¿Cómo logrará Theresa May salvar al Reino Unido de una severa crisis económica?

La primera ministra deberá negociar la salida de su país de la Unión Europea, al tiempo que dar seguridad a los inversionistas.
Tiempos difíciles  May asume el control de Reino Unido en el momento de más turbulencia desde la Segunda Guerra Mundial.  (Foto: Getty Images/Shutterstock/CNNMoney)
Por: MARK THOMPSON
LONDRES (CNNMoney) -

Theresa May se convirtió en la primera ministra del Reino Unido este miércoles, tomando las riendas del gobierno en el momento de mayor turbulencia para el país en la historia de la posguerra.

En medio de la incertidumbre política y económica sobre un país dividido que necesita un lugar nuevo en el orden mundial, May ha dicho que “brexit significa brexit”.

Por lo tanto, deberá hacer tres cosas antes de que el riesgo se vuelva una crisis:

1) Acordar un plan para salir de la Unión Europea (UE)

Las autoridades europeas y los empresarios quieren que May revele su estrategia para separar al Reino Unido de su mayor socio comercial tan pronto como sea posible.

Las compañías necesitan tiempo para planear. La incertidumbre prolongada sobre el acceso al mercado europeo podría significar posponer inversiones, retrasar contrataciones o incluso mover las operaciones fuera del Reino Unido.

May tiene tres opciones para elegir:

Reino Unido podría unirse al Área Económica Europea, un tratado que da acceso a los mercados de la Unión Europea a no-miembros como Noruega. Pero eso podría ser engañoso a nivel político, porque no le daría a Londres completo control sobre sus fronteras.

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También podría negociar un acuerdo bilateral, similar a los tratados de libre comercio que Canadá y Estados Unidos intentan hacer con el bloque europeo. La desventaja es que las negociaciones serían complejas y largas.

En tercer lugar, Reino Unido podría confiar en una relación con la UE bajo las reglas de la Organización Mundial de Comercio.

Países como Brasil tienen operaciones con Europa siguiendo estos acuerdos. La opción, sin embargo, implicaría barreras a las exportaciones y afectaría la economía británica.

2) Prevenir la recesión

Hasta hace poco, la economía de Reino Unido estaba creciendo, creaba empleos y era atractiva para las inversiones. Pero eso cambió desde que se conocieron los resultados del referéndum sobre la membresía británica en la UE.

La confianza del consumidor tuvo su peor caída en décadas. Una encuesta de la firma GfK encontró que el 60% de los encuestados espera que la situación económica empeore en los próximos 12 meses.

Los negocios también tienen una postura sombría hacia el futuro. Una entrevista de Credit Suisse a altos ejecutivos reveló que el 66% de las grandes empresas europeas pospondrá o cortará su gasto en Reino Unido durante los siguientes meses.

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Las predicciones de crecimiento para este año y el siguiente han sido sesgadas. Una desaceleración parece clara; la recesión es posible.

El Banco de Inglaterra podría decidir cortar las tasas de interés esta semana y proveer más estímulos los próximos meses, pero es poco probable que una inyección de dinero barato sea suficiente para prevenir el declive.

May ha señalado que el gobierno puede estimular también, abandonando sus planes para tener un superávit en 2020. Podría retrasar algunos gastos y destinar más recursos para invertir en proyectos de infraestructura. Pero tiene poco margen para hacerlo: el Reino Unido ya está teniendo el segundo mayor décifit de una economía avanzada, solo superado por Japón.

3) Dar seguridad a los inversores

Si May logra acuerdos en los primeros dos puntos, el tercero se vuelve mucho más fácil.

Las apuestas son altas. El país depende en inversores para prestar dinero que cubra su déficit, y en financiar la brecha entre los gastos de importaciones, y la recaudación por exportaciones. Eso no era un problema, mientras tuviera dinero extranjero en el país.

La libra esterlina tuvo una gran devaluación desde el voto del brexit, cuando cayó 12% frente al dólar. Eso hace que los activos británicos sean más baratos para los inversores y debería ayudar al flujo de efectivo.

Por ello, los inversores necesitan más claridad sobre el futuro de la economía de Reino Unido.

George Osborne, ministro del Tesoro británico, aseguró esta semana en Estados Unidos que su país está “abierto a los negocios”.

En un texto publicado en el Wall Street Journal, repitió su meta de cortar el impuesto corporativo a 15% o menos para atraer inversores internacionales. Pero eso no será necesario para que las compañías vuelvan a evaluar sus inversiones.

“El libre movimiento de fuerza laboral y el acceso al mercado único es más importante que un potencial régimen fiscal bajo en Reino Unido”, dijo un analista de Credit Suisse este miércoles.

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