Cinco formas de acercar al niño a la lectura

Por:
Jorge Eduardo Gómez

Escritores y gente de la industria de la literatura infantil opinan sobre cómo crear el gusto en los niños por el mundo de las letras

'De tal palo tal astilla'

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fil guadalajara niños  Sin Pie de Foto  (Foto: FIL/Cortesía)

Benito Taibo asegura que los "chavos" son "animales" que van descubriendo costumbres, mientras que el adulto es un "animal de costumbres". Un niño será un lector si en su casa leen.

Para el bajista de la banda mexicana La Gusana Ciega, Luis Ernesto Martínez, Lu, quien presentó su cuento infantil El Puntito durante la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, este acercamiento a la lectura es una cuestión de imitación del ejemplo que den los mismos padres.

"Que le leas a un niño chiquito, y que te vea leyendo un niño chiquito, es ahí donde te va a copiar", aseguró el músico, quien en su infancia escribió la historia de un puntito que quería ser letra.

Ana Luelmo, coordinadora de la FIL Niños, recalcó la necesidad de tener una persona cercana que pueda acercar a otra a un libro, en especial un niño.

"Un niño no va a leer porque le digan que lea, al niño hay que acompañarlo, si sus papás son lectores, mediadores de la lectura, ese niño va a ser un lector", apuntó Luelmo.

Mauricio Paredes señala que la literatura debe ser vista como "un regalo de cariño", con la lectura en voz alta de un libro hacia un niño.

"El papá, la mamá, que quizá llegan tarde del trabajo están cansados, y tienen que hacer el esfuerzo de leer un cuento en la noche, es un un regalo muy grande que le están haciendo los padres a los niños".

La lectura es 'contagiar'

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fil guadalajara niños  niños  (Foto: FIL/Cortesía)

El escritor chileno, Mauricio Paredes, cree que uno de los pilares para que los niños se acerquen a los libros es el humor.

"A todos los niños les gusta mucho reirse, y entonces (en los libros) hay una parte de ironía, o un juego con el absurdo, y que el niño va descubriendo, va explorando sus emociones de una manera lúdica", dijo este autor infantil.

Ana Luelmo, coordinadora de FIL Niños, asegura que la lectura debe alejarse de toda obligación y "leer por placer".

En los más de 4,000 metros cuadrados que forman el espacio dedicado a los niños en la segunda feria del libro más importante del mundo después de Frankfurt, los infantes pueden participar en talleres que también hacen uso de las nuevas tecnologías.

"El fomento a la lectura es casi como un virus, se contagia, si uno se emociona con la literatura puede transmitir ese entusiasmo y ganar lectores", aseguró Luelmo sobre los talleristas que hacen lúdico el espacio para la lectura para los niños que asisten a la FIL de Guadalajara.

El libro, un miembro más de la familia

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fil guadalajara niños  niños  (Foto: FIL/Cortesía)

La ilustradora y diseñadora chilena Paloma Valdivia, quien en los últimos diez años se ha involucrado en el mundo de la literatura infantil, destaca la importancia de que este acercamiento de los niños con los libros se haga desde que son muy pequeños.

"Si quieres que un niño lea hay que vincularlo con el libro como objeto, desde muy pequeñito, y aunque no sepa lo qué es una letra, para que genere un vínculo con el objeto, con la familia que le va a leer el cuento". 

Una de las funciones que el libro tiene en el desarrollo de una persona es el de servir como objeto transicional, término que se maneja en la psicología para describir al objeto material donde un niño en sus primeros años deposita un apego al relacionarlo con ciertas emociones o la figura materna o paterna.

Con el surgimiento de nuevas plataformas para el libro, la continuidad del libro de papel se cuestiona, sin embargo, hay características que el Kindle o el iPad difícilmente pueden sustituir y una de esas es la del objeto transicional.

En la FIL Niños, el libro es visto como un punto de convivencia, mientras que el libro electrónico complica todo al no darse esa interacción con otros lectores de manera natural, según Ana Luelmo.

Un placer no obligado

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El escritor mexicano Benito Taibo asegura que el mejor "antídoto" contra la lectura es obligar a hacerla.

"Pedir que alguien obligadamente lea algo es un antídoto contra el placer que produce el libro", apuntó Taibo, quien compara ese encuentro entre los lectores y los libros como sucede con el amor: "sin premeditación, alevosía y ventaja".

"Yo leía mucho desde chiquito y me daban la opción de leer lo que me interesaba, por ahí estaba esa motivación", aseguró Lu de La Gusana Ciega y autor del libro El puntito.

El filósofo español Fernando Savater también cree que esta iniciación en la aventura de la literatura no debe ser obligada, "no convirtiendo al libro en una especie de prolongación del estudio", y al igual que Taibo, el autor de Ética para Amador asegura que los libros llegan "por la vía del amor".

Una conexión emocional que cambia la vida

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FIL Guadalajara  fil  (Foto: )

Para el autor infantil Mauricio Paredes, un buen libro es aquel que conmueve y que lo interesente de la literatura para niños es la exploración que se hace de la fantasía y en la que se sumergen los pequeños lectores.

"Están esos niños que leen en la cama, escondidos, con una linterna para que sus papás no los vean, y otros a los que les cuesta leer, pero hay un común denominador al momento de conmoverse emocionalmente se establece un vínculo, un compromiso con el narrador", apunta el escritor chileno.

Paredes asegura que a partir de ese momento, el joven lector da su confianza al autor en lo que describe como la "suspensión de la incredulidad" y se deja llevar por la historia, gozándola.

Benito Taibo considera que una de las grandes cosas que le ha pasado a las personas que promueven la literatura fue la aparición de Harry Potter, haciendo que niños leyeran libros de más de 800 páginas y hasta los siete capítulos que integran esta serie.

"Harry Potter hizo lo que nosotros no pudimos en mucho tiempo que fue que el chavo perdiera el miedo por el libro como objeto cultural", asegura el autor mexicano, quien visualiza dos tipos de miedo cuando por primera vez se enfrenta uno al libro: el miedo al contenido y el miedo al objeto cultural, "ese cuadrángulo de papel con tinta que espanta".

Una vez superados estos y se conoce lo que lleva dentro, ese libro "te puede cambiar la vida".