Martha Rodríguez, la vida por la empresa

No. 36 del Ranking. Martha S. Rodríguez Rico. 51 años. Originaria de Chihuahua Directora de Administración y Finanzas (CFO) de Grupo Cementos de Chihuahua
Las palabras "no sé" y "no se puede" no están en el vocabula
Gisela Vázquez

Junio 26 de 2006. Son las 11 de la noche y todavía hay movimiento en el corporativo de Grupo Cementos Chihuahua (GCC). Después de una prolongada encerrona, por fin Federico Terrazas, presidente del consejo, decide respaldar la iniciativa de su Chief Financial Officer (CFO). “Martha, si cree que es la mejor estructura para la empresa, adelante”, le oyó decir y corrió al teléfono para ordenar a uno de los banqueros de Barclays en Nueva York, que aumentara el monto de 150 a 250 MDD, y “con condiciones”.

Al día siguiente, el mercado reportó una exitosa colocación privada a un plazo de 12 años y una tasa de interés ‘menor al costo de riesgo país’, tal como condicionó Martha Rodríguez. Los bancos se sorprendieron de que en su primera operación de este tipo la cementera hubiera levantado capital a costos tan atractivos.

Pero no sólo era la primera vez para la empresa; también para ella, que llevaba cinco años como directora de Administración y Finanzas. “Me apasionan los retos”, dice ahora esta financiera, la única CFO de una empresa en Chihuahua, y una de las pocas en todo México (el ranking de Expansión destaca a nueve).

Esta norteña de 51 años es famosa por su singular dureza para negociar. “Las reuniones entre directivos y banqueros semejan a un asalto de boxeo, pero con ella es un aprendizaje mutuo; siempre está tranquila, nunca grita, como otros”, cuenta José Antonio  González, director de Banca de Inversión del inglés Barclays. Cuando otras empresas del sector obtienen plazos de cinco años, ella los negocia a 13, dice Sergio Sáenz, gerente del área Jurídica del grupo. “Somos la envidia del mundo empresarial”, afirma Manuel A. Milán, el director general.

Este olfato le ha permitido obtener financiamientos en los mercados nacionales e internacionales de deuda por un monto de 1,100 MDD.

Desde abajo

La de Rodríguez Rico es una historia de tenacidad en los 34 años que lleva en esta empresa (la número 174 en Las 500 de Expansión). GCC tiene 2,500 empleados, es la cementera líder en Chihuahua y en 2007 hará 60% de sus ventas en EU.

En su pequeña y austera oficina, dice, a manera de broma, que empezó como ‘auxiliar Z’, y así fue. En 1973, a sus 17 años, entró a la compañía como auxiliar de contador, el último puesto en la nómina. “Marthita por sus propios méritos ha ido ascendiendo; es honesta e intachable”, afirma Salvador Terrazas Baeza, el director corporativo que lleva 22 años en la firma y quien la quiere como a una hija.

Ella es una mujer apasionada por su trabajo. Pone el mismo interés a un contrato de un terreno que a uno de 200 MDD, comenta Sáenz. A diferencia de otros CFO, lee los contratos de cabo a rabo, aunque sus abogados ya lo hayan hecho, dice Raúl de la Cruz, quien la conoce desde 1989 cuando él era director de Operadora de Bolsa Serfin. La gente de Barclays constató cómo hizo que un contrato de 250 páginas quedara en 25.

La prueba de fuego

El año 2001 fue un año decisivo para su carrera. GCC modificó su estructura directiva para soportar el paso de una empresa regional a una global y apareció la figura de CFO. Rodríguez compitió por el ascenso con dos compañeros y la balanza se inclinó a su favor por “su capacidad para correr la milla extra”, asegura Milán, su jefe. En cuanto asumió el cargo “nos puso a raya”, comenta. Revisó gastos, castigó viáticos –no más noches en hoteles de 300 dólares– y redujo 20% los costos de administración.

Si durante 28 años se había comprometido con GCC, ese invierno se casó con la compañía. “Ella no tiene interés en casarse porque la empresa es su matrimonio”, relata Salvador Terrazas. El matrimonio y los hijos nunca fueron su objetivo. Vive a pocos minutos de la empresa y no es raro encontrarla un sábado a las cuatro de la tarde en su oficina.

Pero también abre espacio para la familia. “Siempre tiene tiempo para nosotros”, dice su cuñada, Martha Maldonado. Sus sobrinos esperan con ansia la Navidad para ir a esquiar con su tía ‘Nani’ a Ruidoso, Nuevo México. Además, hasta hace un par de años impartió la cátedra de Finanzas y Administración en el Tec de Monterrey campus Chihuahua. “Si nos convoca a alguna plática o trabajo, vamos porque sabemos que es garantía”, menciona Antonio Ríos, director de graduados de la universidad.

Claves de navegación

Y qué hay de los códigos de convivencia en GCC, donde 90% son hombres. Ella no tiene conflicto porque fijó sus propias reglas. Nunca permite que le carguen la maleta, es puntual a las reuniones, y paga su cuenta en los restaurantes. Por su estatus de soltera pudiera levantar sospechas y celos, por eso procura conocer a las parejas de sus compañeros y convivir con ellas. Su agenda de trabajo incluye desayunos y comidas; cenas, nunca.

¿Qué futuro hay para esta CFO que ayudó a que el valor de la acción de la cementera pasara en seis años de 7.8 a 71 pesos? “Por capacidades puede llegar a la Dirección General”, dice sin titubeos Juan Pablo Becerra, analista de Standard & Poor´s (S&P).

Esa decisión sólo le compete a Federico Terrazas. Ella acepta que le gustaría cerrar su ciclo laboral en GCC, pero está consciente de que las empresas y las personas tienen sus ciclos. “Amo a esta compañía pero no es mía”, agrega Martha Rodríguez, quien espera concluir, algún día, la carrera de Leyes y dedicarse a la filantropía en su natal Chihuahua

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