Dos amigos, separados por un puñetazo, se reencuentran con el Nobel

El ganador del premio Nobel de Literatura 2010 agradeció a su ex amigo que lo haya felicitado por haber recibido el galardón
Garcia Marquez y Vargas LLosa
Garcia Marquez y Vargas LLosa  Garcia Marquez y Vargas LLosa
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LIMA (Reuters) -

El Premio Nobel de Literatura volvió a hacer coincidir, al menos por un momento, las carreras de Mario Vargas Llosa y Gabriel García Márquez, dos figuras emblemáticas de la literatura latinoamericana, que se separaron hace más de tres décadas por un puñetazo.

Horas después de que Vargas Llosa fuera galardonado este jueves con el premio, el peruano dijo en conferencia de prensa: "Les voy a rogar que hagan público mi agradecimiento por la declaración que ha hecho García Márquez sobre el Nobel".

El jueves circuló el rumor de que el escritor colombiano había enviado una felicitación por la red social Twitter con el mensaje “cuentas iguales” en relación al premio Nobel de Literatura que él recibió en 1982.

Sin embargo, el director de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano, Jaime Abello, aclaró a través de la cuenta oficial de la Fundación en Twitter que Gabo no tenía cuenta en la red social y que era falso que hubiera enviado un mensaje.

Historia mínima de una amistad rota

La amistad surgió cuando el peruano se trasladó a Barcelona, en la década de 1960, y bajo el amparo del editor Carlos Barral, inició una entrañable amistad con García Márquez. Ambos se convirtieron en núcleo duro del boom latinoamericanoperiodo de la segunda mitad del siglo XX que parió la fama de literatos como Julio Cortázar, Carlos Fuentes José Donoso.

Hace 34 años, fue el joven Vargas Llosa quien asestó el golpe sorpresivo a García Márquez, cuando el 12 de febrero de 1976 se encontraron a la entrada de un cine en la Ciudad de México.

Las causas del suceso siempre se mantuvieron en el enigma por decisión de ambas figuras, un pacto tácito que han respetado desde entonces.

En medio de numerosas especulaciones, ha sido la versión del periodista hispanoperuano Francisco Paco Igartua, la que mayor asidero ha tomado con el paso del tiempo y que se remite a unas discrepancias sentimentales entre Vargas Llosa y su esposa, Patricia.

Según Igartua, él fue testigo de cómo el peruano se enfureció al ver al colombiano y, sin mediar palabras, se acercó y le asestó un puñetazo que sorprendió a su entonces amigo con los brazos abiertos.

En su libro de memorias Siempre un extraño, el periodista dejó entrever que entre los motivos estuvieron los celos, por unos supuestos consejos que había dado Gabo a Patricia cuando ésta tenía problemas conyugales.

¿Motivos personales o políticos?

Luego ha sido el británico Gerald Martín, en su biografía Gabriel García Márquez: una vida, quien ha dado una nueva pista para descorrer el velo de este enigma personal y literario.

Martín asegura que Vargas Llosa le dijo a Gabo: "Esto es por lo que le dijiste a Patricia" o "Esto es por lo que le hiciste a Patricia".

Otros aseguran que el golpe también fue el culmen de las discrepancias ideológicas que comenzaban a tener ambos amigos por la defensa del liberalismo que hacía Vargas Llosa, y del régimen cubano de Fidel Castro, de García Márquez.

Y a pesar de que se pensaba que no existía ninguna evidencia del incidente, más allá de los testimonios difusos y confusos, hace tres años el fotógrafo Rodrigo Moya publicó en México dos fotografías en las que se ve a García Márquez con los efectos del golpe recibido.

En esas tomas, aparecidas en el diario La Jornada cuando Gabo cumplió 80 años, se ve al autor de Cien años de soledad con el ojo izquierdo amoratado.

Moya, fotógrafo mexicano de origen colombiano, señaló que tomó la imagen el 14 de febrero de 1976, dos días después del puñetazo, porque García Márquez "quería una constancia de aquella agresión".

Recordó que le preguntó al escritor qué había pasado y éste fue "evasivo" y "atribuyó la agresión a las diferencias" que ya eran insalvables en la medida que el autor peruano "se sumaba a ritmo acelerado al pensamiento de derecha".

Pero fue Mercedes Barcha, la esposa de Gabo, quien hizo un comentario más elocuente: "Es que Mario es un celoso estúpido, repitió Mercedes varias veces, cuando la sesión fotográfica había devenido en charla o chisme", según Moya.

El fotógrafo dedujo luego que "mientras ambas parejas vivían en París, los García Márquez habían tratado de mediar los disturbios conyugales entre Vargas Llosa y su esposa Patricia, acogiendo sus confidencias".

"Como suele suceder, los consejos o comentarios de la pareja colombiana rebotaron hacia Vargas Llosa cuando éste volvió al redil y se reconcilió con su esposa", indicó Moya.

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Hace dos años, Vargas Llosa volvió a ratificar que tiene "un pacto tácito" para no hablar sobre García Márquez, con la intención de "darle trabajo a los biógrafos".

"Que los biógrafos averigüen, que ellos descubran, que digan qué pasó", señaló al ser preguntado por las causas del incidente que puso fin a una de las amistades más memorables de las letras hispanoamericanas.

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