Los productos orgánicos ganan mercado

El cultivo sin fertilizantes ni pesticidas ha incrementado su producción en tan sólo 5 años; los comercializadores exploran cómo captar más consumidores, en un mercado considerado gourmet.
Pablo Muñoz-Ledo, considerado el pionero del retail orgánico
Blanca Juárez

Hace seis años, cuando Pablo Muñoz-Ledo abrió en el DF la primera tienda de productos orgánicos Aires de Campo, mucha gente sólo entraba, veía la mercancía, leía las etiquetas y salía sin comprar. “Era como en el museo, si algo les gustaba lo contemplaban, pero luego se iban”, recuerda.

Desde entonces, el cultivo de productos orgánicos, que no utiliza fertilizantes ni pesticidas químicos y ofrece mejores precios a los agricultores, ha aumentado de manera significativa, aunque ampliar el mercado es todavía un reto.

En 2001 había 103,000 hectáreas en México dedicadas a estos cultivos y de esa superficie dos terceras partes se destinaron al cultivo de café, apuntan datos de la Universidad de Chapingo. 95% de la producción se exportó y la derrama económica fue de 34.2 millones de dólares (mdd).

Cuatro años después, el área de cultivos orgánicos casi se triplicó y había 83,000 productores. La mitad de la producción era de hierbas aromáticas y medicinales, hortalizas, cacao y frutas, y 15% de la producción se consumía en el país. El negocio valía 270 mdd.

En México, existen alrededor de 140 tiendas especializadas en productos orgánicos, según Vinculando, organización que promueve el desarrollo sustentable, el comercio justo y el consumo responsable en América Latina. Los estados con más tiendas son el DF, el Estado de México, Morelos, Querétaro y Puebla.

Quienes venden productos orgánicos tienen diferentes visiones del negocio y enfrentan dificultades para crecer.

Algunos prefieren operar en pequeña escala, como Bensi Levy, empresario venezolano del ramo del vestido, que incursionó en la producción y venta de productos orgánicos.

Levy compró un pequeño rancho en Morelos y se dio cuenta de que los productores de orgánicos tenían dificultades para colocar su cosecha: no tenían gente capacitada y se enfrentaban al ‘coyotaje’ en las centrales de abasto.

En 2002, Levy abrió The Green Corner, una tienda-restaurante en la colonia Condesa del DF, para dar salida comercial a la producción de orgánicos. Ahora cuenta con cuatro sucursales, aunque después de cinco años opera con pérdidas. Su expansión ha sido subsidiada por otros negocios de Levy,

“Cada semana llegan decenas de personas que nos quieren comprar las tiendas o convertirlas en franquicia pero yo no quiero eso, ésa no fue la idea original”, comenta Levy.

Otras empresas siguen modelos diferentes. Aires de Campo, la principal comercializadora de productos orgánicos, adoptó estrategias de mercadotecnia y experimentó con el esquema de franquicias.

“Empezamos a empacar y envasar con una marca que generara confianza y que incluyera la certificación”, dice Guadalupe Latapí, socia de la firma. En 2002 abrió su segunda tienda, Biocentro. Luego abrió ocho franquicias, pero, según Latapí, “fue un desastre”.

Después, Wal-Mart les solicitó productos para una marca propia (Vía Verde) que se vende en Superama, Sam’s y Wal-Mart. Posteriormente, Aires de Campo entró a Comercial Mexicana, Chedraui, Soriana, Costco, El Palacio de Hierro y Liverpool. Existen diferencias sobre el alcance del mercado de productos orgánicos, que llegan a ser 30% más caros que los convencionales y son considerados alimentos gourmet.

“No son para masas”, asegura Latapí. “La gente que los compra toma en cuenta la calidad más que el precio y, regularmente, son personas de clase media y media alta”.

Pero no todos piensan igual. Rita Schwentesius, investigadora de la Universidad de Chapingo, dice que los productos orgánicos deben ser accesibles a todos. Con esta premisa, surgió, en 2004, la Red Mexicana de Tianguis y Mercados Orgánicos, iniciativa de un grupo de la universidad. Cada fin de semana se instalan 13 tianguis en nueve estados.

Muñoz-Ledo, considerado el pionero en el retail orgánico, redujo su participación en Aires de Campo en 2005 y se desligó de ella. Pero creó Bionexos, que agrupa a varias organizaciones de productos orgánicos y otros rubros.

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