Cemex: ¿qué sigue después de Rinker?

La empresa realizó en 2007 una de las operaciones más audaces con la adquisición de la australi sin embargo la crisis en EU afectó su principal estrategia, y Venezuela y España tampoco ayudar
Si el año pasado fue una pura fiesta para Cemex, este año po  (Foto: )
Adolfo Ortega

Cemex, la tercera cementera más grande del mundo, dio el año pasado uno de los pasos más importantes para consolidar su espíritu globalizador: concluyó con éxito su primera compra hostil. La presa fue la australiana Rinker, compañía que basaba su atractivo en los activos que poseía en Estados Unidos, un mercado prioritario para la firma regiomontana.

Cemex subió del quinto al tercer puesto en el ranking de Las 500 de Expansión.

Luego de negociar durante cinco meses y de aumentar casi 30% su oferta inicial, Cemex ‘convenció’ a los principales accionistas de Rinker de vender su empresa. Una vez que obtuvo el sí, pagó por ella 15,300 millones de dólares (MDD). Gracias a esta compra, las ventas netas de Cemex aumentaron 19% entre 2006 y 2007, al sumar 21,673 MDD, mientras sus activos crecieron 66%.

Como parte de las condiciones que el Departamento de Justicia de EU le impuso a Cemex para aprobar la operación, por cuestiones de competencia, la firma de Lorenzo Zambrano tuvo que comprometerse a vender algunos de sus negocios en los estados de Arizona y Florida. Los recursos de estas ventas los usó para bajar sus pasivos. A pesar de ello, la deuda neta de la compañía cerró el año pasado en niveles muy superiores a los del año previo. Entre 2006 y 2007 su deuda neta creció 225%, al pasar de 5,811 MDD a 18,904 MDD.

En condiciones normales, esta situación no hubiera preocupado a una empresa con experiencia en hacer compras apalancadas, y que ha hecho un arte de la práctica de ahorrar y encontrar sinergias en cada una de sus adquisiciones. El problema es que desde que la compra tuvo lugar, no ha habido condiciones normales en los principales mercados de Cemex.

Uno de los factores que más cambió las expectativas del negocio fue la crisis que provocaron las hipotecas de alto riesgo en el sistema financiero de Estados Unidos. La economía más grande del mundo, en la que Cemex basaba buena parte de su estrategia, está sumergida en una crisis que hace prever que pasará mucho tiempo antes de que se vea su recuperación. Los cálculos más conservadores registran un costo de 350,000 MDD. La versión pesimista señala que falta reconocer pérdidas por otro tanto.

Los bancos dejaron de prestar dinero, y en esa medida se frenó el otorgamiento de hipotecas. Y sin financiamiento, casi nadie compraría una vivienda o construiría infraestructura. Ahí estaba el impacto de la crisis en Cemex, pues si no hay obras en construcción no hay demanda de cemento ni de concreto.

En diciembre, Cemex recibió otra mala noticia: perdió la licitación organizada por el Olympic Delivery Authority (ODA) para surtir el concreto premezclado necesario para la construcción de la sede de las Olimpiadas de 2012, el Parque Olímpico de Londres. Se trataba de un atractivo contrato que, en el pico de la demanda, implicaría surtir 1,000 metros cúbicos diarios, y cuyo periodo de operación abarcaría de enero de 2008 a abril de 2011. El concurso lo ganó una firma llamada Aggregate Industries, que forma parte del grupo suizo Holcim.

Esta empresa fue seleccionada luego de convencer a ODA de sus credenciales ecológicas, que incluyen la instalación de una planta de concreto para abastecer a los contratistas. “Aggregate Industries demostró un claro compromiso para lograr y exceder la construcción del parque; necesitará una gran cantidad de concreto, en términos de volumen y de peso, así es que esto también será clave para lograr nuestras aspiraciones de sustentabilidad”, dijo David Higgins, presidente de ODA, al diario en línea Contract Journal.

Para entonces, la empresa regia ya hacía esfuerzos claros para tranquilizar a sus accionistas. No era para menos: la cotización bursátil de sus certificados de participación ordinarios (CPO) había caído a la mitad de su valor en menos de siete meses, hasta 23.26 pesos por unidad. Y eso que todo estaba saliendo bien con la operación de la australiana. “La consolidación de Rinker ya tuvo un impacto positivo en nuestros resultados”, escribió a sus accionistas Lorenzo Zambrano en el informe anual de 2007. “Durante el proceso de integración que llevamos a cabo el año pasado identificamos sinergias equivalentes a 400 millones de dólares que esperamos capitalizar entre 2008 y 2009”.

