El Warren Buffett mexicano se llama Fernando Chico Pardo

Con su estrategia de inversión escaló 18 lugares en el ranking Los 100 Empresarios más Importantes; arriesgó su propio capital en Asur y Carrix. En la primera ha hecho subir 350% el título accionario.
Fernando chico pardo  (Foto: Ramón Sánchez Belmont / Archivo Expansión)
Gonzalo García
CIUDAD DE MÉXICO (CNNExpansión) -

Fernando Chico Pardo, el presidente del Grupo Aeroportuario del Sureste (Asur), que opera nueve aeropuertos en México, y uno de los principales accionistas de la estadounidense Carrix, el mayor operador privado de puertos del mundo, dice que las oficinas de Promecap son su family office: la base de operaciones donde decide sus inversiones.

Promecap es la empresa de banca de inversión privada que él también preside. “Nos presentan cualquier tipo de empresas, y aquí las analizamos”, afirma.

Desde su creación, a finales de los 90, hasta hoy, esta compañía de inversión estudió más de 600 empresas y metió dinero en poco más de 20. El retorno siempre fue positivo entre 2002 y 2010, según un análisis de una consultora.

El rey de Los 100 Empresarios

Sin embargo, las operaciones que hizo de forma individual -su entrada en Asur, en 2004, y en Carrix, este año-, son las que llevaron a Chico Pardo al puesto 28 en el ranking 2014 de Los 100 Empresarios más Importantes de México de la revista Expansión, cuya suscripción está disponible en el Kiosko Digital.

Es el ejecutivo que logró escalar más posiciones en el listado. Recorrió 18 lugares desde la posición 46, que ocupaba en 2013.

El CEO del fondo Vander Capital, Roberto Charvel, lo compara con dos de los inversionistas más famosos del mundo: “Es lo más cercano que tenemos a George Soros o Warren Buffett. Es uno de los manejadores de capital privado más exitosos”.

Sin embargo, Chico Pardo se considera a sí mismo más un empresario que un inversionista. No le gusta quedarse esperando a recibir dividendos. “Busco inversiones activas en donde puedo participar en la administración y añadir valor en la empresa”, dice.

¿Cuál es su fórmula?

El primer paso es el estudio de las compañías. Las elegidas deben cumplir cuatro requisitos: “Tiene que tener un contenido mexicano importante. Tiene que tener potencial de crecimiento. Tiene que haber cosas que yo pueda mejorar personalmente. (...) Y debe estar a un precio adecuado”, cuenta.

El segundo paso es la forma de entrar en la empresa. Promecap utiliza Certificados de Capital de Desarrollo, un instrumento financiero que no invierte en el mercado, sino en compañías privadas. Por esta vía, Chico Pardo invierte su dinero y el de otros jugadores, como fondos de pensiones administrados por instituciones financieras.

Pero, en algunos casos, el empresario prefiere arriesgar su propio capital de manera individual, y no a través de Promecap.

“La regla es clara. Si son inversiones más pequeñas, de 50 millones de dólares (mdd) o así, arranca Promecap y yo tomo una participación de por lo menos 15%. Si es una inversión mayor, soy yo solo”, dice.

Con esta fórmula, Chico Pardo escaló 58 puestos en el ranking de Expansión desde 2010, cuando ocupaba el lugar 86.

La mano derecha de Carlos Slim

El empresario nació en 1952 en la Ciudad de México, estudió en la Universidad Iberoamericana y fue socio de Carlos Slim: la mano derecha financiera del magnate. Durante más de una década, ayudó a construir el imperio de Grupo Carso, desde sus iniciales inversiones inmobiliarias hasta sus compras de cadenas como las tiendas Sears.

A finales de los 90, salió del conglomerado para fundar Promecap, en un principio asociado con el propio George Soros, famoso por sus inversiones en el mercado de divisas.

Con esta compañía, logró un retorno promedio de 30% en sus inversiones entre 2002 y 2010, según una evaluación de la consultora The Boston Consulting Group.

“Todas las inversiones han tenido retornos positivos”, destaca este análisis. La firma logró estos resultados invirtiendo a menudo en deuda y en activos con una situación financiera delicada.

“Se dedica a hacer reestructuras operativas y financieras (...) y su potencial de crecimiento es muy interesante”, dice el especialista en capital privado, Luis Perezcano.

Asur y Carrix, sus inversiones estrella

Chico Pardo hizo sus dos principales inversiones de forma individual. La primera fue Asur. El empresario entró en 2004 en la compañía que maneja los aeropuertos de Cancún, Cozumel y Oaxaca, entre otros, y fue nombrado presidente un año después.

Desde entonces, las acciones de Asur subieron más de 350% y el EBITDA -un indicador que refleja la fortaleza de las finanzas de una compañía- creció más de 160%. Bajo su gestión, el grupo logró los ingresos comerciales por pasajero más elevados del sector, según el analista de Vector Casa de Bolsa, Marco Montañez.

La segunda inversión de Chico Pardo, en 2014, fue la compra de 49% de FRS Capital, tenedora de Carrix. Los dueños de la empresa, la familia Smith-Hemingway, recibieron más de 100 ofertas, pero al final se decidieron por el mexicano porque les convenció su faceta de inversionista activo.

“Soy un socio que me considero operador. Entonces, estás dispuesto a arriesgar tu capital con el de ellos”, dice Chico Pardo. Al mexicano le interesó el potencial de crecimiento de Carrix. “Estos negocios, los puertos, históricamente han crecido tres veces el crecimiento del PIB mundial”, dice.

La cantidad que pagó no fue pública, pero admite que fue de varios cientos de millones de dólares. “De mi inversión, menos de 20% fue utilizada para pagar a los que se fueron y 80% fue capital primario”, cuenta.

Con este aumento de capital, en el que también participó la familia Smith-Hemingway, Carrix reestructuró sus finanzas y comenzó a invertir en el desarrollo de puertos, como el de Tuxpan, Veracruz.

“Hay muchísimo que hacer. Siento que México necesita puertos de nivel mundial, y no los tenemos”, dice el empresario.

Gruma, la que se le escapó de las manos

En ocasiones, sin embargo, la voluntad del empresario de participar de forma activa en los negocios causa recelo en los dueños de las compañías donde quiere invertir. Chico Pardo anunció, en octubre de 2012, su intención de comprar 23% de las acciones de Gruma, la productora de harina de maíz y tortillas.

Su fundador, Roberto González Barrera, había fallecido dos meses antes. Pero los herederos impidieron la operación, al ejercer su derecho preferente de compra sobre ese porcentaje, que estaba en manos del gigante estadounidense Archer Daniels Midland.

Las acciones de Gruma subieron 93% en el último año. “Demostró que tenía visión al buscar participar ahí”, dice el director de Análisis de Monex Casa de Bolsa, Carlos González.

Chico Pardo prefiere no hablar del pasado. “Yo para atrás ni para agarrar vuelo”, dice. El empresario se centra ahora en el crecimiento de Asur y Carrix y todavía planea entrar a un negocio nuevo este año. “Tengo tres opciones maravillosas. De tecnología”, dice.

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*Con información de Cinthya Bibian.

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