Kukulkán, 'la serpiente emplumada' que vigila el corazón maya

La pirámide dedicada al dios Kukulkán es Patrimonio de la Humanidad y desde el 2007 una de las siete maravillas del mundo moderno
| Otra fuente: CNNMéxico

Chichén Itzá, centro religioso que los mayas fundaron hacia el año 525 de nuestra era en Yucatán, al sur de México, conserva vestigios de los avances que esta civilización alcanzó en ámbitos como la arquitectura, el diseño, las matemáticas y la medición del tiempo y del sonido.

La pirámide dedicada al dios Kukulcán —serpiente emplumada— está asentada en una plancha de 55 metros y tiene una altura de 24 metros.

“Representa un calendario astronómico religioso y reúne todas las unidades de medición vigentes hasta la actualidad”, explicó a CNNMéxico Jezreel Padilla, guía de turistas en Chichén Itzá.

En cada uno de sus cuatro lados, el edificio cuenta con escalinatas de 91 peldaños que al sumarse con la plataforma superior dan un total de 365 unidades. “Son los 365 días de nuestro calendario actual”, añadió.

Óscar González, antropólogo asignado al Gran Museo Maya, abierto en septiembre pasado pero que será inaugurado oficialmente este viernes, señala que la maya “es una cultura muy avanzada, que ha superado tiempo y espacio por la riqueza de sus aportes científicos y el dominio de los materiales naturales con los que elaboraron toda (la obra de) su civilización y que perduró durante milenios”, comentó.

La misma pirámide de Kukulcán es escenario de uno de los fenómenos visuales que más impactan a propios y extraños: al llegar los equinoccios de primavera y otoño, que cada año marcan el cambio de estaciones, se puede ver el descenso de la 'serpiente emplumada' por sus escalinatas.

El dominio del tiempo no es el único tema en el que destacaron los mayas. Sus estudios en arquitectura les llevaron a edificar construcciones en los que todavía es posible apreciar fenómenos sonoros de gran calidad.

La ubicación de las piedras, el tamaño y la leve inclinación de sus muros provocan un efecto acústico de alta voz, “de esta manera si el gobernante o el sacerdote quería comunicarse, no necesitaba gritar para que lo escucharan perfectamente, sin importar el lugar donde se encontrara la gente”, explicó Padilla.

El antropólogo destacó que los mayas dejaron en Chichén Itzá evidencias de la importancia que los números tenían para ellos, como por ejemplo, el número siete: "siete triángulos de luz en el templo de Kukulkán, siete jugadores en cada uno de los dos equipos que participan en el juego de pelota, siete acústicas, siete ecos, siete chorros de sangre...".

El 13 era otro de los números significativos de los mayas, equivale al número de ramas de su árbol sagrado, la ceiba y cada una representa a los dioses del inframundo.

"Cuando inicia el juego de pelota son 14 jugadores, (pero) al final alguien tiene que ofrendar su vida, así que quedan 13, para el maya no hay separación entre la vida y la muerte, es un solo camino", explicó.

En 1988, Chichén Itzá fue declarado Patrimonio de la Humanidad y desde 2007 es catalogada como una de las siete maravillas del mundo moderno.

En los últimos meses ha resurgido el interés por la cultura maya, debido al supuesto fin del mundo. 

Chichén Itzá es uno de los sitio sagrados que se sumarán a los 92 festejos de corte cultural, artístico y académico del Festival de la Cultura Maya 2012, que inició el 14 de diciembre y concluye el 22 de ese mismo mes.

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