Salarios más altos, solo con mayor productividad: BID

México y América Latina se encuentran a la zaga en productividad respecto a países más prósperos; el organismo enfatiza la necesidad de eficiencia en la puesta en marcha de políticas industriales.
pesos  (Foto: Getty)
José Manuel Martínez
CIUDAD DE MÉXICO (CNNExpansión) -

Los trabajadores en México, y en todo el mundo, solo recibirán un mayor ingreso si su productividad y la de su país aumentan, algo que solo se logrará con políticas industriales que eliminen favoritismos políticos, derroche de recursos, búsqueda de rentas y corrupción, señala un reciente informe del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

En los últimos 30 años se ha duplicado la brecha de productividad entre América Latina y Estados Unidos, lo que tiene consecuencias en el nivel de prosperidad relativa de la población de los países, destaca el estudio '¿Cómo pensar el desarrollo productivo?'

De hecho, dice que la diferencia entre la renta per cápita de Latinoamérica con Estados Unidos es hoy más amplia que en 1960 pese a que la región ha invertido, pero no ha sido eficiente para incrementar la productividad.

“La evolución de los salarios depende del nivel de productividad y el salario real crece en paralelo a la tasa de ganancia de las empresas, es constante en el tiempo”, dijo Eduardo Fernández, economista principal en el Departamento de Investigación del BID.

En México han surgido voces que piden un aumento gradual al salario mínimo hasta alcanzar un monto nominal que satisfaga las necesidades básicas de alimentación, educación y salud, que en el primer año suba alrededor de 23%, según las propuestas del opositor Partido Acción Nacional y del jefe de Gobierno del Distrito Federal, Miguel Ángel Mancera, quienes buscan someter a referéndum esta medida en las elecciones intermedias de 2015.

Pero para los expertos del BID, México y la mayor parte de América Latina tienen como principales obstáculos para incrementar los salarios reales, la baja productividad ante problemas como:

  • 62% de los trabajadores se encuentran en la economía informal. Aregntina, Bolivia, Guatemala y México crean menos de una empresa formal por cada 1,000 personas en edad laboral cada año.
  • Falta de infraestructura.
  • Acceso limitado al financiamiento de sectores productivos. El crédito en México al sector privado equivale a alrededor del 20% del Producto Interno Bruto, nivel similar al de África Subsahariana.
  • Escasa innovación y desarrollo
  • Limitada calidad de la educación y desvinculación de la misma con los sectores productivos
  • Instituciones con capacidad limitada y sujetas a la captura del sector privado.

“Se requieren instituciones fuertes para discernir, capaces de poner en práctica las políticas, evaluarlas y quizá eliminarlas”, dijo Fernández.

El estudio del BID no es una receta para elevar la productividad, dicen sus autores, sino un análisis práctico de casos exitosos y fallidos que ayuden a las autoridades a encontrar las políticas de desarrollo productivo tomando en cuenta las realidades de cada país, pero que por ejemplo coinciden en que el otorgamiento de incentivos como los fiscales deben ser temporales.

“Creemos que toda vez que las instituciones apropiadas estén establecidas, bajo ciertas circunstancias las inversiones públicas bien concebidas pueden ayudar a aumentar la productividad”, dijo Santiago Levy, vicepresidente de Conocimientos y Sectores del BID en un comunicado.

Entre los casos de éxito de políticas industriales exitosas, el estudio del BID destaca a Durango que logró conquistar a empresas extranjeras de autopartes cuando su base económica eran productos primarios como agricultura y minería.

A lo largo de los años la entidad atrajo primero a Yazaki, un líder mundial en la fabricación de arneses, una autoparte que las capacidades educativas de la población del Estado podía producir y que a lo largo del tiempo se ha sofisticado conforme avanza la tecnología.

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Yazaki llegó gracias al ofrecimiento de beneficios como terrenos, edificios y becas, pero en unos años el sector de autopartes pasó de 6,000 empleos a 34,000 y ahora fabrica arneses para la industria aeronáutica.

“Es probable que la gente poco productiva prospere, que la gente que es productiva”, dijo José Juan Ruiz, economista en jefe de Departamento de Investigación del BID.

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