México produce madera sin deforestar

Una maderera ejemplar en Michoacán ha terminado con el desempleo de la región; para dar trabajo a 1,229 personas ha creado varios negocios aprovechando y cuidando el bosque.
La comunidad de Nuevo San Juan creó un negocio modelo. (Césa
Jesús Hernández

Hay un lugar verde y seguro en Michoacán donde el desempleo está desterrado y los salarios son el triple del promedio. ¿Utopía? Es la Comunidad Indígena de Nuevo San Juan Paricutiro (NSJP). A 23 kilómetros del volcán Paricutín, está este enclave maderero que produce 45,000 m3 anuales de tablones de madera certificada. Con una parte fabrican muebles que venden a El Palacio de Hierro, y molduras para Home Depot en EU. Con el desperdicio producen astillas para celulosa y papel; palos de escoba, tarimas; destilan resinas, brea, aceite de pino y aguarrás.

Eso no es todo. Para dar empleo a la comunidad (1,229 comuneros, 900 de ellos empleados directos), han creado una empacadora de frutas, un desarrollo ecoturístico, una embotelladora, una fábrica de fertilizantes y hasta su propia cablera de televisión. “Buscamos proyectos nuevos para hacer más rentable a la comunidad”, comenta Francisco Echeverría, coordinador de Industria de NSJP. En septiembre estrenarán una nave que duplicaría su producción.

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La comunidad siempre cultivó maíz, a pesar de tener los títulos virreinales sobre 18,318 hectáreas de bosque, que explotaban contratistas externos. Pero ‘la gente mayor’ del pueblo decidió dar un giro y en 1981 abrieron un aserradero. La empresa Sepamisa (ahora Crisoba) les dio un adelanto por la venta de astilla, y con el dinero compraron maquinaria. Durante años reinvirtieron sus utilidades y lograron apoyos del gobierno. En 1995 obtuvieron la certificación del Forest Stewardship Council, que verifica el origen de la madera y la reforestación. Han recibido premios hasta de la ONU.

Para Greenpeace, NSPJ es ejemplar. México pierde de 50,000 a 60,000 hectáreas de bosques cada año; es la quinta tasa más alta de deforestación del planeta, según la UNAM. “80% de las reservas forestales del país están en manos de ejidos y sólo con comunidades como NSJP podremos conservar los bosques”, dice Héctor Magallón, de la ONG.

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