Cuevana, un sitio de películas gratuitas que causa la ira de productoras

El portal web con 15 millones de usuarios en Latinoamérica, según su creador, ofrece de forma gratuita algunos éxitos de Hollywood
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cuevana  cuevana  (Foto: )
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Autor: Brian Byrnes | Otra fuente: CNN

Tomás Escobar creó un sitio web en su dormitorio en la zona rural del noroeste de Argentina con la esperanza de ayudar a las personas a localizar películas gratuitas en línea de una manera más eficiente.

Desde su pequeño comienzo en septiembre de 2009, el sitio de Escobar, Cuevana.tv, se ha convertido en uno de los sitios de entretenimiento más populares en América Latina, atrayendo a 15 millones de usuarios únicos mensuales, de acuerdo con Escobar.

“Era un hobby, una cosa pequeña. Y explotó en mis manos”, dice Escobar a CNN.

Pero también ha atraído la atención internacional de las firmas de medios de comunicación internacionales, armadas con demandas judiciales.

El éxito ha transformado al humilde y descuidado desertor universitario de 22 años de edad en una especie de héroe de culto en el mundo hispanoparlante. Se necesitaron de semanas de negociaciones para que Escobar acordara dar una entrevista a CNN, su primera con una organización de noticias de televisión internacional.

“Cuevana tiene muchas complicaciones ahora en las que no se pensaba en un principio, como los servidores y el tráfico. Ahora estamos tratando de resolverlas en pasos”, dice Escobar.

Los visitantes de Cuevana tienen acceso a miles de títulos la mayoría de ellos grandes producciones de Hollywood con subtítulos en español completamente gratis. Según Escobar, Cuevana no aloja el título en sí mismo, sino que simplemente sirve como un centro de intercambio de contenidos.

“Es el mismo concepto que Google. Tienes muchos enlaces e índices, y los usuarios las buscan, y tú les proporcionas los enlaces”, dice. “Así que, en realidad, el compromiso legal está en los otros sitios, no en Cuevana”, dice Escobar.

Pero muchas empresas y artistas no están de acuerdo. En noviembre, HBO Latin America y Turner International Argentina ambos, como CNN, parte de Time Warner tomaron acción legal contra Cuevana en Argentina.

HBO se negó a proporcionar detalles a CNN acerca de su demanda contra Cuevana, la cual alega una presunta violación de los derechos de propiedad intelectual de HBO.

Turner Argentina solicitó a un juez impedir que Cuevana facilite el acceso a tres de sus series originales, incluyendo la producida por Steven Spielberg, Falling Skies. Los tres programas ya no están en el sitio.

“Es una de las primeras decisiones judiciales en Argentina y Latinoamérica, por lo que estamos orgullosos de defender las leyes de propiedad intelectual, estamos orgullosos de defender nuestras propias producciones, y estamos orgullosos de defender el patrimonio de nuestra empresa”, dice Víctor Roldán, director de asuntos legales de Turner Internacional Argentina.

Pero no son solo los estudios internacionales con mucho dinero los que están reclamando a Cuevana por proporcionar contenido gratuito sin compensación. Productores locales de América Latina dicen que están sintiendo los efectos también.

“El problema es que todas las regulaciones han sido ignoradas, y todo el control fue dado directamente a los usuarios de Cuevana. Esto es perjudicial para los productores, directores, y toda la industria cinematográfica aquí”, dice Cristina Agüero, presidente de la Asociación Argentina de Productores Cinematográficos .

Sin embargo, Cuevana es todavía fuerte y está ganando más usuarios cada día. Escobar dice que muchos directores están ansiosos de que sus trabajos aparezcan en el sitio, ya que los expone a una audiencia mucho más amplia.

“Ellos terminan haciendo más, no menos, dinero”, dice Escobar.

Para millones de usuarios de Cuevana, la elección entre ver una película gratis en la seguridad de su propio hogar y salir de la casa para gastar dinero en una renta de DVD es una decisión fácil.

“No estoy a favor de la piratería, pero creo que sitios como Cuevana deben existir donde puedas tener acceso a películas gratis. Sin embargo, los sitios deben pagar a los productores con el dinero que obtienen de la publicidad”, dice Federico Troilo, de 38 años, un usuario de Cuevana en Buenos Aires.

Cuevana gana “miles” de dólares en ingresos por publicidad mensual, de acuerdo con Escobar, pero todo el dinero es destinado a mantener el sitio. Cuevana no tiene empleados, solo voluntarios, pero Escobar reconoce que el sitio web algún día podría hacerlo muy rico.

“En este momento solo estamos trabajando duro para mejorar y seguir siendo la opción número uno en América Latina”, dice.

El concepto clave que Escobar y muchos de los usuarios Cuevana están tratando de promover es que los grandes estudios tienen que aceptar que el paradigma está cambiando.

Escobar apunta a la industria de la música como una advertencia, y dice que los ejecutivos deben darse cuenta de que los usuarios decidirán en última instancia cómo se consume el contenido en línea, y cuánto van a pagar por ello.

“La industria musical tuvo la oportunidad de legalizar toda la música, y al no hacerlo, simplemente creció y entonces había como 10 Napsters”, dice Escobar.

Un mayor acceso a la tecnología, y salarios generalmente más bajos en la región también han contribuido a la mentalidad de América Latina de que el contenido debe ser libre, y puede que sea demasiado tarde para cambiar eso, de acuerdo con Escobar.

“Ha habido un cambio importante de mentalidad y probablemente más en América Latina debido a que servicios como Google, Facebook y Twitter son gratis, y el usuario ha comenzado a esperar esos servicios de forma gratuita”, dice Escobar.

Algunas empresas están apostando a que los latinoamericanos empiecen a pagar por películas y programas de TV en línea.

Netflix entró al mercado de América Latina en septiembre, ofreciendo contenidos de streaming (transmisión de video) por nueve dólares al mes. Al igual que Netflix, Escobar dice que quiere llegar a acuerdos legales de distribución, de modo que tanto los usuarios de Cuevana como los estudios estén felices, pero él dice que hay que hacerlo teniendo en mente los gustos de América Latina.

“La gente en América Latina ya se está quejando de que Netflix no tiene suficiente contenido específicamente para ellos. Hasta que lo tengan, no creo que tengan éxito”, dice Escobar. “Los consumidores aquí solo queremos ser tratados como iguales a los consumidores estadounidenses”.

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