Una 'joya' panorámica de la antigua Ciudad de México 'vuelve' a la vida

La imagen, de 155 años de antiguedad, une cinco imágenes que en conjunto miden 29.9 metros de largo y 1.9 de ancho
| Otra fuente: CNNMéxico

La primera fotografía panorámica de la Ciudad de México fue tomada hace 155 años por el explorador francés Désiré Charnay. La imagen, captada en el corazón de la ciudad, fue restaurada por un grupo de profesores y especialistas, informó este miércoles el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH)

La panorámica está formada por cinco fotografías en blanco y negro que, según investigadores, fueron tomadas en 1858, durante los 11 meses que Charnay permaneció en la Ciudad de México (desde su llegada en 1857), antes de iniciar un viaje por el sureste del país.

“Las cinco imágenes quizá fueron tomadas desde el techo del Templo de San Agustín, posterior sede de la Biblioteca Nacional de México (fundada en 1867), entre las calles República de Uruguay e Isabel La Católica, en el Centro Histórico de la Ciudad de México, lo que consideramos a partir de las áreas capturadas, que abarcan desde la Alameda, pasando por la plaza de Santo Domingo, la Catedral Metropolitana, Palacio Nacional, hasta San Lázaro”, explicó Fernanda Valverde Valdés, coordinadora de la Especialidad en Conservación y Restauración de Fotografías de la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía.

La pieza es una joya en términos técnicos porque era una proeza hacerla en esa época. Charnay usó la técnica fotográfica en papel más antigua, usada a mediados del siglo XIX: el papel salado, a partir de negativos de colodión sobre vidrio.

“Charnay usó como negativos cinco placas de vidrio que tenían que prepararse para sacar la foto, para ello eran recubiertas con una sustancia llamada colodión, después se metían en un baño sensibilizador de nitrato de plata y aún húmedas, se introducían en la cámara para sacar la fotografía; inmediatamente después, la placa debía sacarse, revelarse y fijarse la imagen antes de que se secara el barniz de colodión sobre el vidrio”, explicó Valverde.

“Realmente era toda una faena pues no sólo se necesitaba la cámara y todos los materiales químicos para obtener las tomas, sino además, ahí junto debían tener el laboratorio para procesar cada cristal de manera inmediata”.

Charnay debió tener mucha destreza porque en su época era muy complicado la realización de panorámicas, sobre todo hacer que cada fotografía coincidiera perfectamente con la siguiente, es decir, que existiera una exacta unión entre la secuencia de las imágenes, cada una de 28.5 centímetros de ancho y aproximadamente 41 de largo, de acuerdo con Valverde.

La imagen vuelve a la vida

La restauración se realizó en varios periodos entre el 2008 y el 2012 y estuvo a cargo de las profesoras Estíbaliz Guzmán y Diana Díaz, junto con tres generaciones de alumnos de la Especialidad en Conservación y Restauración de Fotografías de la ENCRyM.

Primero hicieron un diagnóstico del estado de las imágenes, identificaron que zonas estaban deterioradas e hicieron estudios de fluorescencia de rayos X y espectroscopio infrarroja para saber de qué materiales estaban hechas.

El uso de una tela como soporte provocó arrugas en las imágenes, que adquirieron la textura y forma del textil, además de suciedad, dobleces en las orillas y desvanecimiento.

Los restauradores estudiaron una segunda impresión de la imagen que se encuentra en la Biblioteca de París, Francia (un regalo que Charnay hizo a Napoleón III), y a partir de eso idearon la mejor forma de montar las fotos para garantizar su conservación.

Primero retiraron la tela que fungía como soporte, luego se limpió cada imagen sin quitar la cera que les había sido colocada originalmente (y que ayudó a su preservación). Luego retiraron las manchas producidas por los adhesivos, se repararon las roturas y se aplanó el reverso de las imágenes para que perdiera la forma y la textura de la tela.

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Finalmente se montaron las fotografías en materiales naturales, como papel japonés para uniones, respaldo de cartulina, hilo de seda, plástico de poliéster inerte y cinta de aluminio para asir todos los materiales y funcionar como sellador que retarde el ingreso de humedad.

La vista panorámica será entregada este 20 de marzo a la Mapoteca Manuel Orozco y Berra, de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación, junto con recomendaciones de cuidado, como evitar su exhibición, para que la luz y la humedad no provoquen el desvanecimiento de la imagen.

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