Exceso de confianza, la vía para fraudes

Para evitar casos como el de Oceanografía es necesario tener líneas de denuncia: Control Risks; las declaraciones fraudulentas son un delito común en 7.6% de las organizaciones en México.
finanzas personales caja dinero robo fraude  (Foto: Photos To Go)
Ivonne Vargas
CIUDAD DE MÉXICO (CNNExpansión) -

El sector empresarial necesita mejores sistemas de monitoreo para operaciones sospechosas, y contar con una línea de denuncia de irregularidades a fin de evitar casos como el de Oceanografía. Actualmente, el mayor error en muchas organizaciones es el exceso de confianza y la falta de prevención, alertó Nick Panes, director general para Operaciones de Control Risks México.

La firma de servicios petroleros Oceanografía se encuentra en la mira de las autoridades y acreedores tras la noticia de un supuesto fraude contra Banamex por la falsificación de notas por cobrar. Ese tipo de fraude es una de los tres más comunes en las organizaciones. Se cataloga como “declaraciones fraudulentas” y ocurre en 7.6% de las organizaciones, según Gastón Pernalete, director general de Novell México. Implica la falsificación de documentos financieros para lograr el aumento de las acciones, una venta más conveniente u obtener un crédito.

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Sin embargo, el más frecuente es la apropiación indebida de activos, algo que ocurre en 86.7% de las empresas, con actos como robo de dinero, mercancía e información sensible, según el ejecutivo de Novell.

La corrupción está presente en 33.4% de los casos. Este consiste en que el empleado toma una decisión o realiza una acción perjudicial para su empleador a cambio de un beneficio que puede o no ser monetario. Los ejemplos más comunes se relacionan con sobornos, conflicto de interés y extorsión.

En México, el porcentaje de empresas afectadas por fraude ocupacional (robo interno) es de 63%, y las pérdidas que generan estos eventos rondan entre un 2 y un 5% de los ingresos, según estudios de la ACFE, la firma Kroll y KPMG, compartidos por Pernalete.

La mayoría de veces el fraude corporativo lo inicia personal con acceso a información sensible, en departamentos de contabilidad, operaciones, ventas, servicio al cliente y compras, explicó Gastón Pernalete.

Cómo protegerse

“Prevenir es mejor que curar y para proteger el negocio de un fraude es indispensable identificar, evaluar y evitar amenazas relacionadas con prácticas corruptas, lavado de dinero, actos corporativos ilícitos, robo o fraude”, señaló Nick Panes.

El experto en investigación corporativa y análisis de riesgos precisó que al establecer relación con un proveedor, la empresa debe recurrir a medidas básicas como el diseño de mapas de poder con base en el análisis de quién tomará las decisiones en el negocio o proyecto. Es un filtro para garantizar que se trata con las personas, entidades e intermediarios correctos, comentó.

Es clave elaborar perfiles de riesgo respecto a las operaciones que la empresa realiza y en el trato con terceros. También ayuda contar con líneas de asistencia para denunciar irregularidades e invertir en auditorías internas, aclaró el directivo de Control Risks.

El especialista certificado en antilavado de dinero advirtió que las empresas caen en “exceso de confianza”, por la falta de procedimientos para realizar evaluaciones anticorrupción y antifraude.

En muchos casos no existe una política que prohíba cualquier tipo de sobornos, ni un protocolo para que los colaboradores hagan reportes confidenciales sobre asuntos relacionados con fraudes.

En 77% de los casos de fraude corporativo hay empleados involucrados, según el Reporte de las Naciones generado por la Asociación de Examinadores de Fraude Certificados (ACFE). La existencia de un mecanismo de denuncia de irregularidades reduce significativamente el tiempo entre el inicio de un incidente y que éste se descubra, según el estudio.

En algunos países existen leyes orientadas a combatir los actos de corrupción y al cumplirlas las compañías se protegen de ser víctimas de un fraude. Es el caso de la Ley de Prácticas Corruptas en el Extranjero, de Estados Unidos FCPA (Foreign Corrupt Practices Act), o la ley de sobornos del Reino Unido (UK Bribery Act), ejemplificó Nick Panes.

Una medida básica para prevenir fraudes al interior de una organización es la comunicación continua desde la alta dirección con mensajes para concientizar y actualizar al personal. “Es indispensable que la organización tenga un programa de capacitación enfocada a anti fraude para trabajadores en áreas de alto riesgo”, subrayó el especialista.

Además, es indispensable valorar los procesos de reclutamiento para conocer la reputación y trayectoria del personal interno, acompañado de una cultura de “cero tolerancia” ante actos corruptos.

Los colaboradores cuyo trabajo requiere de una alta movilidad, por ejemplo, son los más expuestos a posibles robos de información. Un empleado de ventas que necesita viajar regularmente debe ser especialmente cauto en cómo realiza sus comunicaciones con la empresa y proteger sus dispositivos de robo y manipulación, subrayó José Pérez Alegre, Senior Researcher de la empresa F-Secure.

“Las empresas llegan a omitir aspectos esenciales como educar a los empleados en una política de seguridad que incluya realizar sesiones para enseñarlos a utilizar contraseñas seguras, utilizar redes Wi-Fi protegidas y servicios de VPN para comunicarse”, explicó.

Distribución de culpas

Así se distribuye la responsabildad de personas al interior de una organización en un acto ilícito:

Empleados           41.6%

Directivos            37.5%

Ejecutivo             17.6%

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Otros                    3.2%

Fuente: información proporcionada por Novell de México.

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