de 2011 que sugiere que los prestatarios de alto riesgo usualmente pagan mayores tasas de interés y son más propensos a dejar de pagar sus préstamos automotrices. Analizando los datos de la industria automotriz en 2009, el centro de defensa de los consumidores encontró que el incremento en la tasa de interés promedio costó 714 dólares por consumidor. Es más, los incrementos eran mayores para los prestatarios con un crédito más débil, según el estudio, que también encontró que los incrementos en las tasas elevaban las probabilidades de morosidad.

Así que, aunque los inversores pueden ver riquezas en el mercado subprime de préstamos hipotecarios relativamente no regulado, una mirada más cercana nos dice que son una apuesta más arriesgada de lo parecen a primera vista.

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