Casas online, residencias a bajo precio

Vinte invirtió 24 mdp y creó la vivienda G7 equipada con tecnología para el sector interés soci José Antonio Soto ocupa el segundo puesto en Los Emprendedores del Año 2008 de la revista Expan
Luego de trabajar en Urbi e ICA, José Antonio Soto y sus so  (Foto: )
Tania Moreno

Emprendedores: José Antonio Soto, René Jaime, Sergio Leal, Antonio Blas Zúñiga
Empresa:
VINTE
Inicio de operación: 2003
Inversión inicial: 24 millones de pesos
Facturación: 57 millones de dólares

Un enorme moño, una botella de vino y un llavero especial integran el paquete de bienvenida en la ceremonia de entrega, a cada nuevo comprador, de la casa que en adelante será su hogar. Con ese mismo detalle, la desarrolladora de vivienda Vinte no sólo diseña las casas, sino que crea verdaderos hábitats urbanos con servicios y equipamiento para segmento residencial, pero a precio de interés social.

“Nosotros vemos a la vivienda como algo aspiracional. Aun cuando la gente no pueda pagar una casa cara, es fundamental que lo que adquiera no demerite en nada sus pretensiones. Es una mezcla de vivienda social con media que da a nuestros clientes la sensación de bienestar”, dice José Antonio Soto Montoya, socio y director de Innovación y Desarrollo de Interplan, una división de Vinte, donde ‘ocurre la magia’ del diseño.

En 2003, Soto Montoya, en compañía de tres socios (René Jaime Mungaro, Sergio Leal Aguirre y Antonio Blas Zúñiga Hernández) provenientes de Urbi e ICA, decidieron sumar su talento e invirtieron 24 millones de pesos (mdp) para crear un proyecto enfocado en cubrir verdaderas necesidades, más que a vender sólo paredes y techos.

Cada uno de los hoy socios salió de sus respectivas compañías con una disyuntiva en la mente: buscar un nuevo empleo o abandonar la zona de confort para iniciar una aventura propia. “Nos dimos cuenta de que valíamos más juntos que separados, encabezamos áreas complementarias que forman una flecha que abriría camino en el sector”.

Pero entrar al negocio no es fácil. Pese a que el INEGI contabiliza un déficit acumulado de 4.3 millones de viviendas y cada año se suman a la demanda otras 750,000, ponerse a construir casas no es suficiente para ganar mercado. En la industria hay unas 3,000 constructoras que edifican de 100 a 200 viviendas por año, y hay cuatro empresas que hacen más de 150,000 en conjunto.

Sin duda, vivienda es un sector en auge, debido a que el gobierno quiere otorgar seis millones de hipotecas a 2012, y destinará 4.2 billones de pesos para subsidios a familias de escasos recursos para comprar casa, según datos de la Cámara Nacional de la Industria de Desarrollo y Promoción de Vivienda.

Por ello, al conformar su plan de negocio, en Vinte crearon el concepto de la vivienda de séptima generación o G7 hábitat, que integra a la tecnología como parte fundamental de las casas de interés social y medio para hacerla accesible a la base de la pirámide poblacional.

La vivienda G7 engloba siete servicios que la diferencian de la competencia. Su diseño integral: “Es una casa bonita y segura”, dice Soto; el financiamiento, que puede ajustarse a cualquier bolsillo a través de créditos con Banamex, ING, Invex o Patrimonio; el servicio de posventa, que a través del software G7 community ayuda a la organización social y avisa a cada vecino de sus compromisos de pago y reglamento interno.

De todos los servicios, la conectividad es la joya de la corona, pues posibilita la interacción de los habitantes en una suerte de comunidad futurista. Cada vivienda está equipada con una computadora y una conexión a internet de banda ancha, desde donde pueden monitorearse, a través de cámaras, las áreas comunes, las privadas y la casa propia.

Esta conectividad, además de contribuir a romper la brecha tecnológica, posibilita a cada habitante ver los comercios del conjunto con la ventaja de comprar online.

“Pensamos en esta característica adicional como un diferenciador de compra, no queríamos regalarle a la gente cocinas o acabados, porque eso es algo que debería incluir cada casa. Lo que se buscó fue abrir a la gente la posibilidad de accesar a la tecnología y hacer de este tema algo incluyente”, afirma Soto.

La decisión no fue equivocada, el concepto G7 significa 60% de la decisión de compra y lo que hace que la gente prefiera las casas Vinte, que en este ramo caminan sin competencia. “El segundo factor de compra es el aspecto físico de la casa, el precio está en tercer lugar, se preocupan por el dinero al final”, asegura el emprendedor.

¡Cuidado!, innovadores trabajando
Aunque la responsabilidad social es un factor presente en este modelo de negocios 100% mexicano, los cuatro empresarios tienen claro que, además, debe ser redituable.

Vinte tiene cuatro divisiones que mantienen a cada habitante como cliente cautivo de la desarrolladora. Real Paraíso es la encargada de promover las viviendas y es quien le da la cara al cliente; Conectha es la que, por 265 pesos al mes, provee internet a cada hogar e Interplan se encarga del diseño urbano, creativo y funcional de los desarrollos.

La jugada fue más que inteligente, el sistema de posventa, además de generar utilidades, ayuda a atraer nuevos clientes que se sienten seducidos por esta especie de gobierno local digital y por el trato diferencial que recibe cada cliente antes, durante y después de la compra.

Esto ha hecho que la empresa tuviera en 2007 un crecimiento en ingresos de 33%, cifra superior en 15 puntos a la media del mercado.

De 2004 a la fecha, Vinte ha construido 4,416 casas, y para 2020 sus dueños esperan triplicar la cifra y ampliar su mercado, que actualmente abarca el Estado de México, Hidalgo, Querétaro y San Luis Potosí. A finales de 2008 comenzará la construcción de un nuevo desarrollo en Playa del Carmen. El siguiente punto de expansión será la Riviera Maya, estos dos últimos en Quintana Roo.

“Invertimos sólo donde podemos crecer. El plan es selectivo, aprovechamos las oportunidades potenciales que tienen que ver con ciudades donde está 40% del mercado, no nos desplazamos demasiado geográficamente para no perder las sinergias”, asegura Soto.

Las metas a corto plazo apuestan por ampliar el espectro tecnológico a través de un sistema de telemetría que permita a cada habitante medir por internet su consumo de agua, luz y gas, además de mejorar la seguridad en cada complejo.

En cuanto a la vivienda, la apuesta es utilizar materiales más ligeros, resistentes y ecoamigables, que permitan ahorrar energía y vuelvan cada casa autosustentable.

El esfuerzo de Vinte tiene varios motores impulsados por socios estratégicos de talla mundial, como Conacyt, Intel, Microsoft y la International Finance Corporation, del Banco Mundial; esta última otorga financiamiento y está interesada en exportar el modelo de vivienda a economías emergentes.

“El sector está volteando hacia lo que hacemos, ahora quieren reandar el camino, todas las empresas de vivienda han pasado por aquí para ver de qué se trata y cómo trabajamos”, finaliza Soto al recalcar que la preocupación por la calidad de vida ha hecho posible que Vinte avance sin competencia.

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