Ocilis, moda española para las mascotas

La empresa ibérica trata de complacer a los animales en un salón con spa especial para ellos; al mes atienden de 150 a 200 mascotas y los servicios van desde 450 hasta casi 3,000 pesos.
En Madrid abrieron un spa para mascotas. (Especial)
María José Martínez Vial

Cuesta acostumbrarse, pero en realidad se repite la función: cuando uno creía que todo estaba inventado, un emprendedor crea un negocio como mínimo insólito… y que funciona.

Eso le pasa a Almudena Show que, junto a su esposo Pedro, inauguró en 2005 Ocilis Perros de Moda, una empresa ubicada en un exclusivo barrio de Madrid, dedicada a hacer las delicias de los animales… “O de sus dueños, que son mucho más caprichosos que los animales”, dice Pedro, que no está solo en la aventura.

“Mi esposa y yo nos dedicamos a los concursos de belleza de mascotas desde hace muchos años, y nos dimos cuenta de que no existían espacios dedicados al cuidado de éstas”, explica el empresario.

Y es que en Ocilis invierten la fórmula: si tradicionalmente las clínicas veterinarias ofrecen un servicio de higiene y peluquería (por lo general, un lavabo en alguna esquina del local), esta pequeña empresa española ofrece un cuidado más a detalle. “Nosotros hemos intentado, y creo que hemos conseguido, cambiar un poco la visión normal de este tipo de negocios.

Un buen día nos preguntamos: ¿por qué no va a haber una boutique, por qué no va a haber una peluquería-peluquería, o incluso un spa, independientemente de que además brindemos el servicio de veterinaria, o incluso de clínica si es necesario?”, añade Almudena. Y se lo tomaron muy en serio.

Hace apenas dos años que abrieron su primer establecimiento y ya van por el segundo, ambos en el céntrico y exclusivo barrio de Salamanca, en Madrid.

Entre sus claves para el éxito está, curiosamente, la transparencia que se hace notar nada más con atravesar la puerta del negocio.

Si habitualmente este tipo de locales tienen una decoración más bien opaca, en la que, por lo general, el cliente es atendido por una recepcionista que canaliza a sus mascotas a la consulta de rigor; Ocilis es un establecimiento diáfano, de vidrios transparentes, en el que uno puede ver todo lo que sucede. “Es más frecuente de lo que parece, que pasen cosas raras en veterinarias y demás. Por eso aquí queremos que se escuche hasta el sonido”, comenta Pedro.

Pero lo que mejor distingue a Ocilis de las demás marcas del sector, al menos en España, es que se concibe como un centro de cuidado integral para la mascota, en el que belleza, el relajamiento, y hasta estilismo, son los protagonistas absolutos. “Realizamos tratamientos dermatológicos, seborreicos y meramente estéticos… Más allá de la rehabilitación nos dedicamos al bienestar del perro”.

Para ello, en la empresa cuentan con una serie de productos, con nombres, como poco, para ladrar de risa: Yves St Bernard, Crystian Dogg o Coco Fahrenheit, son algunas de las marcas más prestigiosas de cremas, tratamientos dermatológicos y capilares, y hasta perfumes que usan en los animales. Un tratamiento completo puede durar entre una y siete horas.

Y tienen éxito. Al mes atienden de 150 a 200 mascotas. El servicio de peluquería cuesta entre 30 y unos misteriosos “más de 200 euros” (de 450 a casi 3,000 pesos). En cuanto a la inversión inicial del negocio, los empresarios prefieren mantenerlo en secreto.

¿Lo más sorprendente que les han pedido? Pintar de rosa un perrito. “El día de la inauguración vino gente famosa y tuvimos algunos caniches que estaban muy ‘cambiados’. Obviamente utilizamos unos pigmentos que no son definitivos, y que son respetuosos con el medio ambiente”. Por una mascota, lo que sea.

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