El amor-odio de Francia al capitalismo

El valor del capital privado en Francia ha aumentado significativamente en las últimas generaciones; lo mismo sucedió en otros países ricos, descartando la idea de un debilitamiento del capitalismo.
Paris Euro Francia  (Foto: Getty)
Christopher Matthews

A medida que los balances generales gubernamentales y la deuda nacional crecen cada año, algunos están preocupados de que el activismo gubernamental esté sofocando el capitalismo global. Pero si observas bien, verás que es todo lo contrario.

Thomas Piketty, el economista francés cuya obra difunde mucho del debate público sobre la desigualdad de ingresos y la riqueza en el mundo desarrollado, dará a conocer la traducción en inglés de su revolucionario estudio, Capital in the 21st Century el próximo mes.

Como probablemente puedes deducir a partir del título, Piketty se interesa sobre todo en el estudio del capital y cómo su concentración ha cambiado con el tiempo. En la prensa económica, estamos acostumbrados a escuchar mucho sobre el ingreso, el cual, a una escala nacional, es el Producto Interno Bruto (PIB). Sin embargo, una de las cosas fascinantes acerca del libro de Piketty es que complementa nuestra comprensión de la economía mundial con datos exhaustivos sobre las reservas mundiales de capitales.

Al observar el capital, se puede obtener un panorama muy distinto de la salud y el bienestar del capitalismo en el mundo rico de la actualidad que el que obtenemos con sólo observar el PIB. La mayoría de los conservadores estadounidenses afirman que el Gobierno está ganando un mayor control de la economía estadounidense al señalar la creciente proporción del gasto público como porcentaje del PIB. Ésta es una tabla de Nate Silver que muestra esta estadística de Estados Unidos a través del tiempo:

nate silver gov spending

En países como Gran Bretaña y Francia, la proporción del PIB compuesta por el gasto público es mucho más alta, en 48.5% y 56.1% del PIB, respectivamente.

Pero los datos de capital de Piketty pintan un panorama muy diferente, sobre todo en economías como la francesa. Si observamos el valor del capital de propiedad privada total en relación con el PIB, vemos un país en el que el valor del capital privado ha aumentado significativamente en las últimas dos generaciones:

capital charts france

La misma tendencia está presente en todos los países ricos desde la Segunda Guerra Mundial: el valor de la riqueza privada ha aumentado en relación con el ingreso nacional en un factor de alrededor de dos. La definición del capitalismo es un sistema económico en el que la propiedad y los medios de producción son controlados por particulares, por lo que es difícil ver cómo alguien podría argumentar que el mundo rico se ha vuelto menos capitalista en los últimos años.

Sin duda, hubo un momento en el que Francia se resistía más a la propiedad privada. Así es como Piketty lo explica:

“No sólo en Francia, sino en varios países alrededor del mundo, la fe en el capitalismo privado fue duramente sacudida por la crisis económica de la década de 1930 y por los cataclismos que siguieron (...) un cuarto de la población activa en Estados Unidos, Alemania, Gran Bretaña y Francia se quedó sin trabajo. La doctrina tradicional de “laissez faire”, o la no intervención del Estado en la economía (...) fue desacreditada de forma duradera (...).

Nota relacionada: Francia frena recuperación de eurozona

“En Francia, este clima general de desconfianza hacia el capitalismo privado fue profundizado por el hecho de que muchos miembros de la élite económica eran sospechosos de haber colaborado con los ocupantes alemanes y de haberse enriquecido indecorosamente durante la guerra. Fue en este clima posliberación altamente cargado que los principales sectores de la economía fueron nacionalizados, incluyendo, en particular, al sector bancario, las minas de carbón y la industria automotriz. Las fábricas de Renault fueron incautadas de manera punitiva después de que su propietario, Louis Renault, fuera arrestado como colaborador en septiembre de 1944. El Gobierno provisional nacionalizó a la empresa en enero de 1945 (...) En 1950, el Gobierno de Francia poseía entre 25% y 30% de la riqueza de la nación, y tal vez un poco más”.

Fue en este ambiente que la economía francesa, muy dañada por la guerra, se embarcó en casi 30 años de rápido crecimiento económico. Sin embargo, una vez que terminó el periodo de recuperación de la posguerra, los franceses realmente adoptaron la propiedad privada con gran entusiasmo:

“Lo que distingue a la trayectoria francesa es que la propiedad pública, al haber prosperado entre 1950 y 1980, descendió a niveles muy bajos después de 1980, incluso a medida que la riqueza privada -tanto financiera como de bienes raíces- se elevó a niveles aún más altos que los de Gran Bretaña: casi seis años de ingreso nacional en 2010, o 20 veces el valor de la riqueza pública. Tras un periodo de capitalismo de Estado a partir de 1950, Francia se convirtió en la tierra prometida del nuevo capitalismo de la propiedad privada del siglo 21”.

Como Piketty señala, esta tendencia en Francia apenas se menciona cuando los comentaristas económicos comparan a Francia con Reino Unido y Estados Unidos. Recordemos la década de 1980 en Reino Unido y Estados Unidos como un momento de la privatización y la desregulación entusiasta, pero olvidamos que lo mismo ocurrió, y a veces incluso con mayor intensidad, en el resto del mundo rico también.

Así que, ¿qué hay de que la creciente proporción del PIB provienente del gasto público? El hecho de que la riqueza privada esté creciendo mucho más rápidamente que los ingresos generales muestra que el gasto público no está al día con la acumulación de la riqueza privada, y que ambas tendencias deben ser reconocidas cuando se habla de la economía de una nación. Además, el crecimiento del gasto público después de la Segunda Guerra Mundial probablemente fue resultado de dos fuerzas:

1) La creciente concentración de la riqueza privada, como lo muestra el gráfico anterior y el libro de Piketty en general. A medida que la riqueza y los ingresos se vuelven más desiguales dentro de la población de un país determinado, los votantes recurren al Gobierno para que ayude a compensar la sensación real de que se están quedando atrás.

2) La enfermedad de los costos de Baumol: Ésta es la teoría de que el gasto del Gobierno naturalmente llegará a ser un mayor porcentaje de la producción anual, porque el Gobierno mayormente proporciona servicios como educación que no pueden ser administrados de manera más eficiente como sucede con los productos y servicios prestados por el sector privado.

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Por ejemplo, Estados Unidos produce muchos más alimentos en 2014 por mucho menos dinero que en 1914. Sin embargo, en un campo como la educación, la tecnología no es capaz de reducir el número de profesores necesarios para que una cantidad fija de estudiantes aprenda álgebra o lectura (por lo menos no todavía). Los gobiernos a menudo están fuertemente involucrados en campos que son más resistentes a la automatización.

La utilidad de los fundamentos económicos está determinada por la calidad de los datos a nuestra disposición. El nuevo volumen de Piketty ofrece una perspectiva fresca y una gran cantidad de datos recientemente compilados que sirven de mucho para ayudar a entender cómo funciona realmente el capitalismo.

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