La figura paterna y del hombre noble, el legado de Cordero en cine y TV

Las figuras paternas y de hombre noble que el actor encarnó fueron su sello en el cine y la televisión, según críticos
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joaquin cordero  (Foto: Alfredo Pelcastre, )
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| Otra fuente: CNNMéxico

Con más de 160 películas, el paso del actor Joaquín Cordero en el cine y la televisión dejó huella en el imaginario del mexicano con sus personajes llenos de "nobleza, protectores y paternales", según críticos del séptimo arte y la pantalla chica.

En la llamada Época de Oro del cine mexicano (1936-1957), donde dominaban personajes prototípicos, Joaquín Cordero no era el galán cantor que representaban ídolos populares como Pedro Infante y Jorge Negrete, aunque encarnaba el concepto de la "nobleza moral del hombre citadino", en palabras del crítico de cine Jorge Ayala Blanco.

"Esa idea del hombre duro pero en el fondo capaz de gran ternura es lo que lo hizo un personaje entrañable para la masa", dijo el investigador a CNNMéxico.

El legado que deja este actor quien falleció este martes a los 89 años radica en los personajes que interpretó a lo largo de 75 años de trayectoria artística.

En Las dos huerfanitas (1950) película por la que ganó el premio Ariel a Mejor coactuación masculina es posible encontrar esa peculiaridad noble de sus personajes. En esta adaptación de la cinta francesa Le due orfanelle, Cordero da vida a un bondadoso boxeador que protege a dos hermanas que escaparon de un orfanato en busca de su madre enferma.

"Es mucho más que el estereotipo del galán popular. Lo que le da fuerza es precisamente ser un personaje fornido pero lleno de nobleza, de alma", dijo Ayala Blanco.

El crítico también encuentra esa característica bondadosa de Joaquín Cordero en el filme dirigido por el español Luis Buñuel El río y la muerte, al interpretar a un joven que se niega a la violencia en la que se encuentra inmersa su familia, enfrentada con otra en un pueblo.  

En la cinta, Cordero aparece dentro de una cápsula donde se recupera de un accidente, algo metafórico en el discurso de Buñuel quien logra "inmovilizar a un tipo de hombrón que era Joaquín Cordero", mencionó Ayala Blanco.

Un "patriarca" de las telenovelas

Ese carácter protector de Joaquín Cordero también dejó marca en la pantalla chica con las figuras paternas que encarnó en más de 30 melodramas a lo largo de 52 años.

"Como papá, (Joaquín Cordero) hace grandes figuras paternas, tanto en positivo como en negativo, figuras de autoridad y conseguir eso no es cualquier cosa porque si con una figura estamos peleados los mexicanos es con la figura paterna. México es un país de madres de familia, de matriarcado, que él haya triunfado tiene mucho mérito", dijo a CNNMéxico el crítico de televisión Álvaro Cueva.

"Era un personaje muy popular, le llegaba a la gente más sencilla, tenía esa capacidad, lo mismo lo quería el pobre, que el rico, por esta ausencia de poses —en la industria del espectáculo hay muchas poses, incluso aunque seas bueno en términos morales—, él era a lo suyo", dijo Cueva.

Para este experto de la televisión mexicana, Joaquín Cordero, cuya primera telenovela fue Mi amor frente al pasado (1960), se caracterizó por escoger "proyectos dignos" que no atentaran contra su imagen y sus creencias.

"La cuestión con don Joaquín Cordero es que su actuación no era solo tenerlo en pantalla, sino era una participación especial", dijo Álvaro Cueva y recordó el melodrama Amor en silencio de 1988 en el que participó el actor nacido en Puebla.

"El señor interpretó a un patriarca mexicano en dos generaciones: un padre de familia con hijos adolescentes y luego era un anciano, lo que le permitió desarrollar como actor un trabajo muy fino, muy elegante, sin dejar de ser un trabajo telenovelero; era un personaje muy completo".

Ganador de un premio Ariel a Mejor coactuación masculina en 1951 por la cinta Las dos huerfanitas, Joaquín Cordero fue uno de los últimos integrantes de una generación dorada en el cine mexicano junto a figuras como Pedro Infante, Mario Moreno Cantinflas y Silvia Pinal, entre otros.

"Personajes como él ya no vamos a tener jamás, porque ya no tenemos a esos actores que son de la última etapa de la época de oro del cine nacional, quedan muy pocos".

Su participación en la pantalla chica se da pocos años después de la llegada de la televisión a México, "como una gran figura, con una presencia muy grande y muy estelar".

"No tenía necesidad de hacer televisión, él ya tenía una carrera, él ya tenía lo suyo, para solo dedicarse a la vida contemplativa….(sin embargo) lo sedujeron con buenos proyectos (televisivos)".

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