"La violencia en México está desapareciendo los sueños": Élmer Mendoza

Hace dos años, un amigo del escritor falleció en un tiroteo en Sinaloa; hoy, el autor de novelas policiacas tiene un plan para honrarlo
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Autor: Arturo Ascención | Otra fuente: CNNMéxico

Álvaro Rendón Moreno, conocido como El Feroz, fue asesinado hace casi dos años en un poblado del municipio de Salvador Alvarado, Sinaloa, en el noroeste de México.

La policía encontró su cuerpo dentro de un automóvil, con impactos de bala. Pareciera una noticia policiaca sobre la muerte de algún integrante del crimen organizado, sin embargo, El Feroz no era ningún delincuente, era un profesor de la Escuela de Filosofía y Letras en la Universidad Autónoma del estado.

Autoridades universitarias y amigos lamentaron el asesinato de un hombre que había estado en el lugar y en el momento equivocado, en medio de las batallas de grupos criminales, en las que no estaba involucrado.

A Rendón Moreno le decían El Feroz porque lo había leído todo y quería leer más. Podía pasar horas hablando de literatura y de béisbol, de acuerdo con relatos de quienes lo conocieron.

El novelista sinaloense Élmer Mendoza (Culiacán, 1949), uno de los autores de origen norteño que ha despuntado a nivel nacional, incluyó al Feroz como uno de los personajes de sus ficciones, en la historia que tiene como título Balas de plata.

Y volvió a recordarlo el pasado 13 de marzo, durante una visita a la segunda feria del libro que organiza la Universidad Autónoma del estado de Nuevo León (UANL), en el noreste de México, otra zona del país afectada por la violencia y el crimen organizado.

El telón de fondo

En uno de los muros de la Biblioteca Universitaria Capilla Alfonsina, de la UANL, frente a la que pasan jóvenes con la playera del equipo de Tigres, se lee una frase del ensayista mexicano Alfonso Reyes:

“Defended, contra las nuevas barbaries, la libertad del espíritu y el derecho a las insobornables disciplinas de la verdad”.

En su interior, en la sala de usos múltiples, ante lectores de su obra, Élmer Mendoza habla con el escritor Eduardo Antonio Parra (también amigo del Feroz) sobre su novela más reciente, Nombre de perro (2012).

En ella, al igual que en Balas de Plata (2008) y La prueba del ácido (2010), el protagonista es Édgar El Zurdo Mendieta, un policía judicial de Sinaloa que mantiene una amistad con ciertos narcotraficantes, al tiempo en que investiga crímenes (como el asesinato de un dentista) y trata de lidiar con su faceta de padre.

La violencia en Sinaloa, estado donde nació el narcotraficante más poderoso de México, Joaquín El Chapo Guzmán, es uno de los ingredientes habituales en los relatos policiacos de Mendoza, al igual que el sentido del humor.

Aunque el autor menciona en la sala de la UANL que el narcotráfico y sus efectos solo son un telón de fondo para sus historias, cree que es ineludible y honesto tocar esos temas, porque forman parte de una realidad que se puede palpar en las calles. 

“Nunca me han llamado, ni los buenos ni los malos”, dice cuando le preguntan si alguna vez ha tenido un problema por meterse con temas de riesgo, aunque sea por medio de la ficción, en un género que algunos han llamado como "narcoliteratura".

En los primeros párrafos de Nombre de Perro, incluso se plantea una escena en la que el presidente de México habla de infiltrar a uno de sus hombres en una reunión con narcotraficantes para tratar de sacar ventaja en la guerra contra el crimen.  

“Había matazones a cualquier hora”

Un día después de la presentación de su libro en la feria UANLeer 2013,  Mendoza habla con CNNMéxico en un hotel de la ciudad de Monterrey.

El edificio está a unos 8 kilómetros de la zona del Casino Royale, donde murieron más de 50 personas, en 2011, después de que integrantes del grupo criminal de Los Zetas quemaran el lugar. 

Algunos taxistas que llevan a los visitantes del hotel hacia otros puntos de la ciudad recomiendan no salir de noche, aunque reconocen que la situación de inseguridad ya no es tan grave como llegó a serlo hace un par de años.

“Había matazones a cualquier hora, en las calles”, indica un conductor,  para luego señalar hacia su derecha la zona del Barrio Antiguo y decir que muchos negocios cerraron por los hechos violentos.

“Un asunto que yo veo gravísimo es la desaparición de los sueños”, dice Mendoza, autor de El amante de Janis Joplin, respecto al panorama de violencia y pobreza que percibe en el país.

El novelista comenta en la entrevista que, en el pasado, los niños podían hablar sobre sus expectativas respecto al futuro. “Ahora es un país que vive al día. Jóvenes que viven al día, eso se me hace muy peligroso, porque son muy fáciles de victimizar”.

El catedrático de la Universidad Autónoma de Sinaloa dice que en sus novelas, al igual que en otras expresiones artísticas del norte de México, hay una mezcla entre la utopía y lo irónico, como respuesta a los hechos violentos.

“No nos pasó inadvertido lo que estaba pasando en la realidad”, explica respecto al surgimiento de varios autores del norte de México, que desde su perspectiva “abrieron al país”, cruzaron muchas fronteras y establecieron una identidad propia.

“El arte siempre está relacionado con situaciones extremas. Las crisis generan ideas”, comenta el hombre cuyos relatos han sido traducidos al portugués, italiano, alemán, francés y ruso.

La esperanza

Mendoza, ganador del Premio Tusquets Editores de Novela, cree que la promoción de las letras, con programas como el de Salas de lectura, que acercan los libros a las amas de casa, los niños y los jubilados, son algunas de las acciones que representan una esperanza de cambiar el panorama de violencia en varias regiones del país.

En su labor como promotor de la lectura, cuenta que ha tenido la oportunidad de visitar preparatorias y secundarias en ejidos del estado de Sinaloa, donde le ha sorprendido observar las ganas que tiene la gente de participar, de involucrarse en los relatos.

Con la idea de que la literatura puede contribuir a sanar una herida, habla sobre un proyecto dedicado a uno de sus amigos, al que encontraron muerto hace casi un par de años, cerca del poblado de Caitime, en Sinaloa.

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“Lo que vamos a hacer es fundar una biblioteca ahí, que se va a llamar como él. Si creemos en lo que hacemos, tenemos que contraponerlo directamente”, dice respecto a un plan para honrar la memoria de su amigo El Feroz, en el lugar donde murió hace casi un par de años y con aquello que fue una de sus grandes pasiones en la vida: los libros.

De acuerdo con autoridades del gobierno de México que comenzó a operar el 1 de diciembre pasado, en el sexenio pasado murieron unas 70,000 personas en el país, como resultado de enfrentamientos entre bandas de crimen organizado y de esos grupos contras las fuerzas de seguridad.

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