Países amigos de los emprendedores

Estados Unidos ha fomentado una cultura emprendedora que otros países han tratado de implementa descubre a las naciones más amigables para emprender un negocio y quiénes no lo son tanto.
Geoff Lewis

Cuando Rodrigo Veleso lanzó, el año pasado, ONE World Enterprises en Los Ángeles, entendió rápidamente por qué en Estados Unidos existe una creciente oleada de emprendedores.

“En tan sólo una semana formé una sociedad anónima y abrí una cuenta bancaria” dijo el brasileño de 28 años, cuya compañía ha asegurado acuerdos de  distribución con Whole Foods y Kroger, entre otros supermercados, por su bebida natural hecha de agua de coco y jugo de acai.

La gran experiencia de Veloso con ONE World (oneacai.com) contrastó drásticamente con la que tuvo en Brasil. Ahí se necesitan 152 días, en promedio, para lanzar un nuevo negocio y se necesitan permisos de al menos siete secretarías de estado.

Facilitar el camino para las nuevas empresas es una de las muchas maneras en que Estados Unidos ha dirigido al mundo, fomentando una cultura emprendedora dinámica.  Otros factores, desde las leyes sobre bancarrota, pasando por las políticas tributarias hasta llegar a las regulaciones del trabajo, han ayudado a las pequeñas empresas a prosperar.

Estas medidas han sido reproducidas en otras naciones, impacientes por impulsar a sus emprendedores, quienes a su vez, crean trabajos e impulsan el crecimiento económico.  

Pero, ¿cuáles son los países más amigables para los emprendedores? ¿Cuál es el mejor lugar para  empezar un nuevo negocio?

La búsqueda de los países más amigables para iniciar un negocio empezó con los reportes del World Bank’s Doing Business (doingbusiness.org), que mide anualmente el clima emprendedor de 175 naciones de dos formas: al empezar y al operar. Sin embargo, esta lista es incompleta.

Por ejemplo, Francia está dentro de los 10 países que facilitan el inicio de un negocio, y en el quinto lugar en cuanto operación sin embargo, tiene una baja calificación en cuanto a cultura emprendedora.

Por otra parte, el estudio anual de la organización Global Entrepreneurship Monitor, GEM, (Monitor Global de Emprendedores) producida por Babson College y la London Business School, proporcionó una vista del número de emprendedores, al estilo americano, que un país produce.

Estas personas tienen trabajos y se vuelven emprendedores porque ven la oportunidad de crear una empresa.  Sólo 7.4% de quienes inician un negocio (según  la encuesta de GEM en 53 países) caen en la categoría de altas expectativas, pero son estos hombres y mujeres los responsables del 70% de los trabajos creados por pequeñas empresas.

La lista que aquí presentamos se formuló dándole igual valor a la información del Banco Mundial y también a los datos de GEM.

Los más y los menos amigables para emprender

Nueva Zelanda, Estados Unidos, Canadá y Australia, encabezan esta lista, porque ponen relativamente pocos obstáculos en el camino de los emprendedores.  

En cada una de estas naciones, se necesitan entre 2 a 5 días para empezar un negocio y se requieren 5 ó menos pasos para hacerlo. Estos países tienen bajas tarifas tributarias, un sistema legal que protege la propiedad intelectual, refuerza los contratos, y proporcionan rapidez resolviendo disputas legales.

América Latina, por otra parte, obtuvo bajos resultados. A pesar de los esfuerzos hechos para hacer más eficiente el proceso de lanzar un negocio en Brasil todavía toma 17 pasos registrar un negocio.  

India también sigue atrasado en cuanto al apoyo que brinda a emprendedores. Tiene menos emprendedores per cápita que Brasil, y está en la posición 88 en el mundo en cuando a las facilidades que proporcionan.

 Portugal está entre los países que han logrado mayores reformas; disminuyendo el número de pasos necesarios para empezar un negocio de 54 a 8 y ocupa el lugar número 80 en el ranking. Antes de las reformas, para lanzar un negocio se requería publicar un anuncio en una gaceta especial del gobierno, ahora todo esto se hace en línea.  

En Europa el número de emprendedores ha permanecido bajo, dijo Erkko Autio, director en tecnología y cultura de emprendedores en el Imperial Collage de Inglaterra,  y autor del estudio de GEM.

“Lo que falta es un apoyo cultural para las personas que están dispuestas de intercambiar un sueldo fijo por la oportunidad de construir algo”, aseguro David Birch, asesor de negocios.  

En el 2005 una encuesta de IFOP  mostró que 76% de los jóvenes franceses dijeron que encontraban la idea de un trabajo gubernamental como ‘atractivo’. En el 2006 una encuesta realizada por Junior Achievement  (Éxito Juvenil) más del 70% de los jóvenes de EU, dijeron que les gustaría empezar su propio negocio.

Otro factor que influencia a los emprendedores es el factor del fracaso. En EU muchos emprendedores exitosos han tenido dos o tres compañías que han fracasado en el pasado.

En lugares como Suecia, e inclusive en Inglaterra, el fracaso de un negocio es percibido como una desgracia familiar. En Alemania el dueño de un  negocio en bancarrota puede acabar pagando a los acreedores durante 30 años, haciéndolo casi imposible volver a empezar.  

“Estamos seguros que el miedo al fracaso es un factor clave que reduce la cultura emprendedora”, aseguro William Bygrave, profesor en Babson y director del proyecto de GEM.

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