Irán, ‘foco rojo’ para Wall Street

El acuerdo entre el régimen iraní y EU causaría volatilidad en los mercado en los siguientes meses; si el plan fracasa el petróleo puede resentirlo, mientras su éxito empeorará la relación con Israel.
barack_obama  (Foto: Getty)
Cyrus Sanati

Wall Street podría ser la última víctima del largo juego de ajedrez que involucra a Irán y a Estados Unidos. Los precios de las acciones se dispararon en todo el mundo mientras que los precios del petróleo cayeron el lunes tras la noticia de que Irán y el llamado P5+1 habían llegado a un acuerdo el fin de semana, que puede frenar el desarrollo del programa nuclear de Irán a cambio de la flexibilización de las sanciones económicas.

Pero un análisis más cercano al acuerdo sugiere que hay poco que celebrar, al menos no tan temprano. Aunque se espera que este pueda ser el primer paso para encontrar una solución pacífica, todavía hay una buena probabilidad de que las cosas puedan explotar.

Al escuchar al presidente estadounidense Barack Obama hablar sobre el acuerdo que sus diplomáticos sellaron un acuerdo el fin de semana con Irán, uno podría pensar que se merece otro Premio Nobel de la Paz por evitar una guerra termonuclear. Pero aunque el acuerdo es histórico, debido a que marca la primera vez que Estados Unidos y la República Islámica de Irán han redactado oficialmente un proyecto en conjunto, no es tan histórico como, por ejemplo, el alcanzado entre Estados Unidos y la URSS en 1962, que puso fin a la Crisis de los misiles de Cuba.

El acuerdo con Irán se trata principalmente de dar a ambos lados un poco de espacio para respirar y preparar el escenario para las próximas negociaciones, y no debe ser visto como algo más que eso. Las dos partes tienen de seis meses a un año para discutir a fondo algo más amplio. Durante ese tiempo, cada uno obtendrá algo muy pequeño como un regalo de buena fe - algo realmente pequeño-. Ninguna de las partes realmente se movió de su posición de línea dura, lo que limita la cantidad de cambio en el status quo.

Considera lo que los iraníes dieron al otro lado. En primera, acordaron permitir a los inspectores de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) supervisar sus instalaciones nucleares. Sin embargo, eso no es exactamente una concesión, porque los inspectores de la Agencia ya tienen acceso a la mayoría de las instalaciones de Irán, y que su más reciente informe fue publicado en agosto.

Los iraníes también aceptaron detener la construcción de una instalación que posiblemente podría fabricar plutonio. Esa también es una concesión un poco débil, ya que la instalación sigue incompleta debido a que las sanciones más duras han impedido que Irán adquiera las piezas necesarias para ponerla en operación de todos modos.

Por último, la nación musulmana accedió a detener el enriquecimiento de uranio a niveles más altos que lo que se requieren para alimentar ciertos tipos de reactores nucleares. Eso tampoco parece ser un gran problema, ya que el último informe de la AIEA señala que solo 4% de las reservas de uranio de la nación han sido enriquecidas más allá de ese preocupante umbral y a que la producción sigue siendo baja.

Los iraníes no parecen estar cediendo demasiado en el trato. Y Estados Unidos y sus aliados tampoco. El acuerdo, al que el Gobierno de Barack Obama se refiere como "un alivio limitado, temporal, reversible" es casi tan terrible como ese alias sugiere. Irán seguirá estando autorizado a exportar petróleo a solo seis países, a cantidades tope que suman alrededor de 1 millón de barriles diarios, lo cual es 1.5 millones de barriles diarios por debajo de la capacidad de exportación del país.

Estados Unidos estima que las sanciones continuas le costarán al Gobierno iraní alrededor de 5,000 millones de dólares (mdd) al mes. Hasta ahora, la nación islámica ha renunciado a un estimado de 80,000 mdd en ventas perdidas de petróleo desde que las sanciones mejoradas entraron en vigor el año pasado. Además, alrededor de 100,000 mdd en activos en moneda iraní en el extranjero (utilizados en el pasado por otras naciones para comprar petróleo) permanecerán congelados en todo el mundo.

El petróleo dorado

Lo que Irán si recibirá es una mezcolanza de alivio de sanciones, que el Gobierno estadounidense calcula que sumarán 7,000 mdd en ingresos adicionales para las arcas iraníes. Si bien esa cifra no es nada despreciable, difícilmente compensa los miles de millones de dólares a los que el Gobierno está renunciando por mantener en marcha su programa nuclear.

También se levantaron las restricciones a la venta de productos petroquímicos, oro y otros metales preciosos.

Sin embargo, no está claro cuánto oro se le permitirá negociar a ese país, debido a que Estados Unidos va a querer asegurarse de que Irán no está simplemente cambiando petróleo por oro como lo había hecho en grandes cantidades antes de que fueran endurecidas las sanciones sobre las importaciones del metal en junio de este año.

Además de los ingresos adicionales, Estados Unidos y sus aliados también ofrecen algunas ventajas egoístas a sus nuevos amigos/enemigos iraníes. Por ejemplo, una alivia las restricciones a la importación de partes de aviones comerciales desde Estados Unidos (Boeing) y la Unión Europea (Airbus). Al parecer, Estados Unidos y la Unión Europea pueden promover la paz y los negocios al mismo tiempo.

Dentro de Irán, el acuerdo está siendo visto como un primer paso cauteloso para aminorar los efectos perjudiciales que las sanciones han tenido sobre la moneda de la nación. Desde que las sanciones comenzaron el año pasado, el precio de venta de la moneda en Irán se ha reducido hasta en 80% frente al dólar, creando distorsiones masivas en los precios de los activos en todo el país, de acuerdo con fuentes dentro del país islámico. Al mismo tiempo, la inflación se ubica en alrededor del 40%, dicen estas personas.

Programa nuclear

Las ambiciones nucleares de Irán claramente han causado muchos dolores de cabeza al pueblo iraní. Sin embargo, las cosas no se han puesto tan mal como para generar una desobediencia civil generalizada en las calles de Teherán. Por ahora, las fuerzas de seguridad iraníes parecen vigilantes y plenamente comprometidas con el líder de la nación, el ayatolá Alí Jamenei.

Así que ¿por qué Irán decidió hablar ahora? El Gobierno de Obama diría que la amenaza de más sufrimiento económico es lo que obligó a los mulás de Irán a ir a la mesa de negociaciones. Pero la nación ha soportado 10 años de sanciones, dos de los cuales han costado cerca de 100,000 mdd en ingresos perdidos.

¿Son los iraníes increíblemente tercos o hay algo más en juego que el "derecho" de Irán a utilizar la energía nuclear? Si Irán está desarrollando armas nucleares, como Israel cree de todo corazón, lo está haciendo en un lugar que es desconocido para la AIEA y Estados Unidos. Y por lo tanto, cualquier acuerdo alcanzado con Irán sería inútil, ya que no logrará alcanzar el objetivo de negar las armas nucleares.

El descubrimiento de una nueva planta de enriquecimiento nuclear podría conducir a un alto en las negociaciones. Por otro lado, si todo va bien y un acuerdo es inminente, Israel podría optar por tomar el asunto en sus propias manos, alterando lo que ya es una situación inestable. Es por eso que los próximos seis meses serán probablemente más -no menos- volátiles, tanto para el Medio Oriente como para los mercados.

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