Argentina despierta temor de una crisis

La devaluación del peso argentino podría encarecer las importaciones e incrementar la inflación; la depreciación de la moneda también generó preocupaciones por las reservas del país.
argentina  (Foto: Getty)
Jesse Solomon
NUEVA YORK -

El peso argentino ha caído alrededor de 13% en los últimos días, avivando los temores de una nueva crisis financiera en un país que experimentó un colapso económico hace poco más de una década.

El Gobierno de Argentina devaluó la moneda el jueves pasado en un intento de reactivar el crecimiento. El resultante descenso del peso fue el peor desde 2002, cuando Argentina dejó de pagar su deuda.

La devaluación puede, en efecto, abaratar las exportaciones de un país y hacerlas más competitivas a nivel mundial, pero también puede encarecer las importaciones y, por tanto, incrementar la inflación.

La medida monetaria fue un giro para la presidenta de Argentina Cristina Kirchner, una mandataria de credo populista que previamente había prometido no devaluar el peso. La depreciación también suscitó preocupaciones por las menguantes reservas en dólares del país.

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La caída del peso se produjo en un contexto en que otras divisas de mercados emergentes, como la lira turca y la rupia de la India, se han visto impactadas ante la expectativa de que la Reserva Federal estadounidense, el Banco de Inglaterra y el Banco de Japón dejarán de apuntalar sus respectivas economías.

Conforme las previsiones de crecimiento para las naciones desarrolladas se vuelven más optimistas, no hay ya tanta necesidad de estímulo por parte de estos bancos centrales, explicó Steven Englander, principal estratega cambiario de Citigroup.

La disminución del estímulo podría dar lugar a mayores rendimientos de los bonos en los mercados desarrollados y también a divisas más fuertes. Pero los mercados emergentes han llegado a depender de las políticas de la Reserva Federal, el Banco de Inglaterra y el Banco de Japón que mantenían bajos los tipos de cambio a fin de poder pedir prestado agresivamente para financiar sus economías.

De tal forma que muchos mercados emergentes tuvieron un buen desempeño en la estela de la crisis financiera ya que el crecimiento en los países desarrollados siguió siendo débil.

Sin embargo, la posibilidad de un aumento en las tasas, junto con problemas económicos y políticos internos han provocado la salida de los inversionistas de los mercados emergentes. La caída del precio del petróleo y de otros commodities, que por lo general son el sustento de muchos mercados emergentes, sólo ha exacerbado las preocupaciones de los inversionistas.

Argentina, por su parte, creció rápidamente después de la profunda recesión que atravesó en los primeros años de la década de 2000, que comenzó cuando la nación dejó de pagar a sus acreedores. Pero nunca recuperó totalmente su reputación en los mercados internacionales.

Y la elección de Kirchner en 2010 hizo poco para fortalecer la confianza. La plataforma económica de Kirchner se basa en la venta de los recursos naturales del país para gastar enérgicamente en casa. No obstante, muchos economistas opinan que sus políticas han perjudicado la libre competencia de mercado con deuda creciente y crecimiento tibio.

El Gobierno argentino tampoco ha abierto sus libros al Fondo Monetario Internacional (FMI) en años, creando una tensión con el prestamista internacional.

En una entrevista con Richard Quest de CNN en el marco del Foro Económico Mundial en Davos esta semana, la titular del FMI, Christine Lagarde, dijo que a su organización le gustaría estar más enterada de las finanzas de Argentina.

"En el FMI nos gustaría conocer a profundidad la situación de cualquier economía," dijo, y agregó que una llamada por parte del gobierno argentino "sería más que bienvenida."

Pero no hay duda de que la situación en Argentina es preocupante.

El fondo cotizado Global X FTSE Argentina 20 ETF (ARGT), que invierte en compañías argentinas clave, se desplomó casi 9% la semana previa.

Neil Shearing, principal economista de mercados emergentes en Capital Economics, expuso en una nota el jueves que el elevado endeudamiento de Argentina, las bajas reservas de divisas y la mala gestión económica general son motivo de preocupación.

"Es difícil saber qué sucederá," señaló. "Nuestro pronóstico de que la economía entraría en recesión este año parecía audaz hace unos meses, pero de repente que yo no parece tan inverosímil."

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