El precio de las acciones de la compañía dejó de caer, pero, a principios de este año, volvieron las presiones. Esta vez, la causa fue Hugo Chávez, el presidente de Venezuela, que empezó a amagar con nacionalizar las empresas cementeras. A pesar de que la subsidiaria venezolana representó en 2007 apenas 3% de las ventas totales de Cemex, la mexicana es la cementera más grande de ese país. Ahí tiene 32 plantas, con cuya producción cubre casi 50% de la demanda de dicho mercado.

En abril, Cemex informó a sus accionistas que la intención del gobierno de Chávez era adoptar un esquema en donde el Estado mantuviera al menos 60% del capital de las empresas de cemento, con el control administrativo y operativo. La dirección de la cementera comunicó que el gobierno venezolano se había mostrado abierto para considerar otras opciones durante el periodo de negociación, el cual está previsto que concluya en julio próximo.

De todas formas, los analistas del sector prevén que la empresa mexicana negocie la venta de todos sus activos, dado que no tiene la costumbre de tener participaciones minoritarias en ninguno de sus negocios.

Pasaron los primeros tres meses del año y la compañía presentó sus resultados. En términos generales estaban en línea con las expectativas de los analistas y de la propia empresa, sobre todo en cuanto al incremento de ingresos se refiere. Pero el detalle está en el tejido fino. Fuera de los mercados donde se incorporó la operación de Rinker, la mayor parte de los incrementos se explicaba por el aumento en el precio promedio de los productos de la cementera, más que al volumen desplazado.

“A pesar de la corrección del gasto en el sector residencial que se vive en Estados Unidos, continuaremos reduciendo nuestra deuda y aumentando las eficiencias”, dijo en la presentación de los resultados Héctor Medina, vicepresidente ejecutivo de Planeación y Finanzas.

En Estados Unidos, el salto de las ventas de Cemex fue impresionante, pues sumó los negocios recién adquiridos (este mercado creció en ventas 42.7% y generó una cuarta parte de las ventas globales de la compañía). El problema en ese país está más allá de la construcción de vivienda: los costos de la subsidiaria aumentaron 65% y sus gastos, 56%. Esto provocó una caída en su margen de operación, el cual bajó de 30% que obtuvo un año antes, a -0.5%. Entre las causas de esta caída destacan los mayores costos de energía y del transporte del producto, como una consecuencia del aumento en los precios de los energéticos, y un mayor cargo contable en los gastos de depreciación.

Otro país en donde Cemex tuvo problemas fue España, mercado que aporta 9% de sus ventas. Ahí, sus ingresos apenas crecieron 1.3%, y eso fue gracias a que el precio del concreto premezclado aumentó 22%, ya que los volúmenes vendidos decrecieron 18% como consecuencia de la desaceleración en el sector residencial.

Aunque la cotización bursátil se recuperó durante abril con un aumento en su valor de 10%, Cemex sabía que tenía que ser más agresivo en su estrategia. El 6 de mayo anunció que iniciaba el proceso para vender activos europeos y destinar los recursos de las ventas a disminuir sus pasivos, los cuales sumaron al cierre del año pasado casi 31,000 MDD.

Se trata de un paquete con más de 100 plantas de agregados, concreto y adoquines, ubicadas en Austria y Hungría. Además, Cemex puso a la venta otras fábricas de pisos, tejas y productos para vías de ferrocarril que posee en Reino Unido. Las ventas anuales de estos negocios suman un poco más de 450 MDD.

Según cálculos de Rodrigo Heredia, analista de Ixe Casa de Bolsa, Cemex podría obtener unos 800 MDD si vende estos activos con los múltiplos promedio de la industria. Pero es una buena noticia a medias. “El impacto sería positivo, pero moderado”, escribió en un reporte emitido el mismo día del anuncio.

A fines de mayo, algunos medios retomaron la noticia de que Cemex había perdido la licitación para proveer de concreto a los contratistas de la sede olímpica de Londres, lo cual se combinó negativamente con la decisión del banco de inversión Morgan Stanley de bajar su recomendación a las acciones de la cementera de ‘mantener’ a ‘reducir’.

Unas horas después de esta noticia, JP Morgan, otro banco de inversión, hizo lo mismo: recortó su recomendación para la empresa de ‘arriba de ponderación’ a ‘neutral’.

La razón de este movimiento fue la menor expectativa de utilidades para lo que resta del año que ambas instituciones le atribuyeron a la empresa de Lorenzo Zambrano, como consecuencia de la situación económica en dos de sus más importantes mercados: Estados Unidos y España.

El año que entra veremos si sus ingresos, así como la venta que haga de sus activos, modifican el sitio que Cemex ha alcanzado entre las empresas más grandes de México.

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