Reforma fiscal, reto de republicanos en Estados Unidos

Ahora que el partido controlará ambas cámaras, habrá presión para que actúe en el tema fiscal; sin embargo, las probabilidades de una reforma tributaria son bajas en 2015 y 2016, según analistas.
congresoeu  (Foto: Getty)
Jeanne Sahadi
NUEVA YORK -

Está hecho: los republicanos controlarán tanto el Senado como la Cámara de Representantes en Estados Unidos el próximo año. Entonces, ¿qué significa eso para los impuestos, un tema candente que los republicanos plantean a cada paso?
Para empezar, necesitarán idear una plataforma real.
“La presión está sobre ellos para que muestren sus cartas, empezando por la reforma fiscal”, dijo Greg Valliere, estratega en jefe de política para Potomac Research Group, en una nota el miércoles.
Aún así, las probabilidades de una reforma al código tributario siguen siendo bajas en 2015 y 2016, según los analistas.
Eso es en parte porque la reforma es difícil, y no hay un acuerdo universal sobre cómo tratarla dentro del partido republicano, y mucho menos entre los republicanos y los demócratas.
Es más, cualquier solución probablemente se enfoque exclusivamente en la reforma del impuesto de sociedades e ignorará los impuestos individuales. Muchos expertos fiscales consideran que sería un error ya que muchas de las grandes sociedades y otras entidades de negocios declaran bajo el código individual.
En cualquier caso, será difícil cuadrar el deseo de los republicanos de una tasa de impuesto de sociedades mucho más baja con la necesidad de recaudar al menos tantos ingresos como el código actual.
Convencer a la Casa Blanca también podría ser difícil.
En la superficie, el presidente Barack Obama y los republicanos están de acuerdo en que la reforma del impuesto de sociedades debe bajar la tasa de impuesto máximo a la renta corporativa y ser neutral hacia los ingresos; lo cual significa que el código recaudaría tanto dinero después de la reforma como lo hacía antes.
Pero ellos discrepan acerca de qué tan baja debería ser la tasa máxima: la Casa Blanca dice que de 28%, y algunos republicanos han señalado una tasa tan baja como 25%.
También están en desacuerdo sobre cómo deberían ser gravadas las ganancias extranjeras de las corporaciones estadounidenses.
Además, las dos partes tienden a discrepar en cuáles exenciones tributarias corporativas deben eliminarse o reducirse.
“Las dos cámaras podrían avanzar la reforma del impuesto de sociedades”, dijo Valliere. “Pero es poco probable que la Casa Blanca acepte un proyecto de ley que no eleve los ingresos, y hay pocas posibilidades de que los conservadores de la Cámara de Representantes acepten cualquier alza de impuestos”.
¿Hay algo en lo que estén de acuerdo? Tal vez.
El único cambio concreto que los analistas dicen que ocurriría en el próximo año bajo el control del Partido Republicano es una derogación del impuesto sobre los dispositivos médicos, que fue creado para ayudar a financiar el Obamacare.
La derogación de la medida tiene cierto apoyo bipartidista. Y de todos los cambios a la reforma de salud que los republicanos han propuesto, es probable que sea la píldora más fácil de tragar para el presidente Obama.
Ese sería especialmente el caso si se incluye en un proyecto de ley de aprobación obligada, como la legislación para mantener el financiamiento al gobierno o para elevar el techo de la deuda, las cuales deben ser redactadas entre ahora y el próximo verano.

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