Transparencia de datos económicos, el otro problema de China

Expertos dudan de los procesos de cómo las autoridades toman las decisiones económico-financieras; las cifras oficiales son tomadas con cautela, y algunos expertos prefieren usar datos alternos.
China  (Foto: CNN)
Charles Riley
HONG KONG (CNNMoney) -

Muchas de las preocupaciones sobre la economía y los mercados de China se pueden reducir a una sola palabra: incertidumbre.

¿Podrá Pekín rescatar su mercado de valores? ¿Tomará más medidas el Banco Central para estimular la economía? ¿Qué tan débil es el crecimiento?

China redujo las tasas de interés por quinta vez desde noviembre este martes, y facilitó que los grandes bancos hagan préstamos, una inusual combinación que algunos analistas interpretaron como un fuerte mensaje de apoyo oficial provocado por la caída del mercado de valores.

Pero las grandes preguntas permanecen, en gran parte porque Pekín carece de una estrategia de comunicación eficaz. Las agencias gubernamentales producen datos económicos poco fiables y los políticos deliberan en secreto, emitiendo decisiones en un orden aparentemente aleatorio y sin explicación.

Los analistas a menudo quedan con poco material para trabajar. Y a medida que la economía y los mercados de China se vuelven cada vez más importantes para los inversores globales, su estrategia de comunicación está siendo duramente criticada.

“Tenemos que entender mejor lo que está pasando (en China)”, dijo el ministro de Hacienda de Colombia, Mauricio Cárdenas, a CNN el lunes. “Los recientes movimientos de China no parecen ser parte de un programa, parecen ser respuestas más inmediatas a los problemas”.

Tener un plan y comunicar ese plan sería bueno para la economía mundial y las economías emergentes, en particular”, dijo Cárdenas.

Consideremos los acontecimientos de las últimas semanas: el mercado de valores de China comenzó a caer el 12 de junio, y no pasó mucho tiempo antes de que los reguladores intervinieran para detener el declive. Pero la confusión reinó, los funcionarios culparon a los vendedores en corto ilegales por el colapso, y después a los alarmistas que propagan rumores.

No quedó claro —ni en aquel entonces ni ahora— por qué Pekín decidió intervenir. No hubo conferencias de prensa ni nada relativo a una explicación oficial. Dos semanas después, los políticos parecen revertir el curso, al decidir que debe permitirse que los mercados caigan. Una vez más, sin ninguna explicación.

Las acciones de Shanghái cayeron más de 11% la semana pasada, un 8.5% el lunes y otro 7.6% el martes. El mercado está ahora 42% por debajo de su pico.

La alarmante decisión del Banco Central de permitir al yuan depreciarse, anunciada el 11 de agosto, también sembró la confusión. China alegó que la medida estaba dirigida a dar a las fuerzas del mercado una mayor influencia sobre la moneda, pero muchos economistas estaban convencidos de que estaba tratando de impulsar las exportaciones.

Funcionarios del Banco Central sostuvieron una extremadamente rara conferencia de prensa, pero en una señal del poco crédito que se da a las declaraciones públicas del la entidad, muchos analistas desestimaron la explicación. Vietnam se movió rápidamente para devaluar su moneda, haciendo surgir el fantasma de una guerra de divisas regional.

En lo que respecta a los datos económicos, las estadísticas oficiales dejan mucho que desear. Las cifras del PIB son tomadas con cautela, y algunos economistas se basan en indicadores alternativos como el consumo de electricidad para medir la actividad. Los datos de desempleo son de poca utilidad.

Durante gran parte de las últimas tres décadas, la falta de transparencia de China no fue un gran problema. Cada trimestre, sin falta, Pekín reportaba un crecimiento superior al 10%. Los escépticos podían ser silenciados con evidencia física: cientos de grúas trabajaban día y noche en las ciudades del país, construyendo casas y oficinas para decenas de millones de residentes, muchos de ellos recién llegados del campo.

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Pero ahora, la economía china es la segunda mayor del mundo y su crecimiento se está desacelerando. Lo que ocurre en China afecta no solo a sus socios comerciales regionales, sino a grandes extensiones de África, Europa y América. Como dijo el tío Ben en Spider-Man: “Un gran poder conlleva una gran responsabilidad”.

Para China, eso significa ser más abierta acerca de lo que está pasando en sus mercados y economía.

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