El teatro recuerda las tragedias griegas para criticar violencia en México

La obra 'La sangre de Antígona', de la Compañía Nacional de Teatro, llama a una reivindicación de la sociedad, en el Festival Cervantino
| Otra fuente: CNNMéxico

El teatro mexicano utilizó el foro del Festival Internacional Cervantino 2013 para realizar varias presentaciones en contra de la violencia en México.

El eco de este "grito", hecho por la Compañía Nacional de Teatro contra las muertes en el país, ocupó las edipodias de Sófocles, los años de la Guerra Civil española y los decesos ocasionados por la lucha contra el crimen organizado en México.

"Hay colgados que no tienen tiempo ni lugar, hay una hermana que quiere enterrar a su hermano en cualquier tiempo y en cualquier espacio", dijo  en entrevista Ignacio García, director de la puesta en escena La Sangre de Antígona, que muestra una historia atemporal con una problemática en común de la humanidad: la guerra.

La ciudad de Guanajuato fue el escenario del estreno de La Sangre de Antígona, basada en las metáforas que el escritor y dramaturgo español José Bergamín (1895-1983) creaba a partir de tragedias griegas para criticar a la guerra en su país, una crítica que lo llevó al exilio en la década de 1930.

Una de esas tragedias es la de Antígona, la hija de Edipo, rey de Tebas, quien ve morir a sus dos hermanos en combate y que se encuentra en una encrucijada cuando el nuevo gobernante no permite que se entierre a uno de ellos como una forma de castigo por su traición.

"Antígona decide gritar, acusar, reivindicar que lo que se está haciendo es injusto, que por mucho que esa ley esté promulgada, si atenta con los valores humanos mínimos, no debe ser respetada", señaló García.

Para este director español, La Sangre de Antígona se convierte en una reflexión social sobre el modo de actuar ante la violencia, utilizada por algunos grupos de poder como herramienta y secuestro, "no solo fisico, sino ideológico y moral de una sociedad", por lo que es una discusión que no pierde vigencia.

"El grito es el mismo. Como diría Aristóteles en su poética, la historia se basa en explicar lo que pasó y el teatro lo que pasa siempre. Siempre que hay una ambición de poder, hay el uso de violencia indiscriminado, siempre hay víctimas colaterales, siempre hay una sociedad que acaba pisoteada y siempre hay quien se atreve a denunciar", dijo el director.

García, quien ha trabajado por varios años en México, dijo que la puesta teatral se ajusta a la actual violencia que se vive en varios estados mexicanos, en específico con las acciones del crimen organizado, mutilando a sus rivales para exponerlos después en público con el fin de causar miedo y mostrar su poder, lo que parece ser para García "una sociedad privada de la libertad por un poder tiránico".

"Existe una paradoja de si hablar de eso es dar testimonio o dar publicidad a la violencia, es una línea estrecha; evidentemente si se ahorca a diez personas en un puente, eso debe ser contado porque si se calla no hay posible rebelión contra eso, pero a la vez que se cuenta se está dando publicidad a aquel que genera violencia, y se le está dando más poder", dijo Ignacio García.

En un punto de la obra, la protagonista de La Sangre de Antígona pone al elenco en escena y al público asistente en un momento decisivo para tomar una posición sobre la violencia, del mismo modo que lo hicieron los escritores contemporáneos a Bergamín al combatir la guerra en España desde distintas trincheras.

Ignacio García detalló que después del Festival Internacional Cervantino, se contempla que esta puesta en escena llegue "a entornos donde la violencia necesite la reflexión", con España como destino el próximo año.

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