Wall Street, al rescate del Vaticano

La renovación de la entidad estará encabezada por veteranos de Goldman Sachs y Deutsche Bank; el reto será introducir un nuevo modelo de negocio que dejé atrás la gestión de activos.
vaticano  (Foto: Thinkstock)
Mark Thompson

El Vaticano ha recurrido a los peces gordos de Wall Street en busca de ayuda, en un intento por dejar atrás un pasado bancario teñido de escándalos.

El Papa Francisco -crítico acérrimo del capitalismo salvaje- ha contratado a veteranos de Invesco, Goldman Sachs y Deutsche Bank para completar la reforma del Banco Vaticano, conocido oficialmente como Instituto para las Obras de Religión (IOR).

El banco (cuyas funciones incluyen la prestación de asesoramiento y servicios financieros a la Iglesia Católica) se ha visto sacudido por una investigación criminal, renuncias de alto nivel y acusaciones internacionales de que no hizo lo suficiente para prevenir el lavado de dinero.

Un informe publicado en 2012 por expertos europeos encontró que la amenaza de delitos financieros en el Vaticano era baja. Pero el alcance global del banco, su alto volumen de transacciones en efectivo y la falta de información sobre algunas organizaciones sin fines de lucro podrían convertirlo en un objetivo para los lavadores de dinero.

Bajo una nueva gerencia, el Instituto para las Obras de Religión pasó el año pasado anulando relaciones con cientos de clientes, lidiando con pérdidas de inversión del pasado y mejorando la transparencia.

“Nuestra ambición es llegar a ser una especie de modelo para la gestión financiera y no una causa de escándalo ocasional”, dijo a la prensa el prefecto de Economía del Vaticano, el cardenal George Pell.

Quien tomará las riendas del banco es Jean-Baptiste de Franssu, exdirector ejecutivo de Invesco Europe y fundador de una firma de asesoría de fusiones y adquisiciones.

Su predecesor, el abogado alemán Ernst von Freyberg, no podía dedicarse a tiempo completo al cargo, dijo el Vaticano.

De Franssu estará acompañado en la junta por Michael Hintze, que comenzó su carrera en Salomon Brothers en 1982. Hintze fue jefe de negociaciones bursátiles en Reino Unido para Goldman, llevó la cartera de obligaciones convertibles en Europa para Credit Suisse y fundó el fondo hedge CQS.

El otrora presidente de Deutsche Bank, Clemens Boersig, también ha sido nombrado en la junta, junto con Mary Ann Glendon, profesora de derecho de Harvard y exembajadora de Estados Unidos ante la Santa Sede.

La tarea del grupo será introducir un nuevo modelo de negocio donde el banco se centre en su trabajo para la Iglesia, su clero, congregaciones y empleados del Vaticano. La función de gestión de activos será transferida a un nuevo organismo vaticano.

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Al publicar su segundo informe anual a principios de esta semana, el IOR dijo que el beneficio neto de 2013 se desplomó a 2.9 millones de euros (4 millones de dólares) desde 86.6 millones de euros en 2012.

El Vaticano también está tratando de reforzar su presencia en los medios. El expresidente de la BBC, Chris Patten, ha sido contratado para idear maneras de lograr “ahorros financieros sustanciales” en los medios de comunicación del Vaticano, así como llegar a más personas con la aplicación del Pontífice (la Pope App) y su cuenta de Twitter.

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