Squarespace: un éxito de bajo perfil

En 10 años, este emprendimiento de autopublicación de sitios web ha crecido firme y calladamente; ahora dio el salto a anuncios en el Super Bowl, inversores estrella y una gestión profesional.
Squarespace  (Foto: Fortune)
Miguel Helft

Andrew Braccia, un capitalista de riesgo de Silicon Valley, a menudo pone los ojos en blanco cuando se encuentra con una nueva lista de los mejores emprendimientos de Nueva York. Muy a menudo, Squarespace, que él ayudó a financiar, no entra en esos listados. Sin embargo, dice que es más grande y exitosa que la mayoría de los que se han convertido en elementos habituales en esas listas. “Eso es parte de la personalidad de Anthony”, dice Braccia, de Accel Partners.

Braccia habla de Anthony Casalena, el fundador y presidente ejecutivo de bajo perfil de Squarespace, que comenzó hace 10 años en un dormitorio de la Universidad de Maryland. A través de los años, Casalena ha eludido en gran medida los reflectores, las reuniones y el circuito de conferencias, y calladamente la ha convertido en una popular y poderosa plataforma de publicación y hosting de sitios web.

Es probable que el ascenso de Squarespace pronto se vuelva menos silencioso. El domingo, la empresa probó suerte con el foco de mercadotecnia más poderoso: un spot de 30 segundos durante el Super Bowl.

Casalena dice que la plataforma está lista para la exposición. “Estamos bastante seguros de que el producto puede ser entendido por cualquier persona con el tiempo suficiente y que ésta obtendrá un gran resultado con él: un gran sitio web”.

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Aunque no es tan conocida como muchas de sus startups compañeras de Nueva York, Squarespace ahora emplea a 259 personas a lo largo de tres edificios en el vecindario de Soho de Manhattan (un alza desde 190 en noviembre, cuando este reportero entrevistó por primera vez a Casalena). Tiene cientos de miles de clientes de pago, que utilizan el servicio para crear y alojar sus sitios web. Muchas son pequeñas y medianas empresas -restaurantes, músicos, fotógrafos, comerciantes-, pero grandes marcas como Target GQ, Volvo, y Sony también utilizan sus servicios. Las ventas crecen más de 100% al año, y una oferta pública inicial en el próximo par de años no ha sido descartada.

Eso no es lo que el directivo se proponía hacer en 2003, durante las secuelas del colapso puntocom. Casalena, un programador precoz y autodidacta que aprendió a codificar cuando tenía 14 años, al principio se propuso crear un ingenioso sitio web para sí mismo. Pronto se dio cuenta de que muchas de las herramientas de edición internas que había desarrollado para su proyecto podrían ser útiles para los demás y decidió ofrecerlas como un servicio.

Consiguió 30,000 dólares por parte de su padre y gastó 20,000 dólares en servidores, que instaló él mismo. Otros 2,000 fueron destinados a diseñar un logotipo. El 6 de enero de 2004, lanzó un comunicado de prensa anunciando su producto.

En el primer año, ganó alrededor de 50,000 dólares. Al año siguiente, los ingresos se habían elevado a 250,000 dólares. “Era un proyecto muy exitoso, pero no era realmente una empresa”, dice. En el tercer año, reclutó a un contratista y a una persona para encargarse de la atención al cliente, pero aún seguía haciendo la mayoría del trabajo él mismo; lo cual incluía responder a decenas de miles de solicitudes de soporte de clientes.

Fue entonces cuando se decidió a tratar de convertir el proyecto en una empresa. Squarespace era rentable, por lo que no necesitaba atraer a inversores. Hizo crecer a la compañía orgánicamente, usó sus crecientes ingresos para comercializar el servicio y para contratar a ingenieros y personal de atención al cliente. A medida que la compañía crecía a cerca de 30 empleados en 2010, los inversores y otras personas empezaron a interesarse en ella. Casalena se encontró rechazando ofertas de compra.

A pesar del éxito de Squarespace, no todo era perfecto. “Nunca había trabajado en una compañía grande antes”, dice. “No sabía lo que era una buena gestión o una mala gestión. Era muy fácil cometer errores”. A veces contrató a la gente equivocada. “Era demasiado lento para separarme de determinadas personas”.

Después de impulsar a la compañía durante siete años, Casalena decidió cambiar de rumbo. Aceptó la gran suma de 38.5 millones de dólares de capital de riesgo por parte de dos inversores estrella: Accel, que es más famosa por ser la primera empresa de capital de riesgo en invertir en Facebook, e Index Ventures, conocida por respaldar a empresas como Skype, Dropbox, y Flipboard.

El financiamiento ayudó con las cosas que se habían vuelto difíciles, como comprar más servidores y obtener créditos por parte de los bancos. Pero los principales beneficios llegaron en forma de profesionalismo y legitimidad. “Yo no tenía el nivel adecuado de asesores a mi alrededor, y no tenía el nivel adecuado de credibilidad para construir el equipo de gestión correcto”, dice Casalena. La inversión cambió eso de la noche a la mañana. Con el dinero, Squarespace también fue capaz de reconstruir completamente su plataforma tecnológica, con nuevas capacidades, incluyendo soporte para sitios web de comercio electrónico.

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La compañía ha estado en una buena racha desde entonces. Los clientes se sienten atraídos por la facilidad de uso de Squarespace. Sus herramientas permiten a cualquier persona crear rápidamente un sitio web de aspecto profesional y sin costos iniciales. Los clientes pagan entre ocho y 30 dólares al mes por alojar sus sitios. “Ellos han descubierto una manera de construir sitios web hermosos, profesionales y de alta calidad de los que la gente está orgullosa y que los clientes realmente adoran”, dice Braccia. “Lo que solía costar 10,000, 20,000, o incluso 30,000 dólares, ahora puedes tenerlo por 20 dólares al mes”.

No es sorprendente que Squarespace no sea el único participante en el negocio de ayudar a los clientes a construir y alojar sitios web profesionales de forma barata. Sus competidores incluyen a diversas plataformas de blogs y publicación, así como a nuevas empresas como Wix y Weebly, una de las compañías más populares en salir de la incubadora Y Combinator de Silicon Valley. “Para cualquier empresa, tener un lugar en la web que define su identidad se ha vuelto cada vez más importante”, dice Braccia. “El mercado es tan grande”.

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Casalena dice estar convencido de apostar por un spot en el Super Bowl después de que una incursión temprana en publicidad televisiva en otoño diera sus frutos. (En general, la compañía gastó cerca de 20 millones de dólares en mercadotecnia en 2013 y planea duplicar esa suma este año). El anuncio del Super Bowl abre con una caricatura grotesca de la parte más vulnerable de la web: los charlatanes, los sitios de apuestas, la delincuencia cibernética, la venta de hipotecas, y los negocios turbios. Todo es un preludio al mensaje de Squarespace: “No podemos cambiar lo que la web se ha vuelto, pero podemos cambiar lo que será. Una mejor web comienza con tu sitio web”.

Casalena dice que quiere moderar las expectativas sobre el impacto del anuncio. Al mismo tiempo, dice, el mayor obstáculo de Squarespace para atraer aún más negocios no es la competencia, sino la falta de conocimiento de la marca entre los clientes potenciales. “No creo que nada sea una panacea, pero creo que será algo tremendamente impactante para nosotros”, dice.

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