5 formas de armar tu negocio como el de un emprendedor social

Estos mantras los han seguido empresarios alrededor del mundo y sirven para empatar las causas sociales con la rentabilidad.
Las nuevas generaciones deben saber cómo empatar una causa social con la rentabilidad, dice Beverly Schwartz.
Ventana de oportunidad.  Las nuevas generaciones deben saber cómo empatar una causa social con la rentabilidad, dice Beverly Schwartz.  (Foto: iStock by Getty Images)
Jimena Tolama /
CIUDAD DE MÉXICO (Expansión) -

Los emprendedores sociales son "increíbles" personas, de ellos se puede aprender y ganar inspiración si en algún momento deseas iniciar tu propio negocio, así lo considera la vicepresidenta de Mercadotecnia de Ashoka, Beverly Schwartz, una organización global que por más de 30 años ha asesorado a este tipo de empresarios en cómo hacer un bien a la sociedad… y, además, ganar dinero.

Esto no quiere decir que otros emprendimientos cuyo modelo innovador esté basado únicamente en generar ganancias queden exentos de inspirar lo mismo. Es solo que en el caso de los primeros, el proceso de construir la empresa es al revés.

“Su idea inicia con la pasión y propósito por mejorar la vida de algún segmento vulnerable de la población y, hasta el último, se inserta el modelo de negocio con el único fin de hacerlo sostenible en el tiempo, sin necesidad de pedir donativos o constituirse como fundación”, dijo Schwartz a Expansión durante su visita a México para promover la edición en español de su libro Efecto Dominó: Cómo los emprendedores sociales propagan la innovación por todo el mundo.

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Ella cree que la tendencia por emprender con un alto componente social está creciendo, especialmente con las nuevas generaciones que comienzan a graduarse de las universidades y a quienes principalmente dedica su libro. “Que se den cuenta que hay una nueva carrera a la cual mirar más allá de querer ser solo un doctor, abogado o maestro”, indicó.

En sus páginas, además de exponer 18 casos de emprendedores alrededor del mundo que generan un impacto social y que a la par obtienen ganancias, Schwartz detectó cinco patrones de los cuales al menos uno fue ejecutado por estos cuando comenzaron la aventura.

Revísalas a continuación y descubre cómo aplicar alguna de ellas a tu modelo de negocio actual o a esa empresa que aún estás cocinando:

1. Reestructurar las normas de la industria


En el libro, Schwartz se pregunta: “¿Por qué tantas reglas institucionales y sectoriales todavía son las culpables de la marginación de una parte significativa de la población mundial…?

La respuesta está en la zona de confort y lo que funciona bien para éstas y es aquí donde los nuevos empresarios deben entrar a escena para reescribir normas que añadan valor a las vidas de los desfavorecidos. “Los emprendedores en esta categoría toman algo que ya existe y cambian el modelo, como la energía solar, y la aplican de tal forma que las comunidades puedan generarla por sí mismas y obtener un beneficio económico para ellas y para el creador de la idea”.

Ejemplo: En la India es común el transporte en vehículos de dos ruedas (rickshaws) jalados por una persona en bicicleta. Normalmente son manejadas por hombres de bajos recursos, quienes los rentan al gobierno pero jamás se hacen de su propiedad. Un cirujano veterinario vio la oportunidad de cambiar la norma institucional de cómo funciona esa industria mediante créditos bancarios y garantías que les permitieran salir del círculo vicioso de pobreza al tener que pagar por ellos.

2. Cambiar la dinámicas de mercado


A diferencia del primer punto, que reinventa el tejido básico de un sector, los empresarios utilizan un concepto o práctica de mercado existente y cambian la dinámica de ese modelo para hacerlo más abierto a quienes antes excluía, describe Schwartz.

Una persona compra 20 botellas de agua y las vende en la calle. Con ese dinero, regresa al supermercado a comprar otras 20 para volverlas a vender.

Ejemplo: Un emprendedor en Guatemala se dio cuenta que la gente de una comunidad no podía costear productos que revendía, así que decidió financiar la primera compra de lentes o focos -según la necesidad de cada pueblo-. Ellos los venden, hacen dinero y poco a poco le regresan lo prestado. Una vez que paguen el préstamo, ya tendrán suficiente dinero para comprar el siguiente batch con sus recursos propios. “Empezó una industria donde los pueblos son auto sostenibles y todos ganan. Eso es revertir las dinámicas de mercado”.

3. Utilizar las fuerzas del mercado

Esto se refiere a lo que hoy la gente llama empresa social, en la cual se utiliza un modelo de negocio con beneficios económicos incorporados, pero el motivo principal es resolver un problema social.

“Los emprendedores sociales no deben estar relacionados a las ONG, también pueden tener empresas rentables. No importa qué modelo de negocio utilicen siempre y cuando resuelvas esto. A esto le llamo armonía”, asevera la autora.

Ejemplo: En Nigeria no existían baños públicos, así que la gente debía hacer sus necesidades al aire libre. Un emprendedor creó una institución que construía baños públicos, los arrendó a las mujeres del hogar para que ellas cobraran una cuota por utilizarlo. Con las ganancias ellas pagaban al emprendedor, quien a su vez les guardaba la mitad del dinero en un banco hasta que juntaran lo suficiente para comprar el baño y hacerlo de su propiedad. Una mujer compró 14 baños y con ellos pudo mandar a sus cuatro hijos a la universidad. “Tomó la fuerza del mercado y creo un cambio social con esta”.

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4. Hacer avanzar a la ciudadanía


Todos los emprendedores que Beverly Schwartz menciona en su libro ven a la gente por igual, así tengan capacidades diferentes.

Ejemplo: Un emprendedor de Dinamarca tenía un hijo con autismo y tenía miedo de que cuando él y su esposa murieran nadie cuidara del joven. Sin embargo, con el tiempo se dio cuenta que su hijo tenía habilidades especiales. Era persistente, concentrado y no se daba por vencido.

Así que creo una empresa que emplea a gente con autismo, permitiéndoles utilizar esas ventajas de su personalidad en los ordenadores para encontrar bugs en los software de las empresas. Hoy IBM es su cliente más importante y paga por los servicios. “Los vio como ciudadanos iguales que merecían ser parte de la economía”.

5. Cultivar la empatía

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Para Schwartz éste es el punto más importante. Sin embargo, no es fácil lograrlo, aseguró. En el libro la ejecutiva cuestiona: “¿Cómo podemos desactivar la ira, el odio y la violencia e inculcar, desarrollar y fomentar en las personas una tolerancia hacia los otros que pase de generación en generación?”

Ejemplo: Un doctor en bioquímica decidió mudarse de Francia a Palestina, su lugar de origen, a trabajar con niños en un campo de desplazados por la guerra. Con ellos, que han vivido la muerte y la violencia de cerca, busca convertir su ira en expresiones de arte y fotografía. Esto lo transforma en obras de teatro o exposiciones que se presentan en diferentes países, a fin de cultivar una empatía diferente sobre este segmento que vive en una zona roja.

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