Portugal: crisis bancaria bajo control

Pese a los problemas que experimenta el banco Espirito Santo, el país tiene al sector bien regulado; los reguladores están supervisando el caso del banco local que tiene pocos negocios...
BCE euro  (Foto: AP)
Mark Thompson
LONDRES -

Las ondas de choque se propagaban a través de los mercados europeos el jueves a medida que los problemas de un banco portugués revivieron los recuerdos de la crisis de deuda de la región.

Las acciones cayeron en toda la región, más fuertemente en el sur de Europa, donde los bonos del Gobierno también sufrieron un golpe. Las acciones de Banco Espirito Santo fueron suspendidas pero no antes de desplomarse 17%, tomando pérdidas de 46% en lo que va del año. También fueron suspendidas las acciones de la empresa matriz Espirito Santo Financial Group.

Entonces, ¿qué está sucediendo y por qué es importante? Ésas son cuatro razones para mantener la calma:

1. Es un problema local: Banco Espirito Santo (BES) puede ser un gran participante en Portugal, pero representa menos de una quinta parte de los activos bancarios totales del país y sólo el 0.25% del sector bancario de la zona euro.

Crédit Agricole, de Francia, un banco internacional mucho más grande, podría llegar a tener fuertes pérdidas en su participación del 15%, pero BES hace pocos negocios internacionales. Los analistas de Commerzbank estiman que el 72% de los préstamos del banco son nacionales, con Angola (12%) y España (6%) como sus únicos dos mercados extranjeros significativos.

2. Los reguladores están revisando el caso: Las autoridades portuguesas ya han obligado al banco a recaudar 1,000 millones de euros para fortalecer sus finanzas, y están en el proceso de supervisar la designación de una nueva administración. Eso pondría fin al control de la familia Espirito Santo e incorporaría un gobierno corporativo en el banco.

Estas medidas deben proporcionar un aislamiento en contra de problemas adicionales en el grupo general Espirito Santo, que se ha visto sacudido por las revelaciones de irregularidades financieras y la posibilidad de un impago.

Aún así, los inversores querrán una aclaración veloz por parte del banco sobre el alcance de su exposición a esos riesgos.

3. Europa está saliendo adelante: Los bancos de la zona euro están aún lejos de ser perfectos, pero han recorrido un largo camino en los últimos dos años. Los líderes de la UE se han dado las herramientas para calmar el pánico del mercado mediante la creación de un fondo de rescate permanente -el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE)- e instaurar los elementos esenciales de una unión bancaria.

El Banco Central Europeo está evaluando los activos y la capacidad de recuperación de los bancos más importantes de la región, y los Estados de la zona euro han acordado reglas sobre la manera de rescatar -o cerrar gradualmente- a los bancos que se caigan en dificultades.

4. Portugal está en mejor forma: Han pasado sólo dos meses desde que Portugal protagonizó una salida limpia de un doloroso rescate liderado por la UE y el Fondo Monetario Internacional. Las reformas dolorosas y profundamente impopulares han restaurado su competitividad: su economía está creciendo más rápido que la de la zona euro por cierto margen, y el desempleo está cayendo más rápido que en cualquier otro lugar.

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Ese historial debería significar que puede contar con el apoyo de sus socios europeos si la crisis del BES se convierte en un problema más amplio en la banca portuguesa.

“En el caso muy poco probable de que Portugal necesite apoyo externo para hacer frente a un problema de la banca, su historial de reformas probablemente le permitiría extraer fondos del MEDE para sus bancos en la misma forma en que España sin una nueva condicionalidad onerosa”, escribieron economistas de Berenberg en una nota.

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