McCartney 'zarpa' con más de 60,000 mexicanos en el Azteca

Por más de tres horas, el músico británico complació a sus seguidores con los éxitos de más de cinco décadas de trayectoria
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(Notimex) -

Sir Paul McCartney emprendió un "misterioso viaje místico", acompañado de más de 60,000 beatlemaniacos, que se sumergieron con él en el Estadio Azteca durante 180 minutos, un público que se rindió a los pies de una de las leyendas vivientes de la música.

El ambiente era insuperable. Previo al concierto todo el público desfiló por los pasillos y a las afueras del recinto de Calzada de Tlalpan (sur de la Ciudad de México), donde decenas de "Sargentos Pimienta" y de familias desfilaban para llegar el espectáculo del ídolo de Liverpool.

Allí, donde resonaban los clásicos de la década de 1960, en la que The Beatles resultó un fenómeno, no había limite generacional, pues había desde pequeños, jóvenes, padres y abuelos con las ansias de escuchar el legado británico.

El Coloso de Santa Úrsula abandonó el césped, las redes y las líneas de cal por un imponente escenario con cinco pantallas que proyectaron imágenes y símbolos alusivos al cuarteto de Liverpool y a The Wings, donde Macca fue el líder durante 11 años.

Minutos después de las 21:30 horas, las luces se fundieron y tras el entarimado desfilaron los músicos acompañados del caballero real de Gran Bretaña, quien lució elegante con un saco color azul marino, pantalón negro, zapatos, camisa blanca y un par de tirantes, un vestuario clásico para un mítico músico.

De esta forma, Magical mistery tour abrió el libro de los recuerdos que remontaban a 1967, año en el que se lanzó Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band, seguido de Junior's Farm, tema de su etapa con The Wings.

Tras el despegue, sir Paul saludó a sus fans con un imponente "Buenas noches México", para seguir entregando amor al público mexicano con All My Loving, una pieza compuesta por Macca junto a John Lennon en 1963 y que hizo explotar las voces del Coloso.

El intenso escándalo sorprendió al británico, quien se quedó un minuto presenciando la locura que su visita desató. "Los chilangos son maravillosos", dijo tras entonar Jet, Sing the changes y The night before, que sonó por primera vez en el Distrito Federal.

El calor sofocó a sir Paul, así que se despojó del saco, presumió sus tirantes y continuó el viaje sesentero con Let Me Roll It y el cover de Jimmi Hendrix, Foxy Lady, que exhibió el potencial instrumental de toda la banda, incluido el exbeatle, quien acarició con amor cada cuerda de la guitarra.

"Esta guitarra la usé en la grabación original de los 60", explicó el astro británico antes de interpretar Paperback Writer, seguido de The Long & Winding Road, ambos éxitos creados por él, John, George y Ringo, en los cuales Macca enseñó su maestría frente al piano.

El momento romántico llegó con My Valentine y Maybe I'm Amazed, escritas y dedicadas respectivamente para su esposa Nancy y expareja Lynda, quien murió en 1998, víctima del cáncer.

Retomó la guitarra acústica para continuar los recuerdos para The Beatles con I'm Looking Through You, And I Love Her y Blackbird, letras que llenaron de nostalgia a todas las generaciones reunidas en el concreto del recinto.

"Son a toda madre", gritó una y otra vez McCartney, quien entregó un tributo a John Lennon con Here Today, la cual invocó la presencia e ideología del fallecido astro, además de reverenciar su legado al cantar una adaptación en voz de Macca de Give Peace A Chance.

Los tributos continuaron y George Harrison también estuvo presente con la interpretación de Something, en la que Paul recordó como él y Harrison cantaban la pieza acompañados de una mandolina, cuyas notas se conjugaron con las fotos del otro fallecido astro de Liverpool.

Su momento glorioso con The Wings no estuvo ausente, pues Hope of deliverance se estrenó ante los 60,000 espectadores, mientras que Mr. Vanderbilt recorrió con el coro todos los rincones del estadio que fueron sacudidos por todas las voces.

Los encendedores brindaron una atmósfera intima a la que el músico no pudo resistirse, así que para prender más fuego en los corazones cantó Every night, una pieza que sólo dio paso a uno de tres frenasis.

Band on the run, Ob-la-di, Ob-la-da y Back in the USSR, Let it be y Live and let die, que dio paso a una explosión de fuegos artificiales que magnificaron la presencia real de Sir Paul frente a sus vasallos mexicanos, que soñaron durante toda la interpretación.

Hey jude convirtió al Coloso en un monstruo de 60 mil cabezas que corearon el inolvidable Na,na,na, cuyo estruendo dirigió gustoso el ex Beatle, para seguir sorprendiendo del amor que le tienen sus seguidores mexicanos. Un momento emotivo terminó, pero dio paso a un final de ensueño.

Tras una ligera pausa, McCartney regresó al escenario agitando una enorme bandera de México y de su país, para cerrar una segunda despedida con Lady Madonna, Day tripper y Get back, canciones con las cuales él y la banda se rindieron a los pies de una ciudad fiel a su legado.

No conforme Sir Paul McCartney regresó para terminar la magia con Yesterday, I saw her standing there, "Carry that weight" y The end, un final soñado, esperado y que reafirmó su éxito que difícilmente será olvidado en el resto de los tiempos.

"Hasta la próxima", prometió el caballero, para después desaparecer del escenario, no sin antes hacer historia con su mágico viaje que repetirá mañana ante más de 200 mil fanáticos esperados en la plancha del Zócalo.

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