Todos con Chichén Itzá

Cómo inventar ‘nuevas maravillas’ y esperar millones. La plataforma del concepto "Las 7 nuevas maravillas del mundo", hoy se cotiza en 1,000 mdd.
Bernard Weber, fundador de New7wonders (Foto: Alfredo Pelcas
Adolfo Ortega

Poner de moda un concepto con 2,200 años de antigüedad es un desafío que pocos se atreven a asumir. Eso hizo Bernard Weber (un aventurero nacido en Suiza que lo mismo dirige películas que vuela aviones) con Las nuevas siete maravillas del mundo. En esta versión figura el sitio arqueológico maya de Chichén Itzá, ubicado en Yucatán, junto con otras obras, como la Muralla China y el Coliseo de Roma.

Weber hizo una campaña donde cualquier persona podía votar, por internet o teléfono, por su nueva ‘maravilla’ favorita. El concurso se diseñó para durar siete años, y un panel de siete personas se reunió por un lapso de siete días para seleccionar 77 lugares, y los resultados se conocieron el día siete del séptimo mes de 2007.

El cabalístico siete resultó de buena suerte. Recibieron más de 100 millones de votos y un reconocimiento de marca que envidiaría cualquier multinacional. En los días cercanos al anuncio de los ganadores, su sitio de internet recibió cuatro veces más visitas que los conciertos LiveEarth y duplicó el tráfico que tuvo el sitio de la FIFA durante la Copa del Mundo 2006. “Si hipotéticamente saliéramos a cotizar, nuestro valor sería de 1,000 millones de dólares”, calcula Jean-Paul de la Fuente, director de la fundación New7Wonders. Nada mal para una iniciativa cuya plataforma requirió inversiones de “decenas de millones de dólares”, según el propio directivo.

La fundación no recibe dinero de las ‘maravillas’ nominadas ni ganadoras. Pero les exige seguir ciertas reglas si quieren usar la denominación ‘nueva maravilla’ para promoverse. En el fondo, lo que está creando es una marca que busca sus ingresos en las licencias, derechos y patrocinios.

De la Fuente asegura que el objetivo nunca fue el económico. Dice que la plataforma donde han reunido a tanta gente es un logro más importante que la propia selección de las ‘nuevas maravillas’. Y esa comunidad de ‘votantes’ la seguirán usando en el futuro. Algo así como crear una comunidad tipo MySpace pero con fines culturales.

“(El concurso) sí tuvo un claro elemento mercadológico y no necesariamente negativo”, aclara Guido Lara, director de la agencia de investigación Lexia y de la Fundación México Puente de Encuentros, que tiene el objetivo de promover la imagen de México en el mundo.

Cuando el gobierno de Yucatán supo que Chichén Itzá era finalista pidió ayuda al gobierno federal para promover el voto de los mexicanos. A través del Consejo de Promoción Turística Mexicano (CPTM) se invirtió 1 millón de dólares, entre otras cosas, para crear una reproducción digital de las pirámides de la ciudad maya en Second Life, y para firmar una alianza con Coca-Cola, que imprimió la leyenda “Vota por Chichén” en 20 millones de sus latas. Otras empresas, como Telmex, así como buena parte de los noticieros de los medios de comunicación electrónicos, fomentaron el voto de los mexicanos.

De acuerdo con el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), Chichén Itzá recibió el año pasado 1.2 millones de visitantes; este año se calcula que llegarán 1.5 millones y buena parte de ese incremento se atribuye a la exposición que obtuvo la zona con este concurso.

La franquicia apenas comienza. El segundo evento, Las siete maravillas naturales, está a punto de empezar; y el tercero, denominado Las siete maravillas tecnológicas, ya está en planeación.

Definitivamente, si existiera algo como Las Siete Maravillas Mercadológicas es muy probable que esta fundación tuviera un lugar muy destacado.

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