El Festival de Cine de Morelia, una plataforma para los cineastas jóvenes

Los ganadores del festival dijeron que el evento ha generado una camada de realizadores que "saltan las reglas" para concretar sus proyectos
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| Otra fuente: CNNMéxico
MORELIA (CNNMéxico) -

El Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM) se ha convertido en una plataforma para impulsar una nueva generación de cineastas triunfadores y que encuentra su más reciente ejemplo en Natalia Beristain, ganadora de la edición 2012 con su largometraje No quiero dormir sola, consideraron diversos realizadores y organizadores.

"(Morelia es) un festival en el que me siento absolutamente acogida, que si algo mi nombre ha sonado por ahí es gracias a este festival", dijo a CNNMéxico Beristain, quien en 2007 obtuvo en el galardón del FICM al mejor cortometraje por Peces Plátanos.

Este año, en que el evento celebró su décima edición, Beristain ganó otra estatuilla con una historia que refleja un choque generacional entre una mujer —que disfruta de llenar sus noches con amantes ante la imposibilidad de dormir sola— y su abuela alcohólica, que con su llegada da un giro a la historia.

Varios de los realizadores que han ganado en el FICM con un largometraje, comenzaron con un corto en ese mismo festival, apuntó Beristain. "Te habla de desarrollar una generación de cineastas y eso no es tarea fácil", dijo.

La cineasta de 31 años, quien unos meses antes había recibido críticas positivas en la Muestra de Cine de Venecia por su ópera prima, describe a esta nueva camada de realizadores que está construyendo Morelia como "una generación que se está saltando las reglas y aventándose a hacer los proyectos que le importan, que le interesan, con los recursos que haya".

En México existen al menos 80 festivales de cine por año, sin embargo, el de Morelia es el mejor posicionado, según cineastas, actores y productores.

Para la directora del festival, Daniela Michel, ver crecer a gente que ha participado a lo largo de la primera década del FICM es motivo de orgullo.

"Después de esta década hemos podido ver, formar parte, aportar un granito de arena, para ver de qué manera se ha posicionado el cine mexicano (...) hemos crecido juntos, me siento orgullosa de haber aportado para que haya mayor visibilidad para gente joven que hace cine en México, es un honor para mí trabajar para ellos", dijo Michel a CNNMéxico.

Alejandro Ramírez, director de la cadena de cines mexicana Cinépolis y principal promotor del FICM, destacó esa "madurez" del encuentro fílmico, y señaló que ocurre sin dejar sus principios originales.

"En tan solo 10 años, que es tan poco en la vida de un festival, ha logrado tener un extraordinario poder de convocatoria y un posicionamiento muy sólido, que se debe a la consistencia con la que hemos sido fieles con nuestra misión: ser una plataforma de despegue para los nuevos realizadores", dijo el empresario en entrevista. 

En esta edición del FICM compitieron 45 cortometrajes, 25 documentales, 12 obras michoacanas y nueve largometrajes, un número que representa un crecimiento en la participación y producción para este festival.

Daniela Michel recuerda que la primera edición del festival, en 2003, se inauguró con solo un largometraje.

Alejandro García ganador en el FICM 2012 a mejor cortometraje animado por Las tardes de Tintico, ve en los festivales de cine que existen en México un "incentivo importante".

"En cuatro años que llevamos como estudio de animación, tenemos cerca de seis cortometrajes de los cuales dos nos han llevado a (Festival Internacional de Cine de) Morelia y dos al (Festival Internacional de Cine de) Guadalajara", dijo el cineasta reconocido por su historia que, según el dictamen del jurado "nos hará querer a los mosquitos y su música".

Izabel Acevedo, ganadora en la categoría a Mejor cortometraje de ficción por Para armar un helicóptero, mencionó que el reconocimiento del festival por su trabajo "experimental" le da confianza para seguir con proyectos a futuro.

"Al mismo tiempo es una plataforma que me da espacios y me da recursos para hacer mi ópera prima, que es lo que más quiero hacer, y que mi carrera vaya despegando", dijo la joven directora.

A lo largo de esta semana, el Festival Internacional de Cine de Morelia se convirtió en un importante punto de encuentro para cineastas, con la presencia de directores de la talla del iraní Abbas Kiarostami, nominado a la Palma de Oro en Cannes por su cinta El sabor de las cerezas, así como la británica Sally Potter que presentó su más reciente filme, Ginger & Rosa.

La película No abrió las celebraciones de los 10 años del FICM con la participación del mexicano Gael García, un invitado constante en el festival y quien protagoniza esta producción chilena que retrata una parte importante en la historia del país sudamericano cuando se realizó el referéndum para decidir la permanencia del dictador Augusto Pinochet a finales de la década de 1980.

El festival cuesta cerca de 30 millones de pesos. En un principio, el gobierno estatal aportaba el 90%, ahora aporta el 25% porque la idea es que sea cada vez más solventado por el sector privado. De acuerdo con un estudio del Tecnológico de Monterrey Campus Morelia, la derrama económica es de 120 millones de pesos.

Morelia también se convirtió en la sede de la primera academia especializada en guión con la inauguración de la escuela Mauricio Magdaleno, que refuerza la posición de esta ciudad en la cinematografía, o como aseguró el director del Centro de Capacitación Cinematográfica e impulsor de la escuela de guionismo, Hennen Hoffmann, "una ciudad de gente de cine".

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