Muchos documentales en México, pero ¿y dónde los vemos?

Los retratos de la sociedad realizados para el cine son muchos, pero no llegan a audiencias masivas por falta de espacios, dicen cineastas
Wendy Selene Pérez
Autor: Wendy Selene Pérez | Otra fuente: CNNMéxico
(CNNMéxico) -

La historia de José Antonio Zúñiga saltó de la prisión a las pantallas de cine. El caso de este joven originario de un popular barrio de la Ciudad de México, encarcelado injustamente, no descubrió el hilo negro de la justicia mexicana, pero sí lo reflejó en imágenes: sin el documental Presunto Culpable tal vez otras historias como esta no hubieran cobrado interés social.

El largometraje multipremiado rompió récords de audiencia, recaudando 43 millones de pesos en las primeras tres semanas de su estreno y mostró que las historias reales pueden convivir con el resto de la oferta comercial, nutrida en su mayoría por las novedades de Hollywood.

Sin embargo, otros documentales no cuentan con los mismos respaldos ni económicos ni de proyección, y fuera de los festivales o de las proyecciones itinerantes como Ambulante o DocsDF (Festival Internacional de Cine Documental de la Ciudad de México), poco pueden verse en las carteleras del país.

El director Juan Carlos Rulfo vive esta dicotomía: por un lado, su documental De panzazo, auspiciado por Televisa —la televisora más grande del país— estuvo en los cines comerciales el año pasado, pero ahora Carrière, 250 metros no ha tenido mucha difusión. “Va a costar trabajo sacarla”, reconoce.

“El contraste es fuerte, porque sí está demostrado que estas películas cuando entran a los mecanismos de promoción sí funcionan y la gente sí va a verlas. Lo que se necesita es que la gente sepa que existe este cine: muchos se llevan sorpresas cuando van a los festivales porque ven que la mayoría son joyas de calidad, otras no tanto”.

Nicolás Vale, el productor de Presunto Culpable, es menos optimista: aunque haya buenas historias, estas son poco compatibles con lo comercial porque la gente va al cine a divertirse y a olvidar la realidad en la que vive. No cree en las audiencias masivas para el documental. El publicista, además, quedó desilusionado con lo que pasó después de Presunto Culpable, porque las cosas, dice, siguen igual que antes en el sistema de justicia.

Ya lo dijo el mismo Gael García Bernal durante la inauguración del Festival Internacional de Cine de Morelia: “El cine no cambia a la sociedad”.

Entre la realidad y la ficción

Everardo González, llamado el rey del documental por algunos críticos de cine, saca las cuentas: de los 140 largometrajes que en promedio se producen en México, entre ficción y no ficción, solo el 30% llega a la pantalla comercial, dice que normalmente son comedias con elencos de actores de telenovelas.

“Es un albur. Hemos visto sobre todo en los últimos años que el documental se convirtió en un gran vocero ideológico; cuando la empresa privada es afín a ese discurso la película va a tener más posibilidades: léanse los casos de Presunto culpable, el mismo De Panzazo o Hecho en México, producido por Televisa, los demás no existen en las salas”, critica el director de Los Cuates de Australia y Los Ladrones Viejos.

“Mientras no estés en la agenda política de las empresas privadas, difícilmente van a sostenerte la película, eso siempre está así”, dice.

Gracias al Estímulo a la Promoción de Cine Mexicano (Eprocine), que incentiva el esfuerzo de la distribución cinematográfica, Los Cuates de Australia será exhibido en las salas comerciales a partir de marzo de 2013.

Este documental sobre un ejido y el éxodo de sus habitantes por la sequía fue el ganador en el Festival Internacional de Cine de Guadalajara y el Festival de Cine de los Ángeles.

Ambulante y DocsDF están tratando de mover los trabajos de autor todo el año, fuera de los festivales de cine, porque los filmes de mejor calidad han sido los documentales, dice la directora general de Ambulante, Elena Fortes.

¿Hay audiencias sociales?

Las giras de Ambulante han incrementado 700% la audiencia, calcula Fortes, considerando que el proyecto que iniciaron Gael García Bernal, Diego Luna y Pablo Cruz, existe desde 2005. Y menciona que no solo hay más aficionados en México, sino que el trabajo mexicano ha cobrado fuerza a nivel internacional, sobre todo en Europa.

Fortes dice que además de que los cineastas están más interesados en la no ficción, el número de periodistas de investigación que hacen documental ha aumentado: “Creo también que ante toda la controversia que hay de la proliferación de la manipulación, sobre todo en los medios del mainstream, el documental ha jugado un papel muy importante porque ofrece diferentes puntos de vista o distintas perspectivas, en algunos casos imágenes que no encontramos en ningún otro lado”.

En los documentales mexicanos convergen temas tan variados como el país mismo: historias sobre migración, niños de la calle, pobreza, prostitución, violencia y, últimamente, las personas desaparecidas durante el sexenio de Felipe Calderón.

Uno de estos es María en tierra de nadie, que narra la historia de dos mujeres salvadoreñas que intentan migrar a Estados Unidos y la de una mujer de 60 años que hace la ruta migrante en una caravana en busca de su hija. La documentalista es Marcela Zamora, quien ha trabajado en el periódico ElFaro.net, de El Salvador.

Sobre este fenómeno hay dos proyectos más: uno dirigido por el periodista italiano Federico Mastrogiovanni y otro por la reportera tapatía Alicia Calderón.

Ella también está enfocada al testimonio de las mujeres que luchan por saber qué pasó con sus seres queridos, si fueron secuestrados o asesinados. Pudo conseguir un apoyo del Instituto Mexicano de Cinematografía (Imcine) para trabajar en el guión de Retratos de una búsqueda y ahora busca recursos para seguir con el proyecto.

“Estamos trabajando sin salario”, asegura Alicia Calderón. “Todos estamos trabajando en otras cosas”. La idea es que con el financiamiento que pueda conseguir este documental se termine en junio del próximo año.

Más allá de lo que generen estos temas en la sociedad, lo importante es qué pasa con la distribución y la exhibición, dice Marina Stavenhagen, la directora del Imcine.

“Necesitamos trabajar mucho en el consumo”, dice. Aunque de alguna manera opina lo mismo que Nicolás Vale, no es fácil la distribución para públicos masivos con audiencias acostumbradas a lo más comercial.

La pregunta queda en el aire: ¿escogerías un documental entre la oferta de historias comerciales? Quizá, o no. Pero mientras los espacios no se abran o no haya mayores incentivos al cine y al consumo nacional, esto no podrá comprobarse. 

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