¿Pensar como hombre te hará buena líder?

La mujer puede ser criticada por su dureza o falta de autenticidad. La clave: eliminar estereotipos.

3 tips de liderazgo femenino

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A menudo las ejecutivas que no se sienten cómodas dando una imagen de ‘jefa’, pueden optar por suprimir sus características más suaves. (Foto: Getty Images)
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¿Cómo pueden las mujeres evitar la trampa de género en el ámbito laboral y dentro de ellas mismas? Aquí algunas recomendaciones: 

  • No desestimes tu propio liderazgo: Los estereotipos influyen no sólo en las opiniones de los otros, sino en las percepciones de uno mismo. Además, es más frecuente que las mujeres eviten pedir lo que les corresponde, temiendo que si utilizan la política para abordar sus necesidades y demandar sus derechos serán vistas como egoístas. Por eso es importante que las ejecutivas no se autolimiten y confíen en sus propias capacidades.
  • Logra un equilibro exacto: Ciertas situaciones demandan un tipo de liderazgo en específico, por ello, las mujeres líderes podrían necesitar adaptar su conducta dependiendo de si están tratando con superiores o con inferiores. Con los jefes, necesitan demostrar que pueden enfrentar los problemas y tomar decisiones difíciles, y, al mismo tiempo, tienen que evidenciar que son compasivas y accesibles con sus empleados.
  • Encuentra tu estilo: La investigación demuestra que las mujeres ejecutivas más exitosas usan una mezcla de conductas masculinas y femeninas. Sin embargo, la clave para manejar esta tensión es la conciencia de entenderse a sí mismas y su estilo de liderazgo.

La tarea es de ambos géneros

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A pesar de que creemos que las diferencias de género merman en las sociedades más progresivas, la investigación sugiere que el desarrollo de la sociedad acentúa las diferencias entre hombres y mujeres. (Foto: Getty Images)
equidad  A pesar de que creemos que las diferencias de género merman en las sociedades más progresivas, la investigación sugiere que el desarrollo de la sociedad acentúa las diferencias entre hombres y mujeres. /  (Foto: Getty, )

La trampa de género también afecta a los hombres que a menudo necesitan estar más atentos a las barreras inconscientes que imponen a las mujeres. En especial, necesitan estar más atentos a sus prejuicios hacia las líderes mujeres y trabajar para disipar sus opiniones.

Investigaciones demuestran que, a menudo, la información brindada por una mujer se recibe de manera más positiva cuando se desconoce su género.

Así, los estereotipos interfieren con la habilidad de una persona para mantener la neutralidad y para abstenerse del prejuicio y necesitan ser controlados y abordados.

Además, son numerosas las conductas o actitudes que tienen un sesgo positivo cuando se las asocia con un hombre y negativo al asociarlas con una mujer.

Por lo tanto, los hombres necesitan ser más cuidadosos con los atributos que otorgan a ciertas conductas, ya sean de hombres o mujeres.

Esto también tiene implicaciones para las empresas, pues si un hombre y una mujer son cada vez más diferentes, su labor vital es abordar y gestionar estas diferencias.

*Ginka Toegel es profesora de Conducta Organizacional y Liderazgo en el IMD y directora de Estrategias para el Programa de Liderazgo.

La dificultad de ser líder auténtica

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Un buen jefe debe asumir el rol de líder e inspirar a sus empleados para que lo sigan. (Foto: Getty Images)
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Una investigación reveló que las mujeres se sienten obligadas a ocultar sus instintos competitivos, aun entre ellas.

En un ejercicio donde se dio una asignación abierta a un grupo de género específico, los grupos femeninos elaboraron esquemas grandilocuentes para salvar al mundo, mientras que los grupos de hombres a menudo usaron su sabiduría colectiva para resolver temas importantes para sus carreras.

Este experimento reveló la presión que se ejerce sobre las mujeres para pensar de manera colectiva y desinteresada, aun en un 'entorno seguro' sin hombres.

Desgraciadamente, el reto no son sólo las opiniones masculinas, sino también las opiniones de las mujeres sobre ellas mismas y sobre sus colegas femeninas, generando barreras autoimpuestas que las dejan balanceándose entre dos conjuntos de expectativas opuestas.

Si su conducta confirma el estereotipo de género, carece de credibilidad y parece incompatible con la visión tradicional del liderazgo. Sin embargo, si coincide con el ejemplo tradicional, carece de autenticidad. Es una situación de pérdida contra pérdida.

La líder cae en la trampa del género

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Las mujeres tienden a sentirse obligadas a jugar la función masculina que está estrechamente ligada a la imagen estándar del liderazgo. (Foto: Getty Images)
ejecutiva  Las mujeres tienden a sentirse obligadas a jugar la función masculina que está estrechamente ligada a la imagen estándar del liderazgo. /  (Foto: Getty, )

Algunas mujeres ejecutivas asumen que necesitan actuar como hombres para progresar y por ello imitan características que se consideran típicas de la conducta masculina y que son la base de las expectativas de conducta de un buen líder, como firmeza, competitividad y enfoque en la tarea.

El problema para las mujeres que se esfuerzan por seguir estas conductas de liderazgo, es que rara vez son juzgadas de la misma manera que los hombres.

Aun si su conducta es menos extrema que la de sus colegas masculinos, pueden seguir siendo consideradas de manera negativa simplemente porque el umbral de conducta 'aceptable' es a menudo inferior para las mujeres.

A menudo, una mujer que adopta un estilo firme, de comando y control, es vulnerable a ser catalogada como "perra".

Como señala Penelope Trunk, columnista de la revista Business 2.0, "no existe contraparte masculina para este término, porque los hombres que exhiben estas características son promovidos".

En otras ocasiones, las mujeres sienten la necesidad de moderar sus cualidades más expresivas sonriendo menos o usando un tono de voz más grave. Sin embargo, esto las pone en riesgo de violar los estereotipos de género, que tradicionalmente esperan que las mujeres sean gentiles y afectuosas, y en cambio aparentan hipocresía, dice la revista Expansión CEO en un artículo publicado en su edición de diciembre de 2012.

Según una investigación reciente, esta situación es mucho más que un acto de equilibrio entre las expectativas esperadas en un líder y las expectativas específicas de género para ellas. Por lo tanto, las mujeres tienen que ser conscientes de cuáles son las características de liderazgo que cultivan y cuáles suprimen para lograr el éxito. 

*Ginka Toegel es profesora de Conducta Organizacional y Liderazgo en el IMD y directora de Estrategias para el Programa de Liderazgo.