Maduro y economista opositor se desafían

Leopoldo López convoca a una marcha en Caracas ante los problemas económicos y de seguridad; el presidente venezolano responde llamando a sus seguidores a congregarse por el mismo sitio.
venezuela  (Foto: Getty)
CARACAS (CNN) -

Miles de venezolanos protestaron este lunes contra el Gobierno por los problemas económicos y de seguridad en la nación petrolera, mientras chavistas y opositores se preparaban para disputarse el martes las calles de la capital.

El economista educado en Harvard, Leopoldo López, que lidera el ala dura de la oposición y quien se encuentra oculto después que el Gobierno ordenó su arresto tras la muerte de tres personas en una marcha la semana pasada, convocó a una manifestación para el martes por el centro de Caracas.

Pero el gobierno del presidente socialista Nicolás Maduro lo desafió el lunes, llamando a sus seguidores a congregarse en una céntrica plaza en medio del trayecto de los opositores.

"El Gobierno tiene la responsabilidad de garantizar que esto salga bien", dijo Carlos Vecchio, miembro del partido Voluntad Popular de López.

Poco después de sus declaraciones, un escuadrón de la policía militar allanó violentamente la sede del partido buscando a Vecchio a pesar de que sobre él no pesa una orden de arresto.

Días antes, la inteligencia militar también ingresó a la sede del partido opositor, pero en busca de López.

La madrugada del domingo, militares armados allanaron la vivienda de López y la residencia de sus padres, mostrando la orden de captura que emitió el Ministerio Público en su contra.

Choques entre chavistas y opositores han dejado en la última semana cientos de heridos y destrozos en oficinas públicas de Caracas y otras ciudades, exponiendo la polarización del país.

López dijo que al final de la manifestación del martes se entregaría a la justicia, que lo busca por cargos de "homicidio" y "terrorismo".

El oficialista Jorge Rodríguez, alcalde del municipio Libertador, dónde están programadas ambas marchas, dijo que la manifestación de la oposición no estaba autorizada.

Los simpatizantes del Gobierno, explicó, tienen programado realizar el martes conciertos y actividades deportivas en plena calle.

Venezuela se divide en dos

El lunes, miles de estudiantes marcharon hacia la sede del supervisor estatal de las comunicaciones, Conatel, para denunciar un supuesto "apagón mediático" que sacó del aire a un canal de noticias colombiano que transmitió las protestas e hizo difícil, también, visualizar imágenes a través de Twitter.

Sin embargo, la manifestación se dispersó unas cuadras antes de llegar a destino por la fuerte presencia policial que incluía tanquetas y contingentes fuertemente armados.

En otras ciudades, cientos de manifestantes colmaban plazas y avenidas reclamando la libertad de decenas de personas que, dicen, aún permanecían detenidas.

"No abandonaremos las calles mientras existan objetivos por los cuales luchar", dijo el líder estudiantil Juan Requesens en Caracas, donde las protestas ya llevan seis días.

"Se dejará la calle en el momento en que cesen las colas, el desabastecimiento, la inseguridad", añadió antes de que dispersaran a sus compañeros con gases lacrimógenos en el este de la capital.

Venezuela está partida casi en dos entre quienes defienden a capa y espada los millonarios planes sociales del Gobierno que han beneficiado a buena parte de la población, y los que quieren un cambio de rumbo, cansados de la vapuleada economía y de la galopante delincuencia.

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Miles de opositores se enfrentaron el domingo a la policía antimotines en un calco de jornadas previas.

Pero Maduro advirtió que no permitirá más protestas en Caracas.

"Llueva, truene o relampaguee, el fascismo no vuelve a entrar a Caracas", dijo el domingo en un discurso en cadena nacional. "Caracas lo hemos declarado territorio libre de fascismo". Aseguró.

Prueba de fuerza

Los disturbios han generado inquietud en el continente, tanto de aliados de Venezuela como de su rival ideológico, Estados Unidos. El Departamento de Estado estadounidense dijo estar "preocupado" por la tensión que reina en las protestas.

Maduro, heredero político del fallecido Hugo Chávez, asegura que Washington confabula con la oposición para derrocarlo, por lo que expulsó del país a tres funcionarios de la embajada estadounidense y les dio 48 horas para que abandonen Caracas.

Los manifestantes -la mayoría universitarios- siguen firmes en las calles y aseguran que no se irán a casa hasta que Maduro renuncie. No hay, sin embargo, señales de que ello ocurra.

"Las divisiones en la oposición así como la todavía alta popularidad de Maduro hacen improbable que las protestas opositoras sean capaces de desafiar la estabilidad del Gobierno", dijo el banco de inversión Merril Lynch a clientes.

Las protestas son la última pulseada entre el presidente y la oposición, que se queja de la alta inflación -que cerró el año en un 56%-, la escasez de productos básicos y uno de los peores índices de criminalidad en el mundo.

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Maduro, un ex sindicalista de 51 años, sospecha que las manifestaciones buscan reeditar el libreto del breve golpe de Estado que su mentor Chávez sufrió en 2002.

Pero la oposición asegura que lo que busca es un referendo revocatorio de su mandato, contemplado en la Constitución.

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Las manifestaciones expusieron una fractura dentro de la oposición, donde el mayoritario sector moderado liderado por quien fue dos veces candidato presidencial, Henrique Capriles, sostiene que la violencia sólo favorece al Gobierno.

"Acompañamos la protesta sin violencia", escribió Capriles en una carta pública. "No permitamos que la violencia nos lleve a un callejón sin salida. No perdamos el foco".

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