Regalos exóticos y rentables

Galerías El Triunfo genera ventas por más de 40 mdd al año; las langostas de dos metros y Michael Jordan tamaño natural son sus principales atractivos.

Hace 30 años, Fermín Iribarrien llegó a México en busca de fortuna. En 1976, con 500,000 dólares en la bolsa, consiguió el traspaso de Librería y Papelería Ciudad de México, en el centro.

Poco a poco fue importando artículos para regalos desde EU, hasta que decidió deshacerse de los intermediarios y comprar directamente los productos en China, India, Indonesia, Malasia, Tailandia y Europa, mismos que vendía a tiendas departamentales como El Palacio de Hierro.

El cambio llegó en 2000. La demora de pagos de sus clientes le provocó una crisis de liquidez e inventarios. Iribarrien decidió entonces instalar bodegas y vender directamente al público.

Hoy, con langostas de dos metros, salas de piel de cabra, enormes vacas pintadas a mano y otros 28,000 artículos exóticos y kitsch, llena sus 21 locales de Galerías El Triunfo y genera ventas por 40 MDD al año.

La cadena obtiene 60% de sus ingresos del consumidor final. Las tiendas departamentales significan 30%, mientras que las ventas a arquitectos, decoradores y las destinadas a sets de comerciales de televisión, completan otro 10%.

Tras instalar su primera galería en San Jerónimo, Iribarrien decidió invertir más de 15 MDD al año para comprar mercancía.

Así llegaron objetos como un sillón en forma de zapato de aguja -como los que usan las prostitutas en las vitrinas de Ámsterdam-, o figuras de tamaño normal de Michael Jordan y otras personalidades.

"Vamos con las tendencias de moda mundial, no es algo que se nos ocurra”, asegura Iribarrien.

Hoy sus 21 tiendas suman más de 50,000 metros de piso de ventas y crece a un ritmo de cuatro nuevas unidades al año. Por ahora descarta franquiciar su negocio, pero en cambio no duda que algún día abrirá una sucursal en el extranjero.

En la actualidad, su principal reto son las aduanas, pues por cada dólar en mercancía, su costo sube 40% por fletes, contenedor, bodega, aranceles y otros gastos.

Sólo en impuestos, se va 20%. “A veces gasto más en traerlos de lo que cuestan; y aun así es negocio”, dice. Artículos como vajillas o velas decorativas pagan hasta 100% de cuotas compensatorias. Pese a ello, afirma Iribarrien, “siempre consigo ganarle hasta el doble”.

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