Las editoriales cartoneras, de la basura a la fabricación de libros

Alrededor de 100 editoriales en el mundo recolectan cartón de las calles para elaborar las tapas de sus libros hechas a mano
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| Otra fuente: CNNMéxico

Nayeli Sánchez camina por una calle céntrica de Cuernavaca. Un par de “hermosas cajas de cartón” captan su atención y camina directo hacia ellas. Toma una, cuando intenta llevarse la segunda, otras manos se la arrebatan, “es mía”, dice enérgica y consigue rescatarla del recolector de basura que quiere quitársela.

La historia es verídica, la cuenta a CNNMéxico la propia Nayeli, quien en 2008 fundó en Cuernavaca junto a Dany Hurpin y Rocato, La Cartonera, una de las decenas de editoriales independientes, artesanales y artísticas que dispersas por el mundo recolectan cartón para fabricar las tapas de sus libros.

“Es cartón recolectado, es un asunto de reciclaje pero también tenemos cuidado de que se trate de un cartón limpio de buena calidad, de pronto usamos cartón que tiene algún hoyo, color, imágenes  o raspadura para jugar con él”, explica Sánchez cuando intenta describir cómo es una “hermosa caja de cartón”.

Desde su creación, La Cartonera ha publicado 31 libros con 125 ejemplares cada uno. Colaboran en el diseño y pintura de las tapas alrededor de 15 personas entre artitas, amigos y escritores que han querido hacer su propia portada.

“No es tanto el cartón que recogemos de la calle, es más bien el gesto, asumir una postura frente al manejo político que la autoridad ha hecho de la basura, nosotros levantamos cartón de la calle que se pueda usar para algo cultural”, agrega Sánchez.

A más de 7,000 kilómetros de distancia de Cuernavaca, en Santiago, capital de Chile, un par de jóvenes editoras compran la materia prima a un “cartonero profesional”.

Se trata de las chilenas Ximena Ramos y Tanya Núñez, editoras de Animita Cartonera, fundada en 2006.

A diferencia de sus colegas mexicanos, ellas no salen a recolectar el cartón pero lo compran a los cartoneros pagándoles hasta 200% más de lo que obtienen en el mercado, cumpliendo así con una labor social que caracteriza a este tipo de editoriales.

“Vamos buscando los cartones que la gente tira de sus casas, cualquier tipo de cartón, los cartoneros lo recogen en un triciclo, los contactamos y les compramos ese cartón”, dice Ramos a CNNMéxico.

Núñez explica que cada una de las editoriales cartoneras que existen en el mundo (calculan poco más de 100), opera de manera distinta, sin embargo comparten rasgos como la difusión de la lectura a un precio más económico con relación a los títulos de imprenta y la mayoría de los editores involucran a grupos vulnerables en la producción de libros.

“Lo que hacemos es resistir a los embates del mercado, la marginación de ciertos grupos y reivindicamos el trabajo social”.

¿Qué son las editoriales cartoneras?

Jesús Cano Reyes, profesor de la Universidad Complutense de Madrid, realizó un trabajo de investigación sobre las editoriales cartoneras a las que define como pequeños colectivos que se dedican a la elaboración de libros artesanales, generalmente con portadas de cartón y textos fotocopiados.

“Las editoriales se encargan directamente del contacto con el autor, la selección de textos, la construcción del libro y la venta, el boca a boca y el internet son sus mejores aliados ya que no cuentas con distribuidoras o altavoces en el mercado”, dice a CNNMéxico.

La primer editorial cartonera en el mundo surgió en Buenos Aires, Argentina, en 2003 bajo el nombre de Eloísa Cartonera.

Cano recuerda que el proyecto se gestó a raíz de la crisis conocida como corralito -restricción de la libre disposición de dinero en efectivo en el banco. El poeta Washington Cucurto y otros artistas montaron un taller en el legendario barrio de La Boca para dedicarse a la fabricación de libros.

“El proyecto tenía un fuerte compromiso social, la idea era ayudar y tratar de reinsertar a los cartoneros y otras personas desfavorecidas que habían perdido su empleo”, precisó.

El modelo rápidamente fue replicado en otros países de América Latina y actualmente alcanza países de Europa como España, Francia y Suecia y de África donde se tiene conocimiento de una en Mozambique.

El investigador dice que es difícil precisar el número actual en el mundo de este tipo de editoriales.

Sobrevivir al libro digital

La Cartonera y Animita Cartonera participaron este lunes en el encuentro de este tipo de editoriales mexicanas y chilenas que organizó Chile como parte de su programa en la Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara.

Ambas editoriales están convencidas de que los libros de cartón, hechos a mano, tienen un largo aliento de existencia frente al libro digital.

“Hay futuro, no estamos peleados con el libro digital, hay espacio para todos, nunca va a ser la misma sensación tener un libro en la mano, poderlo ver, olerlo, tocarlo”, dice Sánchez.

“Una de las cosas importantes es que hay un sentimiento de apropiación, hacer un libro, poder terminar de pintar la portada, doblar las hojas que de pronto te queden chuecas, de coserlo, de dibujarlo, de llevárselo, es una apropiación que no tiene el libro digital”, agrega.

Ramos dice estar convencida que el libro digital y físico pueden coexistir en el mercado porque responden a diferentes necesidades.

“Le veo futuro a las editoriales cartoneras porque en la sociedad cada vez existen más grupos que se organizan para gestar cambios. Nosotros revalorizamos el trabajo hecho a mano, eso es lo que nos diferencia del libro digital y del impreso y lo que hará que nos perpetuemos”, señala.

Los libros de La Cartonera, están a la venta en la FIL, dentro del pabellón del gobierno de Morelos, en el área internacional, a un precio promedio de 120 pesos por título.

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