On Site, el protector ecológico

Dos socios crearon una empresa para eliminar documentos confidenciales y reciclarlos; On Site Destruction México cerró 2007 con ventas por 5 millones de pesos.
"La cultura del reciclaje es cada vez más fuerte" Bernardo O
Georgina Navarrete

Su negocio es proteger, y su valor agregado, reciclar. Bajo esa premisa Bernardo Obregón González fundó hace un año junto con dos socios On Site Destruction México, una empresa dedicada a la ‘seguridad ecológica’.

On Site opera en Guadalajara, Monterrey y el Distrito Federal y destruye in situ documentos, materiales plásticos o electrónicos con información confidencial o de manejo delicado, para luego destinarlos al reciclaje.

La firma cuenta con tres unidades móviles que procesan hasta dos toneladas de papel por hora, a través de dos modalidades: servicio por peso (a 3 pesos por kilo) y por contenedor (500 pesos mensuales por cada 50 kilos).

Aunque no es la única compañía en México que ofrece la destrucción de materiales a domicilio, sí es pionera en complementar el servicio con el reciclaje de los desechos resultantes.

Gracias a eso, la empresa tapatía cerró 2007 con ventas por 5 mdp y, para este año, estiman que podrán alcanzar crecimientos de hasta 35%.

La idea no es nueva. “Uno de mis socios vio los camiones en una expo y nos pareció una buena oportunidad de negocio”, señala Obregón, graduado en finanzas.

De hecho, en países como España y EU ese mercado ha crecido a la sombra de leyes creadas ex profeso para combatir delitos como fraude, extorsión y robo de identidad, al tiempo que se protege el ambiente.

Esta faceta ‘verde’ es parte del éxito de la firma. “En México, la cultura del reciclaje es cada vez más fuerte, sobre todo en bancos y en los grandes corporativos comerciales o industriales”, señala Obregón.

Incluso algunas empresas solicitan a On Site Destruction información puntual o mandan observadores para certificar cuál es el destino final que se da a sus materiales de desecho en las plantas de reciclaje.

La ganancia por reciclar es mínima, apenas es un “incentivo por comercializar papel o plástico”, aclara Obregón. Con este argumento, convencen a sus nuevos clientes de que “el servicio vale el gasto” y que no basta con invertir mucho dinero en un sistema informático anti-hackers, para luego tirar esa información, ya impresa, a la basura.

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